Siete argentinos
Cinco pertenecen al Club Andino Bariloche.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La Expedición Bicentenario cumplió su objetivo y los siete argentinos pisaron la cumbre del monte Everest (8.848 metros), la montaña más alta del mundo. El grupo arribó a la cima el domingo 23 de mayo, a las 8:20 hora de Nepal (23:20 del sábado hora argentina) y permaneció en la cumbre por una hora, en una jornada que definieron como “magnífica”.
La noticia entusiasmó a sus familiares y amigos en esta ciudad, quienes recibieron la noticia vía telefónica el sábado a la medianoche.
“Argentina, ¡Feliz Bicentenario, desde la cumbre del Everest!”, expresaron los andinistas barilochenses mediante una comunicación radial desde la cima al campamento base, adonde anoche ya habían llegado de regreso, en perfecto estado.
Es la primera vez que varios argentinos suben en forma conjunta a la cima de una montaña de más de 8.000 metros. Cinco andinistas integran la Expedición del Bicentenario promovida por el Club Andino Bariloche (CAB): Ramón Chiocconi, Marcelo Deza, Leonardo Proverbio, Carlos Galosi y Alvar Puente. Ascendieron junto a los experimentados guías de alta montaña Willie y Damián Benegas, los cuales ya habían estado en el “techo del mundo”.
El director y principal sponsor de la expedición, el empresario Francisco Minieri Saint-Béat, se mostró muy emocionado al recibir la noticia en esta ciudad, adonde se trasladó el día sábado para esperar tan preciado momento. En diálogo con “Río Negro” explicó que estaba “feliz por el logro deportivo, ya que demostró que con unidad y sacrificio los argentinos podemos hacer muchas cosas”. En lo personal dedicó la cumbre a los escaladores argentinos José Luis Fonrouge y Guillermo Vieyro, quienes estuvieron en el Everest en 1971.
“Ojalá esto potencie otras expediciones que quieran lograr proyectos en montaña, trabajando tan duro como lo hizo este equipo para lograr que esta expedición se concretara”, agregó.
Los últimos momentos fueron seguidos con expectativas por su familiares, quienes se reunieron en la casa del jefe de la expedición, Ramón Chiocconi, para aguardar el llamado por teléfono satelital desde el monte Everest (ver aparte). A lo largo de su estadía en Nepal los expedicionarios remitieron 10 informes de prensa, por intermedio de Gabriel Albano y Acaxa Argentina, la empresa que tiene a cargo la comunicación oficial de lo que sucede en la montaña.
En los informes, escritos por Chiocconi, Puente y Galosi, los montañeses explicaron las diferentes vivencias durante sus dos meses en Nepal. El único integrante del grupo barilochense que conocía el Himalaya es Cuny Proverbio. Por ello, en sus primeros informes, detallaron aspectos culturales y sociales y datos de interés de la marcha de aproximación a la montaña, que duró diez días, desde el poblado de Lukla, a 2.650 metros. El grupo llegó a Katmandú el 27 de marzo, en vuelo desde Londres, vía Nueva Delhi.
“El día 14 planeamos nuestro primer asalto a la cascada de seracs (bloques gigantes de hielo), en el glaciar Khumbu. El horario elegido fue las 4 de la mañana, pero el clima lo impidió y recién salimos a las 9, con la intención de comenzar el reconocimiento de la ruta. Pasamos largas horas caracoleando por entre gigantescos y amenazantes bloques de hielo, y recorrimos un tercio de la distancia que nos separa del campo 1. Detuvimos la marcha, hidratamos y picoteamos algo y emprendimos el regreso al campamento base, a 5.350 metros”, relató Puente.
Más adelante escribió: “La noche nos encuentra viendo una película en una de las computadoras, un placer de sibaritas que forma parte de una expedición de dos meses en la que el presupuesto permite portear objetos que por momentos parecen banales en la montaña, pero, que en ésta en particular, están permitidos”.
También relataron que “la expedición Bicentenario, de la mano de los Benegas, es la única representación occidental en las tareas de fijado de la línea de ascenso al campo 3. En estos días trabajamos Charly, Willie y yo, el resto son sherpas. El trabajo en altura es agotador, pero, tras 3 ó 4 horas la rimaya está resuelta y los últimos rapeles instalados. Luego se vuelve a nublar, nieva y bajamos”, relató Puente.
En los primeros días de mayo recibieron la visita de Francisco Minieri Saint Béat, director de la expedición y principal sponsor, quien viajó junto a su compañera Adriane para reunirse con los escaladores. Asimismo, durante su permanencia en la montaña, pudieron compartir largas charlas de sobremesa con dos eminencias del himalayismo como son Denis Urubko (oriundo de Kasajistan) con ascensos a las 14 montañas de más de 8.000 metros (sin uso de oxígeno artificial) y también con el italiano Simone Moro, otro referente del himalayismo extremo.
Una motivación extra fue la visita que recibieron en el campo base de algunos amigos barilochenses, allegados al CAB: Corina Fertonani, Miguel Labay, Omar Maldonado, Werner Diem y Helgamaría Sissa, quienes viajaron a Nepal para hacer trekking (junto a Vilma y Julio Moreschi, que no llegaron al base).
La aclimatación durante estos dos meses, con ascensos y descensos, permitió adaptarse a la altura y fue vital para el éxito de la expedición. Sin duda otro gran trabajo de Ramón Chiocconi, médico especializado en actividades de alta montaña.
Argentinos en el Everest
En 1971 la “III Expedición Argentina al Himalaya” intentó subir el monte Everest. Fue una expedición cívico-militar, multitudinaria, que llegó al Collado Sur, a unos 8.000 metros de altura. Resultó, como la mayoría de las expediciones argentinas al Himalaya, polémica y muchos de sus integrantes terminaron peleados. A José Luis Fonrouge, el mejor alpinista de esa época, se lo excluyó del grupo “por haber viajado más tarde”. En la expedición participó Juan Barrientos, en aquel entonces sargento primero del Ejército y actualmente director de la Escuela Militar de Montaña en Bariloche.
En 1986, junto a una expedición comercial de Suiza, concurrió el argentino Raúl Uranga, radicado en Europa. Realizó tres intentos pero no logró pisar la cumbre. Allí se entusiasmó y organizó su propia expedición, al Dhaulagiri, con otros cuatro argentinos, pero tampoco llegaron a la cumbre.
En 1990 concurrió el empresario barilochense Huber Ritter, quien lo hizo solo, en el marco de una promesa personal, como su último intento serio en montaña antes de casarse. Ascendió hasta una altura de 7.300 metros, en donde actualmente se emplaza el campamento.
El 15 de mayo de 1995 llega a la cima el primer argentino: Tomás Heinrich, integrando una expedición internacional. Con esto, Argentina pasó a ser el 43er país en llegar hasta la cima del mundo. En mayo de 1998 Heinrich vuelve al Everest y asciende la cumbre sur y siete días más tarde el Lotse (8.516 metros), también desde el Collado Sur.
El 12 de mayo de 1999 asciende el monte Everest Guillermo “Willie” Benegas, nacido en Puerto Madryn pero quien vive en los Estados Unidos. Pocos días más tarde, 27 de mayo, subió el mendocino Heber Orona, sin oxígeno artificial, integrando una expedición internacional. El hecho de que Benegas esté radicado en los Estados Unidos llevó a suponer durante varios años que Orona fue el segundo argentino en subir la montaña más alta del mundo.
El cuarto argentino en subir la montaña fue el salteño Gustavo Lisi, quien lo hizo en su segundo intento, el 18 de mayo del 2004. El ascenso se vio envuelto en polémica, ya que Lisi fue acusado de abandonar a su compañero en el descenso, el cual fallece.
El año pasado, Damián Benegas y Mercedes Sahores logran la cima el 19 de mayo. Ese día Willie, nuevamente como guía de montaña, alcanzó su novena cumbre en el Everest: Subió en 1999, 2001, 2002, 2004, 2005, 2007 (2 cumbres) 2008 y 2009.
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