«Río Negro» en el rodaje de «Nueces para el amor»
Alberto Lecchi se encuentra filmando su quinta película, una coproducción con España que posiblemente se llegue a estrenar en abril. Por ahora el rodaje se está haciendo en Buenos Aires y ya se filmó un tramo en España. Participan Gastón Pauls, Malena Solda y Ariadna Gil. Con todos ellos habló "Río Negro" durante la filmación.
En setiembre comenzó a filmarse en Madrid, la coproducción argentino-española «Nueces para el amor», cuyo costo estimado es de 1.900.000 dólares. Quinto filme de Alberto Lecchi, luego de «Perdido por perdido» (93), «El dedo en la llaga» (96), «Secretos compartidos» (98) y «Operación Fangio» (99), aún sin fecha cierta de estreno. Si todo va bien y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales cumple esta vez su función, con 300.000 espectadores llegaría al punto de equilibrio para comenzar a rendir ganancias. Pero para eso falta todavía mucho por rodar. Ahora están filmando por Buenos Aires y alrededores, la actriz española Ariadna Gil y los argentinos Gastón y Nicolás Pauls, Malena Solda, Rodrigo de la Serna, con la participación especial de Nancy Dupláa y Gabriel Goity.
Sobre un libro de Daniel Romañach, Daniel García Molt y el mismo Lecchi, «Nueces para el amor» trama una historia que comienza en el recital de despedida de Sui Generis -sobre material de archivo- en 1975, donde los dos personajes centrales interpretados por Pauls y Gil, se conocen y enamoran. Continúa en 1982 en la capital hispana y regresa a Baires en 1990 y al presente, teniendo como telón de fondo los acontecimientos políticos y sociales sufridos en nuestro país en todos esos años.
Alberto Lecchi, director: secuencias claras
«En 1994, en una playa de Brasil, con Alejandro Alem, editor, socio y compaginador de todas mis películas, borrachos junto al mar, dimos a luz la primera idea del libro de «Nueces…». Queríamos contar qué le había pasado a parte de nuestra generación. Hoy pasamos los 40 y hace veinte o veinticinco años, no pensábamos que el 2.000 nos iba a encontrar así como estamos. Lo que nos ha sucedido en el país modificó enormemente los destinos de mucha gente; fue tan fuerte como para crear protagonismos muy marcados. Haber llegado a una realidad como la actual, es suficiente para teñir a la película de un ambiente social importante y cargado».
«No me planteo las películas por género -continúa explicando serenamente Lecchi- me atrae más el musical, pero nunca lo hice. Enfrento un guión que me gusta y si puedo filmarlo, sigo adelante con el proyecto. Cuando filmé «Perdido por perdido» armé un policial, estructura que aparecía más definida, más clara; pero en realidad, quería demostrarme que podía contar una historia, elegí esa forma porque me pareció más fácil. A partir de allí, no me cuestiono géneros, sino que desarrollo una historia, la hago».
En España ya filmó un encuentro que Ariadna y Gastón tienen en el 82, durante el Mundial de fútbol y la guerra de Malvinas, donde ambos vivían situaciones bien diferentes. En Capital están rodando por varios barrios, el desaparecido Cine Arte, La Giralda, otros bares de Corrientes, por Constitución, Temperley y Lomas de Zamora. Puede que se estrene en abril. «'Fangio' iba a estrenarse en agosto, pero por falta de pago del Instituto a la productora, aún no sé si la veremos antes de fin de año. Seguro se presentará en el Festival de La Habana, Cuba, y en España, donde ya vi la primer copia -destaca Alberto- que se proyectará en el próximo verano europeo».
«Estoy filmando en continuidad de épocas, no de secuencias. Empezamos por el 82 y así seguiremos hasta el final, para que después Malena y Nicolás puedan ver cómo trabajamos con Gastón y Ariadna, para tomar de ellos la parte joven. Yo no soy de ensayar antes, leo el guión con los actores, busco que queden claras las secuencias, lo que cuenta cada una de ellas. Hacemos una lectura general y a partir de ahí, cada uno va dando sus opiniones. Sí ensayamos el día del rodaje, cuando los decorados están listos. Lo más importante es la claridad de la secuencia. En «Nueces…» hablé con todos por separado y después nos juntamos por parejas de personajes.
Buscar dinero, esa incertidumbre
Hoy por hoy conseguir coproducción es casi un salvavidas. Esta película no sería posible sin el dinero aportado por España. El primer guión estaba escrito en 1994, lo terminé antes de filmar «El dedo en la llaga» (su segundo largometraje). Si no hubiese entrado capital español, no estaríamos filmando. Puedo canjear determinadas cosas para filmar, pero nunca cambio en producción. Evidentemente los actores podrían ganar más dinero, yo, los técnicos también, y no lo hacemos; pero nunca quitaría dinero para negativos y producción. Por ejemplo, ahora, no tengo límites de gasto en celuloide».
«En este momento tengo mucho optimismo porque la gente de cine está uniéndose para que gane quien gane, el Instituto esté en manos de gente del cine. Eso ya me pone de muy buen humor. Hace falta una decisión política que hasta ahora no ha existido, para que se transforme en industria. Espero que se concrete. 25, 30 películas anuales son suficientes para que tengamos directores jóvenes y viejos filmando, eso sólo ya le daría solidez, le permitiría conseguir mercados y que nuestro público regrese a vernos.
Dos vidas se cruzan
Corre 1975, entre los últimos meses de Isabel Perón en el gobierno y el comienzo de la última dictadura militar, Sui Generis da su recital de despedida en el Luna Park. A la salida, en un tren del conurbano sur, Alicia y Marcelo se conocen. Fuera de la admiración mutua por el dúo que acaba de separarse, nada parece unirlos. Ella vive sola, trabaja y estudia, quiere ser asistente social y tiene una historia militante bastante común para una joven universitaria de la época. El tiene diecisiete años, está terminando el secundario y tiene su interés puesto en la barra de amigos, los bailes del fin de semana, el fútbol y las chicas. Pero se atraen y se enamoran apasionadamente.
«Nueces…» es una historia de amor sobre la historia del último cuarto del siglo que termina, lleno de encuentros y desencuentros que vienen de un pasado todavía oscuro, con tenues esperanzas y profundas heridas, pasiones y desengaños descontrolados.
Eduardo Rouillet
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