Retazos de travesías y primera casa de Peulla
l verano de 1913 en la cordillera patagónica resultó seco y ardiente. Los bosques andino patagónicos estaban sedientos y en condiciones «ideales» para los roces que acostumbraban encender los intrusos y los adjudicatarios de tierras fiscales limítrofes. Lo hacían para conseguir superficies cultivables, pero de pronto la quemazón se transformaba en un infierno devastador.
Fue ese verano que el bóer Daniel Martin Bresler hijo padeció el primer apresamiento de su largo y dramático historial, acusado por el roce desbordado en Quechu Quina, junto al lago Lácar.
En ese mismo crepitante verano -aproximadamente el 20 de enero- el gobernador de Chubut, Dr. Luis J. Ruiz Guiñazú y el Inspector de Justicia de la Nación Dr. Carlos Manguero, emprendieron el regreso desde Puerto Varas, Chile, a Bariloche. Repitieron el viaje de ida, única travesía trasandina de la región -terrestre y repetidas veces lacustre- o paso Pérez Rosales (por Vicente P. R.) cuando no existía el Paso Puyehue (más tarde, Samoré).
El gobernador de Neuquén Eduardo Elordi que, acompañando a Albert Hale (de la Unión Panamericana de Washington ) llegó a Chile un día después que los otros funcionarios argentinos, tomaron habitaciones el 10 de enero en hotel Bella Vista. Tras las reuniones programadas, Elordi retornó apenas se acordaron pautas para las reuniones que seguirían en marzo en Buenos Aires. Hale ya había partido en tren a Santiago y Valparaíso para continuar su gira. Isidoro Ruiz Moreno, Director de Territorios del Ministerio del Interior, según La Prensa, siguió a Puerto Montt para embarcase a Buenos Aires (información que desplaza la versión de que volvió
por Bariloche, en auto a Neuquén, y en tren a Buenos Aires).
El regreso de Ruiz Guiñazú y Manguero desde Puerto Varas hasta Bariloche y en automóvil a Rawson, mereció algunos telegramas publicados por los diarios porteños. Es que los viajeros avistaron la humareda típica de incendio de bosques. Cuando el 23 de enero Ruiz Guiñazú y Manguero partieron de Bariloche en auto hacia Ñorquinco (LP 24/01/1913) para seguir su gira hasta Rawson, ya se sabía que el bosque en llamas pertenecía a la región del Manso y se había originado en el fundo limítrofe de Facundo Toledo.
Un destino puntiagudo
Varias leguas seguían quemándose para el 1° de febrero cuando los funcionarios arribaron a Rawson. Los diarios de Buenos Aires dieron la noticia porque elogiaban la gira automovilística. Volvieron a ocuparse de la región cuando el 7 de febrero (LP del 8/02/1913) «una lluvia providencial» apagó el incendio.
La travesía de Bariloche a Varas y regreso, como se sabe, la repitieron Elordi y Ruiz Moreno con nutrida comitiva argentina y Francisco P. Moreno a la cabeza en noviembre del año 13. Fueron a encontrar al ex presidente norteamericano Theodore Roosevelt. Así se estrecharon los vínculos entre los viajeros y los personajes lugareños. La tardía memoria que narró años después Ruiz Moreno sobre el cruce, no abundó en nombres de pobladores. Sólo mencionó a «herr» Strasse, gerente en el tramo transandino de la Chile – Argentina (en Bariloche el gerente era Carlos Boos), la compañía que se ocupaba del transporte por ese cruce.
Esa memoria también alude al matrimonio inglés de Casa Pangue, a espaldas del Tronador, y detalla la preparación del camino Neuquén – Bariloche para aliviar el paso de los automóviles Mercedes y un Fiat, que integraron la caravana hasta el lago. Fue la primera vez que pisó Bariloche un personaje que había alcanzado rango presidencial y el primero que detentaba un premio Nobel (Roosevelt lo era de la Paz, 1906).
La Cía Chile – Argentina no pasaba por su mejor momento y el gran personaje de esa empresa trasandina desde principios de siglo, había sido el casi legendario joven Ricardo Roth, antecesor de Strasse desde 1901, pero cuando la empresa pertenecía a la sociedad Hube y Achelís.
Roth había pasado a ocuparse de su fundo «Puntiagudo» mientras decidía cómo establecer una empresa propia que abarcara toda la travesía cordillerana.
Pero Roth, que en Peulla (Chile) había erigido en 1903 una formidable residencia, no mezquinó su presencia, claro, al paso irrepetible de Roosevelt y las dos comitivas que con el norteamericano, sus hijos y otros acompañantes, desembarcaron en el muelle de Peulla, exactamente a las 20 del 29 de noviembre de 1913. Allí cenaron y pernoctaron. Los chilenos retornaron a Santiago y los argentinos y Roosevelt cabalgaron hacia Frías para seguir a Blest y Bariloche.
Roth vio entonces por última vez a «Pancho» Moreno. Lo admiraba tanto como su padre, Santiago Roth, amigo del perito.
Conviene detenerse en la historia de los Roth para entender el carácter de la relación entre ambas familias y del valor agregado que tuvo para Moreno aquél, su último viaje hasta Varas y días después la despedida definitiva a gran lago.
Estudios y boda en Zurich
Los Roth habían emigrado en 1866 de Herisau, su pueblo en Suiza, para radicarse en la Argentina. Santiago Roth tenía 16 años cuando desembarcó con los suyos en el puerto de Buenos Aires (ver «Puerto Varas», edición del cincuentenario -1947- que editó Región Sureña y Las Noticias, dirigidas por Luis Foncea Aedo).
Como amante de la naturaleza, Santiago se entregó a estudiar ciencias naturales y coleccionar plantas e insectos. Recorrió la Argentina y el Paraguay (sus colecciones las adquirieron museos europeos). Viajó a Zurich y estudió en su Politécnico con el distinguido profesor Heim. Se casó a los 23 años con la también suiza Elisa Schuetz, se graduó y volvió diplomado a la Argentina. Inmediatamente dictó Paleontología de la Universidad de La Plata y más tarde dirigió la Escuela Superior de Geología.
En 1883, siete años después que Francisco P. Moreno llegara al Nahuel Huapi, los Roth-Schuetz vivían en San Nicolás, llevaban 10 años de matrimonio y acunaban a su recién nacido hijo Ricardo. La prole sumó otro varón y seis niñas. Santiago volvió con todos a Suiza a perfeccionarse. Cuando lo logró, regresaron al Plata.
Inmediatamente -como reconocido científico- encabezó una expedición a la Patagonia que alistó a su hijo Ricardo. Este dejó los claustros de un instituto de La Plata y también rechazó la pretensión paterna de que estudiara electricidad. Era un mozalbete y el viaje sureño le cambió la vida. Tanto, que se quedó en soledad un año en el Seno de Ultima Esperanza a criar ovejas. Regresó a Buenos Aires justo a tiempo para acompañar a una comisión de límites al lago Nahuel Huapi que cruzó a Puerto Varas.
Era apenas un caserío y no había llegado el ferrocarril ni estaba el hotel Bella Vista. Al navegar el Llanquihue avistó el fundo Los Riscos, de Augusto Minte Bradau, no lejos de Ensenada. Entre la prole del granjero, Ella Luisa, era apenas una chiquilina. Ignoraba, claro, que la niña sería su esposa y el granjero, además de suegro, su socio. Tampoco imaginaba que la región lo atraparía 46 años, hasta su último suspiro. Había conocido a Carlos Wiederhold, fundador del aserradero en San Carlos y a su hermano Germán, más tarde hotelero y hasta subdelegado marítimo en Puerto Varas, la ciudad en donde León Wiederlhold años después inauguraría la primera fábrica de gaseosas del lugar. Para Roth todo empezó al «conchavarse» con Hube y Achelís en la transición de dos siglos. Pero poco permaneció en la oficina galpón en donde hoy está el Centro Cívico: para 1901 debió cruzar a Peulla a reemplazar a un empleado. Alcanzó la posta bajo una lluvia torrencial. El diluvio no se dio tregua y lo enclaustró hasta la desesperación. Pidió lo sacaran de esa historieta bíblica. El clima junto al río Paraná, en San Nicolás, donde había nacido hacía casi 19 años, o en Baradero, donde nació el también criollo suizo Emilio Frey, lo recordó como un paraíso.
(Continuará)
fnjuarez@sion.com
Curiosidades
• Hotel Llanquihue. La guía «Turismo en las provincias australes de Chile» (1920, Valparaíso, imprenta The South Pacific Mail) consideró el mejor hotel de Puerto Varas al Llanquihue, en Puerto Chico de Enrique Braemer. Tenía cien camas, automóviles a la estación, bodega, billares, caballos y botes (a remo, vela o nafta). El Bella Vista, más antiguo, era el mejor de Puerto Grande, muy cerca.
• Final de gira y Fronteriza. El gobernador Ruiz Guiñazú salió el 23 de enero de 1913 de Bariloche y llegó a Rawson el 1° de febrero. Fue la primera gran gira en automóvil del Chubut. Con el Dr. Carlos Manguero del Ministerio de Justicia inspeccionó juzgados de paz (por la ley de sellos) y destacamentos de policía, pasando por Gastre, Telsen, Arroyo Pescado, 16 de Octubre, Tecka, San Martín y Sarmiento. Según La Prensa (24/01/1913) el gobernador pediría un cuerpo de línea en reemplazo de la desprestigiada Fronteriza.
• En auto a lago Argentino. Simultáneamente, el gobernador Dr. Lamarque, llegó (el 23/01/1913) a Santa Cruz tras una gira de 1500 kilómetros «desde Gallegos a lago Argentino y lago Pico» (por Rico) y luego por la costa del río Santa Cruz. «Se considera que el gobernador ha realizado un verdadera proeza en automóvil» dijo un corresponsal. Tras 11 días de marcha entró al pueblo embanderado, asistió a una función teatral, a una fiesta salesiana, a un pic nic y a un banquete. Visitó la estación de piscicultura -a 4 leguas, en «el paso», con balsa y pueblito- y se lo despidió con baile (el 25).
Para llegar a Gallegos le faltaban 1.000 kilómetros más.
l verano de 1913 en la cordillera patagónica resultó seco y ardiente. Los bosques andino patagónicos estaban sedientos y en condiciones "ideales" para los roces que acostumbraban encender los intrusos y los adjudicatarios de tierras fiscales limítrofes. Lo hacían para conseguir superficies cultivables, pero de pronto la quemazón se transformaba en un infierno devastador.
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