«Se cierra el capítulo nazi», dijo el historiador Potash

El especialista comentó en una entrevista exclusiva con "Río Negro" la investigación realizada por la Comisión para el Esclarecimiento de Actividades del Nazismo en la Argentina (CEANA) sobre la llegada de criminales de guerra al país al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

BUENOS AIRES- El prestigioso historiador Robert Potash, en comunicación exclusiva con «Río Negro», desde su domicilio en Massachusetts, relativizó la posibilidad de que el informe de la CEANA sirva para la detención de nuevos criminales de guerra nazis.

«Los sucesos ocurrieron hace más de cincuenta año y, además, desde que en 1949 los aliados abandonaron el control del tránsito de nazis, muchos de los que en su momento ingresaron a la Argentina regresaron a sus países de origen», dijo.

El documento –adelantado ayer por este diario–, asegura que en la posguerra, se refugiaron en Argentina 180 criminales nazis. «Es posible que incluso hayan pasado algunos más que los identificados en la investigación, pero de todos modos el impacto más trascendente del documento es clarificar lo que ocurrió», señaló Potash.

En la visión del historiador (integrante de la Comisión para el Esclarecimiento de Actividades del Nazismo en la Argentina, CEANA), uno de los aspectos más importantes del trabajo, «es revelar que el mayor número de criminales de guerra que llegaron a la Argentina fueron croatas y no alemanes».

«Se demostró que el gobierno ustacha (satélite del Tercer Reich en Croacia), el primer ministro y su gabinete vinieron a la Argentina con la bendición de algunos miembros de la Iglesia y documentos otorgados por la Cruz Roja», resaltó Potash.

El autor de los tres tomos de «El Ejército y la Política en la Argentina», agregó que la Alemania nazi tampoco tuvo demasiada importancia en el plano cultural: «quienes llegaron desde Alemania, en general no tuvieron un contacto fluido con la población, en gran parte por el idioma. La influencia germana en la cultura de esa época, fue mucho menor que la de colaboracionistas belgas y franceses».

Por otra parte, el historiador acotó que «en una sociedad tan mezclada como la Argentina, nunca prendieron las teorías nazis de 'pureza racial', sino que más bien influyeron grupos de la derecha extrema, más impresionados por el fascismo».

También tuvo una mención al aspecto regional del tema: «Bariloche es uno de los lugares en el que se asentaron numerosos nazis (sólo algunos fueron criminales de guerra), seguramente por su parecido con el clima de Alemania. Además del de Erich Priebke, el informe menciona varios casos más».

Potash destacó el rol que las instituciones tuvieron en su apoyo al nazismo: «El Ejército en general no apoyó esa ideología, hubo oficiales que en los años '30 volvieron influenciados de Alemania, algunos de los cuales dieron conferencias en el Círculo Militar, pero no fue algo general».

El documento de la CEANA, añade que «algunos elementos eclesiásticos, como Aloais Hudal o Draganovic participaron en la huída de nazis a Argentina y Brasil». Según Potash «en verdad, se trató de un intento para estorbar el avance del comunismo».

Añadió que «la mayoría de los alemanes con precedentes que vinieron lo hicieron con documentación otorgada por la Cruz Roja Internacional».

El especialista, disipó mitos: «Se han esfumado ciertas ficciones como la de los 16 submarinos con oro que habrían llegado a la Argentina. Ahora sabemos que no hubo más que dos, que se rindieron en Mar del Plata. También se desvirtuaron versiones absurdas, como que Hitler o parte de su gente más cercana habría llegado a la Argentina».

«Una de las investigaciones -apuntó -comenzó en Belgrado pero con la guerra de Kosovo se cerraron los archivos, por eso tenemos ganas de reabrir la investigación».

Todo indica que se está llegando al final de uno de los últimos capítulos de la llegada de genocidas tras la segunda guerra mundial. «Se han esclarecido casi todos los casos, y en un año más, se podrán finiquitar las investigaciones», dij o Potash.

Claudio Rabinovitch


BUENOS AIRES- El prestigioso historiador Robert Potash, en comunicación exclusiva con "Río Negro", desde su domicilio en Massachusetts, relativizó la posibilidad de que el informe de la CEANA sirva para la detención de nuevos criminales de guerra nazis.

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