Señora Candidez ya va por su quinto Mundial

La perrita tuvo un comienzo difícil, allá por 2002. Pero ahora ya anciana y matrona alienta a la celeste y blanca desde su hogar en Roca.



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Señora Candidez curioseando.

Señora Candidez ya va por su quinto Mundial

La perrita tuvo un comienzo difícil, allá por 2002. Pero ahora ya anciana y matrona alienta a la celeste y blanca desde su hogar en Roca.

Vive en Roca aunque nació en la capital argentina y ahora es una respetable anciana de 16 años. “Señora Candidez”, que así se llama esta cruza de terrier smooth, vio la luz poco antes del Mundial de Fútbol 2002.

Ese campeonato, el único hasta ahora jugado en dos países a la vez (Corea del Sur y Japón) la halló con pocos días de nacida, luchando por su vida en un refugio animal, adonde había llegado tan infestada de parásitos que mostraba severos síntomas neurológicos, como caminar para atrás en vez de hacia adelante.

Primer mundial de Candy con su tío “postizo” Alberto.

Candy con casi 2 meses de vida.

Mayra e Inés, quienes a la postre resultaron sus dueñas y que por entonces vivían en Buenos Aires, la acogieron para que acompañase a una chihuahua que ya tenían. Igual no se sabía aún si Candy lograría superar sus enfermedades.

Pero sí. Y no sólo eso, sino que sobrevivió a sus parientes animales de entonces, ya que vivió siempre en un hogar “pet friendly”.

Candy, Luna (la más grande), Bambuco (el negro) y Diva (la chihuahua), listos para salir de paseo.

Martina (negra y blanco), la peti y Candy, durante la hora de la siesta.

Y es la dueña de Señora Candidez la que cuenta que la perra siempre exhibió conductas y capacidades diferentes, quizás a raíz de sus secuelas neurológicas.

“Por ejemplo, en la calle solo quería caminar en dos patas”; es decir si manos humanas la tomaban respectivamente de sendas extremidades delanteras y así daba pasitos con las traseras. De ahí fue que el nombre inicial de “Candy” se transformó en “Señora Candidez”, después de pasearla una vez con un pañuelo al cuello y una cartera pequeña colgada de la pata.

Candy y Bambuco viendo qué pasa.

Ya instaladas en Roca, así pasaron los campeonatos 2006 (Alemania), 2010 (Sudáfrica), 2014 (Brasil) y Señora Candidez desarrolló extraordinarias cualidades maternales, haciéndose cargo protectoramente de las sucesivas mascotas perrunas, gatunas y hasta de tortugas, que continuaron adoptando e incorporando a su familia ampliada.

La perra “fue la mamá de una camada de gatitos abandonados”, de los que Perezoso (7 años) se convirtió en su actual hermano, lo mismo que Martina, una perra de 8 años, criada también por Candy.

La imagen más tierna: mamá “gata”.

Candy fue la mamá adoptiva de los mininos.

Tan maternal resultó la mestiza de terrier que cuando Inés se convirtió en madre, la perra se sentaba en el cochecito, al lado mismo del bebé, para “custodiarlo”.

Gael bajo la atenta mirada de Señora Candidez.

Algunos años después, Gael y Candy… inseparables.

Ahora Señora Candidez “está sorda y casi no ve; no le gusta mucho salir a la calle y hace poco más de un año tuvo un ACV” que casi se la lleva al cielo de los perros, un paraíso que debe estar lleno de huesos, galletas y golosinas blanditas, “las únicas que Candy puede masticar con sus dientes”, cuenta Inés sin ocultar su ternura.

Lo cierto que llegó este Mundial de Fútbol y Candy alienta al albiceleste, siempre y cuando no la obliguen a salir a la calle a festejar.

Mayra y Candy le hacen el aguante a la Selección.

Comiendo las milanesas de mamá Inés.


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