Sentido homenaje de los colegas a Caloi en la prensa

Dibujantes como Horacio Altuna, Crist, Sendra, Nik y Tabaré despidieron al creador de Clemente en los espacios que ocupan habitualmente en los principales diarios del país.

Por Redacción

Los colegas del dibujante y humorista Carlos Loiseau, Caloi, fallecido ayer a los 63 años, lo despidieron hoy con sentidos homenajes en los espacios que ocupan habitualmente en los principales diarios del país.

En Clarín, matutino en el que el historietista colaboraba desde 1968, el espacio de “Clemente” lo ocupó un fondo blanco con la imagen de una pluma y tinta cayendo de ella en forma de lágrima.

Allí, además, Horacio Altuna, Crist, Sendra y Tabaré realizaron trabajos alusivos y le dedicaron palabras en el tradicional espacio de Clarín porteño: “Adiós, querido Caloi Te despiden con emoción todos los que te quieren y te admiran, que son multitudes Y te despedimos nosotros con profundo cariño, los que vivimos en la última página de Clarín: Altuna, Sendra, Crist, Tabaré, Cora. No te olvidaremos”.

“Hasta siempre, Negro”, lo despidió Altuna en su espacio “Es lo que hay (reality)”, con los rostros compungidos de los cuatro integrantes de la familia Volatti.

Sendra dedicó su trabajo “para el Negro Caloi y su exquisita alma de dibujante”, y se pudo ver a “Matías” que, al observar una lapicera con alas volar, reflexionó: “Y ésa debe ser el alma de un dibujante, supongo”.

En su habitual trabajo de la página 2 de Clarín, Sendra también dedicó la obra a Caloi: “Me gustaría estar seguro de que todos los dibujantes van al cielo…no siendo así, por lo que menos que nos manden a todos al mismo lado, digo”, se esperanzó.

“Diógenes y el linyera”, de Tabaré, vieron a “Clemente” volar hasta convertirse en una estrella, ante lo que se resignaron: “Es así, los genios no necesitan alas para volar tan lejos”, dijo el linyera, y Diógenes acotó: “El universo tiene otra estrella”.

Crist, por su parte, tituló su trabajo “amigo” y escribió: “Ahora andará por ese mundo de nubes hechas con muchas rayitas, barcos de papel que navegan los arroyos que corren junto al cordón de la vereda, o tal vez en un submarino amarillo por el mar negro, negro de tinta china, por supuesto”.

Por su parte, Langer y Mira lo homenajearon con un “Clemente” al que, entre lágrimas, le crecieron manos con las que terminó enjugando su dolor.

En La Nación, Nik dejó en segundo plano a su “Gaturro” y priorizó a “Clemente” con una lágrima y, detrás, sobre el cielo, formó la palabra “Caloi” a partir de una luna creciente y estrellas.

Nik, además, acompañó la nota del matutino porteño con otro dibujo en el que agregó manos a “Clemente” con la leyenda “La obra es inmortal” y despidió a Caloi con un “gracias genio”.

Liniers, desde su tira “Macanudo”, también en La Nación, dibujó a un “Clemente” caminando rumbo al horizonte, donde agregó un sol en negro y amarillo, los colores con que se identifica la obra más reconocida, entre tantas otras, de Caloi.

Max Aguirre, desde “Jim, Jam y el otro”, hizo que el gato de su obra comiera una aceituna como lo hacía “Clemente”, a partir de llevarla a la boca tras golpearla con el pie, para terminar adquiriendo sus colores.

Diego Parés, siempre en La Nación, mostró a “Clemente” atrapado por “la Parka”, a la que preguntó, socarrón: “¿Qué se siente ser internacional e impopular?”, para luego dedicar su arte: “Hay gente que sólo nace. Caloi es uno de ellos”.

En Página/12, Rep tituló “Volverá y será millones”, y dibujo un sinfín de “Clementes” para agregar en una segunda viñeta a un “Clemente” con manos haciendo la v de la victoria: “Hoy por fin Clemente tiene manos”, opinó.

En La Prensa, Kappel dibujó a un “Clemente” alado y tras escribir “Hasta siempre, Negro, gracias por todo”, manifestó: “Al principio algunos pensaban que era un pajarito…ahora Clemente tiene alas”. (DyN)