Se quieren, pero…
Salí del diario luego de escuchar por no sé qué canal a un funcionario nacional hablar no sé sobre qué milonga y terminar sus gansadas expresando una de las promesas más agraviantes para cualquier argentino sensato: «Se investigará hasta las últimas consecuencias».
Rumiando sobre esta cuestión, llegué al quincho justo en momentos en que el gordo Boedo, irritado, sentenciaba.
– ¡Sí, sí…dice que lo quiere mucho!…¡Pero lo concreto es que despacito, despacito le está haciendo la vida imposible!
– Sí, sí…es una relación muy enferma… Me hace acordar la relación de Mafalda con la madre los días en que ésta hacía sopa…¡Mafalda odiaba la sopa!… Cuando Mafalda sentía olor a sopa, siempre salía con la misma reflexión… «¡Mamá, si nosotras nos queremos… si vos sentís amor por mí y yo por vos, por qué arruinar nuestro idilio mediante un vil plato de sopa!
– ¿De qué relación hablan?- pregunté.
– De la de Pablo Verani y Miguel Saiz… Pablo dice que hay que «ayudar a Miguel, rodearlo», pero…
– Sí rodearlo… rodearlo para que no saque los pies del plato y no siga tocando gallineros donde manda Pablo- comenté.
– ¡Lo que tiene que hacer Miguel es clavarse y pegar cuatro gritos y se acabó!
– Sí, sí…como Uriburu cuando entró en la Casa Rosada a echar a Yrigoyen… «El Peludo» había rajado rumbo a La Plata ….pero en la Rosada todo era bodrio… de golpe Uriburu sacó el 38, lo revoleó en el aire y gritó: «¡Aquí mando yo, carajo!»…Y así comenzó la Década Infame- dijo Ludovico.
– ¡Menos infame que otras décadas que hemos vivido!- retruqué yo consustanciado con Sebrelli en aquello del progreso que se logró en aquel tiempo…
– Miguelito Saiz no puede hacer nada de eso… siempre dice que Verani es su padre político…
– Qué aspiraciones pedagógicas limitadas ha tenido Miguel ¿no?…¡Al menos en política!- dijo el gordo Boedo.
– Lo cierto es que dice que Verani es su padre político…
– ¡Bueno, para tanto amor castrante hay una alternativa!
– ¿Cuál?- preguntó el gordo Boedo.
– Parricidio…Difícilmente te condenen…un buen abogado mete algo de Freud, Jung y algunas entrelíneas con aroma a Foucault, y te saca… Pandolfi hace un mejunje de todo eso y los jueces terminan diciendo que no hubo parricidio sino muerte por resbalón en la bañera.
– ¿Pero qué quiere Pablo de Miguel?…¡Ya fue gobernador, tiene una buena 'jubileta', los burros, va a ser presidente del radicalismo!… ¿Qué más quiere? – pregunté.
– ¡Que Saiz no se meta en los gallineros, que durante años fueron algo así como batarazas de huevos de oro para el veranismo!… «¡Vos sos gobernador y toda la monserga que quieras, pero el gallinero no»!- comentó Ludovico.
– ¡Y…no es para menos!…¡Saben la cantidad de pollitos que viven de esos gallineros!- reflexioné.
– ¡Y este perverso de Saiz quiere sacarle la cajita con maíz!… ¡Joder, hay que ser jodido!- acotó Parroquia.
– ¡Cajita de maíz, cajita de maíz!…¡No es muy…muy inocente la definición de lo que está en juego!
– ¡Sí, es cierto!… ¡Se trata de guita!… ¿Qué maíz?
– ¡Otra que pollitos!… ¡Hay cada cuervo viviendo de esos gallineros!…¡Doble pechuga! – señaló el gordo.
– ¡Miguelito Saiz se tiene que avivar, si no…en fin!
– ¿Qué le puede pasar?
– Que todo poder que no se usa, se atrofia y los radicales de esto la saben lunga- comenté y abrimos un tinto.
Eduardo Gilimón
Salí del diario luego de escuchar por no sé qué canal a un funcionario nacional hablar no sé sobre qué milonga y terminar sus gansadas expresando una de las promesas más agraviantes para cualquier argentino sensato: "Se investigará hasta las últimas consecuencias".
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