Sergio Massa, obligado a ser un opositor más duro

No se sumará a los agravios contra CFK.

Redacción

Por Redacción

Por 12, 11, 10… La campaña regresiva hacia la gran encuesta nacional que significarán las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), en el segundo domingo de agosto y la paridad que van presagiando los principales encuestadores en el distrito clave de Buenos Aires, obligaron a quien marcha primero, Sergio Massa, del Frente Renovador, a acentuar un perfil opositor más definido. Se cuida, eso sí, de no sumarse al rosario de “agravios descalificatorios “ hacia la presidenta Cristina Fernández. “Abandonamos el oficialismo para no volver para atrás… somos la única fuerza capaz de ganarle al gobierno, que mira al futuro con el afán de terminar con esta Argentina dividida”, recitó ayer el exjefe de gabinete del kirchnerismo, luego de golpear duro el fin de semana a lo que considera los flancos débiles de la administración de la que fue parte: el secretario de Comercio, Guillermo Moreno y la estructura juvenil de “La Cámpora” que tanto hace recelar a la estructura tradicional del peronismo. Pese a haber acentuado su mirada crítica, Massa evitó participar el sábado de la inauguración oficial de la muestra de la Sociedad Rural, en la que su titular, Luis Etchevehere, acusó al gobierno, entre otras cosas, de “mentiroso y corrupto” y de querer, “violando la Constitución, condicionar a la Corte Suprema, nombrar jueces sumisos y militantes de la causa, que hagan la vista gorda mientras ellos pesan los bolsos repletos de billetes”. Por ahora, en su competencia con el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde (quien el domingo fue llevado por Cristina a Río de Janeiro, para que se lo fotografiara junto con el Papa Francisco), Massa prefiere no emitir conceptos tan tajantes como los vertidos por Etchevehere. Se inclina, todavía, por fórmulas más positivas y conciliadoras: “Nosotros, desde la diversidad, trazamos una raya y miramos para adelante. El país es el campo y la ciudad, la industria y los trabajadores, la industria y el campo en un proyecto estratégico de Nación”. Los responsables de la encuestadora Poliarquía aventuraron que con el acompañamiento del gobernador Daniel Scioli, quien cuenta con una imagen positiva del 60%, Insaurralde podría descontar los cinco puntos que todavía le lleva Massa para las primarias. Fabián Perechodnik, dijo en tal sentido que hasta hace unos días los votantes del intendente de Tigre “tenían un 2/3 del voto anti-K y 1/3 de gente que veía bien al gobierno y que ahora empieza a correrse hacia el candidato Insaurralde”. Por eso, aventuró el analista, en la medida que el cristinismo siga recuperándose, Massa tendrá que equilibrar buscando conseguir electores anti-K, que hoy se inclinan por Francisco de Narváez o la filo radical Margarita Stolbizer. “Puede pasar cualquier cosa. Depende, más que nada, de lo que haga Massa”, sentenció Perechodnik.

DyN

Arnaldo Paganetti Agencia Buenos Aires


Por 12, 11, 10... La campaña regresiva hacia la gran encuesta nacional que significarán las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), en el segundo domingo de agosto y la paridad que van presagiando los principales encuestadores en el distrito clave de Buenos Aires, obligaron a quien marcha primero, Sergio Massa, del Frente Renovador, a acentuar un perfil opositor más definido. Se cuida, eso sí, de no sumarse al rosario de “agravios descalificatorios “ hacia la presidenta Cristina Fernández. “Abandonamos el oficialismo para no volver para atrás... somos la única fuerza capaz de ganarle al gobierno, que mira al futuro con el afán de terminar con esta Argentina dividida”, recitó ayer el exjefe de gabinete del kirchnerismo, luego de golpear duro el fin de semana a lo que considera los flancos débiles de la administración de la que fue parte: el secretario de Comercio, Guillermo Moreno y la estructura juvenil de “La Cámpora” que tanto hace recelar a la estructura tradicional del peronismo. Pese a haber acentuado su mirada crítica, Massa evitó participar el sábado de la inauguración oficial de la muestra de la Sociedad Rural, en la que su titular, Luis Etchevehere, acusó al gobierno, entre otras cosas, de “mentiroso y corrupto” y de querer, “violando la Constitución, condicionar a la Corte Suprema, nombrar jueces sumisos y militantes de la causa, que hagan la vista gorda mientras ellos pesan los bolsos repletos de billetes”. Por ahora, en su competencia con el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde (quien el domingo fue llevado por Cristina a Río de Janeiro, para que se lo fotografiara junto con el Papa Francisco), Massa prefiere no emitir conceptos tan tajantes como los vertidos por Etchevehere. Se inclina, todavía, por fórmulas más positivas y conciliadoras: “Nosotros, desde la diversidad, trazamos una raya y miramos para adelante. El país es el campo y la ciudad, la industria y los trabajadores, la industria y el campo en un proyecto estratégico de Nación”. Los responsables de la encuestadora Poliarquía aventuraron que con el acompañamiento del gobernador Daniel Scioli, quien cuenta con una imagen positiva del 60%, Insaurralde podría descontar los cinco puntos que todavía le lleva Massa para las primarias. Fabián Perechodnik, dijo en tal sentido que hasta hace unos días los votantes del intendente de Tigre “tenían un 2/3 del voto anti-K y 1/3 de gente que veía bien al gobierno y que ahora empieza a correrse hacia el candidato Insaurralde”. Por eso, aventuró el analista, en la medida que el cristinismo siga recuperándose, Massa tendrá que equilibrar buscando conseguir electores anti-K, que hoy se inclinan por Francisco de Narváez o la filo radical Margarita Stolbizer. “Puede pasar cualquier cosa. Depende, más que nada, de lo que haga Massa”, sentenció Perechodnik.

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