Siete ciudades europeas a descubrir
¿Qué tienen en común ciudades como Londres, París, Roma, Barcelona y Amsterdam? Son urbes que vale la pena visitar, sin ninguna duda, pero están atiborradas de turistas. En Europa hay otras muchas ciudades interesantes que aún no han sido asaltadas por las masas.
Valencia, la hermana pequeña de Barcelona. Valencia es una alternativa que no tiene mucho que envidiarle a la capital catalana. Tiene un casco antiguo pintoresco, casas de estilo art déco y un ambiente portuario encantador. Es posible pasar algunos días de forma relajada, con playas donde refrescarse.
El antiguo lecho del río Turia, convertido en un área ajardinada recreacional, da acceso a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, una obra futurista del arquitecto estrella valenciano Santiago Calatrava. Allí hay una ópera y un gigantesco acuario.
Belgrado, la ciudad de moda de los Balcanes. La capital de Serbia ofrece mucha historia a los visitantes. Por ejemplo, la fortaleza, el Museo Nacional, la Catedral de San Sava, el palacio antiguo y el palacio nuevo. Hay excursiones subterráneas para explorar el sistema ramificado de catacumbas. El barrio artístico de Skadarlija es algo así como el Montmartre de Belgrado. La ciudad es joven y bohemia y a los hedonistas les espera una vida nocturna desenfrenada.
Wroclaw, un imán cultural con legado judío. Esta metrópoli de la región polaca de Silesia ofrece un programa de teatro, ópera y conciertos casi inabarcable.
Para habitantes y turistas, el principal lugar de atracción es la plaza mayor con su impresionante ayuntamiento. Muchas de las casas señoriales fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial y después restauradas. La Isla de la Catedral es la parte más antigua de la ciudad. Además, los turistas pueden rastrear el pasado judío de Wroclaw (o Breslavia). La ciudad, que antes de la guerra pertenecía al Imperio Alemán, tenía la tercera comunidad judía más grande de Alemania.
Tallin, la joya desconocida del Báltico. Cuando se trata del Báltico, uno piensa en Riga, la capital de Letonia, con sus suntuosos edificios de estilo art déco. Pero Tallin, la capital de Estonia, es igual de bonita.
El núcleo de esta metrópoli no demasiado grande es el casco viejo medieval, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las clásicas atracciones turísticas son las iglesias, la plaza del ayuntamiento y la antigua muralla con su torre “Kiek in de Kök”. Fuera del centro se recomienda visitar la antigua prisión de Patarei y el centro cultural Creative City en Telliskivi.
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