Salida



Los años, y una construcción hecha de compartir toda una vida, una vida en la que el drama y la alegría danzan continuamente, han hecho de nosotras, las hermanas Salto, amigas. Cuando lo pienso... no es poco, ¿verdad? Es impresionante lo que potencia la sangre cuando se une con la amistad. Hace pocos años, seguramente porque los hijos e hijas van creciendo, hemos ido buscando espacios de encuentros exclusivamente nuestros, donde se superponen las remembranzas, el acontecimiento presente que impacta, las anécdotas, y también, algunos cofres cerrados que a la luz de la confianza, se abren y alumbran conductas y actitudes a veces de mucho tiempo atrás. No, no. Si usted está esperando esos chimentos, una especie de Viviana Canosa con Jorge Rial, sufrirá una desilusión. Son parte del mágico círculo que nos une. Si en cambio, quiere acompañarnos a algunas de nuestras salidas, adelante. Debo aclarar, porque viene al caso, que soy una neófita en teatro. Mezcla de desinterés con prejuicio, aderezado con un par de experiencias juveniles lamentables, han hecho que buscara otras alternativas artísticas y rechazara sistemáticamente la posibilidad de dar una oportunidad a las tablas mayores. Después de la insistente prédica de Mariela acerca de los méritos del teatro, decidimos ir a ver un estreno precedido de excelente crítica: “Los treinta y nueve escalones”. Para comenzar mi educación, no podía ser mejor. Aparte de los méritos, más que reconocidos, de Fabián Gianola y elenco, lo que me impactó, como si fuera una revelación, fue apreciar qué jugados y jugadas que son actores y actrices cuando dan el paso a escena. Acostumbrada al cine, donde sé que quizás una escena se repitió cinco veces, aquí es lo que hay. A todo o nada. Esta marca de fábrica del teatro me ha hecho respetarlo mucho, le aseguro. A los pocos días fuimos convocadas por “Ocho mujeres”. Es un plato: hasta hoy discutimos los méritos –o desméritos– de esta obra. Creo que ha influido que empezamos por lo más, que tal cosa es, para nosotras al menos, “39 escalones”. Según he gugleado, “Ocho mujeres”, de Robert Thomas, se estrenó en 1961 en París. Quizás esto explique que relaciones “secretas”, como el lesbianismo de algunas de las protagonistas, hayan sido todo un impacto. Vista ahora, tantos años después, y porque en nuestro país el respeto a la identidad sexual ya ha generado leyes, y un importante grado de aceptación, aparece menor. Aclaro: también es tema de controversia en las mateadas de las hermanas Salto el libreto, las actuaciones de Chunchuna Villafañe, Emilia Mazer y otras grandes de la escena. De todas maneras, lo mejor es que después nos vamos a cenar o a picar algo y brindar y chusmear un rato. No importa mucho lo que vimos. Se minimiza ante el aquelarre femenino donde se cocinan, entre carcajadas y susurros, gran parte de las experiencias vividas... y de las que vendrán. Estoy hablándole de mí, de Margarita y de Mariela, asiduas mencionadas en esta columna. Falta Nina, que vive en Córdoba. La amistad se construye igual, con la ligazón característica de la distancia, hoy minimizada con teléfonos, internet... claro que nada, nada sustituye el abrazo, el sabor de la espectacular sopa de Nina, las mateadas, la salida colectiva. Sin embargo, en pocos días las tres valletanas partimos al cumpleaños de Nina. De modo que habrá oportunidad de tejer algunos nudos más a esta amistad de hermanas. Y quizás ir a ver algo. ¿Qué hay en cartel en Córdoba?

MARÍA EMILIA SALTO bebasalto@hotmail.com

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