Sin pistas de los asesinos del taxista neuquino

Una puñalada en el corazón fue la causa del deceso, según la autopsia.

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- La policía seguía ayer sin ninguna pista firme que permita esclarecer el asesinato del taxista Rogelio San Miguel (58). Ni siquiera se realizaron allanamientos, el levantamiento de huellas del vehículo de la víctima dio negativo, y tampoco está claro si los autores le robaron algo. Los investigadores elaboraron un identikit en base al testimonio de dos choferes que vieron a los autores cuando se dirigían hacia el Renault Mégane que conducía San Miguel, el sábado a las 2 de la mañana en Olascoaga y Fava. Pero las descripciones no son precisas y aportaron poco. La versión de que se trataría de menores de edad no supera, por ahora, la categoría de mera conjetura. Personal de Criminalística realizó una minuciosa inspección del móvil 130 de la empresa Avenida, pero sin obtener datos que ayuden a la pesquisa. Lo mismo sucede con el móvil del homicidio. Recién cuando la familia de la víctima esté en condiciones de reconocer sus pertenencias se sabrá si le faltaba algo, como para sustentar la hipótesis del robo. San Miguel fue abordado por dos personas y salió con el taxi por Fava rumbo al oeste. Cerca de la esquina con Don Bosco, a tres cuadras de la parada, sufrió el ataque. De acuerdo con la autopsia, lo apuñalaron varias veces en el cuello. Sin embargo la herida mortal fue una que le ingresó por el pecho, perforó el pericardio y llegó hasta el músculo cardíaco. El arma utilizada no apareció. De acuerdo con la información que trascendió, el chofer alcanzó a apretar el “botón de pánico” pidiendo ayuda. Por eso sus compañeros llegaron con rapidez al lugar, aunque para entonces los agresores habían huido. La ayuda médica no fue suficiente para salvarle la vida. El sábado durante 15 horas los taxistas cortaron todos los accesos a la ciudad y bloquearon la salida de los colectivos urbanos. Esto provocó innumerables trastornos y fue levantada después de una reunión con funcionarios del gobierno que les prometieron fortalecer los controles. La medida no es novedosa, se implementó años atrás a raíz del asesinato de otro taxista, pero con el paso del tiempo cayó en desuso. Según la policía, los propios choferes esquivaban los controles. El escenario del crimen de San Miguel es inusual. Por lo general estos hechos han ocurrido en la zona de bardas, lejos del casco urbano.

Los investigadores realizaron pericias en el lugar del hecho y en el auto de la víctima. Por ahora no hay sospechosos.

Matías Subat


NEUQUÉN (AN).- La policía seguía ayer sin ninguna pista firme que permita esclarecer el asesinato del taxista Rogelio San Miguel (58). Ni siquiera se realizaron allanamientos, el levantamiento de huellas del vehículo de la víctima dio negativo, y tampoco está claro si los autores le robaron algo. Los investigadores elaboraron un identikit en base al testimonio de dos choferes que vieron a los autores cuando se dirigían hacia el Renault Mégane que conducía San Miguel, el sábado a las 2 de la mañana en Olascoaga y Fava. Pero las descripciones no son precisas y aportaron poco. La versión de que se trataría de menores de edad no supera, por ahora, la categoría de mera conjetura. Personal de Criminalística realizó una minuciosa inspección del móvil 130 de la empresa Avenida, pero sin obtener datos que ayuden a la pesquisa. Lo mismo sucede con el móvil del homicidio. Recién cuando la familia de la víctima esté en condiciones de reconocer sus pertenencias se sabrá si le faltaba algo, como para sustentar la hipótesis del robo. San Miguel fue abordado por dos personas y salió con el taxi por Fava rumbo al oeste. Cerca de la esquina con Don Bosco, a tres cuadras de la parada, sufrió el ataque. De acuerdo con la autopsia, lo apuñalaron varias veces en el cuello. Sin embargo la herida mortal fue una que le ingresó por el pecho, perforó el pericardio y llegó hasta el músculo cardíaco. El arma utilizada no apareció. De acuerdo con la información que trascendió, el chofer alcanzó a apretar el “botón de pánico” pidiendo ayuda. Por eso sus compañeros llegaron con rapidez al lugar, aunque para entonces los agresores habían huido. La ayuda médica no fue suficiente para salvarle la vida. El sábado durante 15 horas los taxistas cortaron todos los accesos a la ciudad y bloquearon la salida de los colectivos urbanos. Esto provocó innumerables trastornos y fue levantada después de una reunión con funcionarios del gobierno que les prometieron fortalecer los controles. La medida no es novedosa, se implementó años atrás a raíz del asesinato de otro taxista, pero con el paso del tiempo cayó en desuso. Según la policía, los propios choferes esquivaban los controles. El escenario del crimen de San Miguel es inusual. Por lo general estos hechos han ocurrido en la zona de bardas, lejos del casco urbano.

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