Un consejo de su tío torció su destino: la historia del «Mono» Soria hasta fundar un gimnasio de 3.000 m² en la Patagonia
La historia de Fernando “Mono” Soria, el creador de los gimnasios Terra y Hoka en Neuquén: de desafiar mandatos y enfrentar prejuicios a emprender con éxito sin perder de vista lo importante.
Fernando “Mono” Soria es uno de los fundadores de Terra, la cadena de gimnasios nacida en Neuquén capital en 2001, y creador de Hoka, un espacio en la ciudad que superó sus propias expectativas. Antes de emprender, fue un joven que se animó a ir contra los mandatos y también contra los prejuicios de una época en la que salir a correr por la barda era casi una rareza. No fue un camino lineal, pero sí persistente: siempre supo qué lo hacía feliz, aunque tardara en encontrar la manera de convertirlo en su forma de vida.
Con dos proyectos consolidados, una familia y nuevas ideas en mente, Soria sigue soñando. La diferencia es que ahora aprendió a poner límites: no quiere que la ambición de generar nuevos negocios le quite tiempo para hacer deporte, viajar, compartir con amigos y acompañar a sus hijos. Tras construir mucho más de lo que imaginó, su desafío es seguir avanzando sin perder aquello que le dio sentido al recorrido.
Una pasión que no entendía de mandatos
El deporte fue desde muy chico lo que más lo apasionó, sin heredarlo ni responder a una tradición familiar. Había algo en la actividad física que lo atraía por encima de todo. Incluso cuando todavía no era habitual ver gente corriendo por la barda neuquina, él ya salía a entrenar.
“Éramos dos locos en invierno”, recuerda. Con un amigo recorría esos senderos cuando casi nadie lo hacía. Como no había calzas deportivas para hombres, tenían que comprarlas en una casa de danza y lidiar con los comentarios de los transeúntes. A él, sin embargo, nunca le importó el “qué dirán”.

Esa convicción se puso a prueba al elegir carrera. Se fue a La Plata a estudiar Veterinaria, pero no se adaptó y regresó a Neuquén. Comenzó a trabajar en el negocio de materiales de construcción de su padre y luego se anotó en Ingeniería, impulsado en parte por el mandato familiar.
Mientras cumplía con los estudios, buscaba su verdadero camino: realizó cursos de guía de montaña, rescate, guardavidas y preparación física. Hasta que un día un tío muy querido (también llamado Fernando) puso en palabras lo que él no terminaba de asumir: “No pierdas más el tiempo. Esto es lo tuyo, esto es lo que te hace feliz, tenés que dedicarte a esto”.

Ese momento marcó el punto de inflexión necesario para convertir su vocación en profesión. Empezó a dar clases en gimnasios, a entrenar personas de manera personalizada y a liderar excursiones al volcán Lanín o actividades de rafting y buceo.
Una apuesta contraintuitiva en Neuquén
En 2001, junto a su amigo Pablo Fierro (su socio desde hace 25 años), decidió abrir un gimnasio. Eligieron un momento muy complejo: inauguraron Terra pocos días antes del estallido de la crisis económica argentina.
“Mis viejos nos decían que no abriéramos, que esperáramos, que esto explotaba. Pero ya estábamos jugados, había que abrirlo”, cuenta. Llegaron el corralito, la devaluación y la parálisis económica. Sin embargo, el gimnasio funcionó muy bien desde el primer día: ir a entrenar se convirtió en una opción accesible de distensión. No era extraño recibir pagos en cuasimonedas en los primeros meses de funcionamiento.

Lo que nació del entusiasmo de amigos se transformó con los años en una cadena con cinco sedes: tres en Neuquén capital, una en Centenario y otra en San Martín de los Andes.
Soria reconoce que nunca tuvo un plan preconcebido para construir una red de esa escala: “Nunca fui detrás de la idea de tener tantos gimnasios, sino que se fueron dando las oportunidades y fueron saliendo cosas”. Se define como un emprendedor curioso cuyo presente superó cualquier previsión inicial.
Hoka: del sueño familiar al «gimnasio más lindo de Argentina»
Si Terra fue su primera apuesta, Hoka representó la oportunidad de concretar una idea latente. El proyecto nació en un terreno de la familia de su mujer, Soledad. Durante años, su suegro José le sugirió construir allí un gimnasio propio en lugar de alquilar locales.
La iniciativa tomó forma definitiva cuando encontraron la visión compartida: “Para vos esto es un sueño y para mí esto es un negocio. Si vos hacés un gimnasio ahí, les va a dar movimiento a mis tierras y va a contagiar, y vos vas a tener tu lugar”, le dijo José.
Para su suegro representaba una inversión patrimonial; para el Mono, la posibilidad de diseñar el centro de entrenamiento ideal tras analizar modelos en distintos viajes. Inaugurado en 2023, Hoka reúne musculación, cardio, clases grupales, yoga, indoor, escalada y actividades acuáticas, entre otras.
En 2025, Hoka recibió el reconocimiento al gimnasio más lindo de Argentina por parte de RG Consulting Group. “Fue hecho a mi gusto como consumidor, como un lugar que comparta la familia”, explica.
Soñar sin perder lo importante
A los 55 años, Soria reflexiona sobre el trayecto desde sus primeras clases hasta la dirección de dos marcas reconocidas. Mantiene un vínculo estrecho con la rutina diaria de sus locales: entrena en Hoka, comparte espacio con su familia y amigos, e incluso recibe al mediodía a sus padres, Ricardo y Graciela, a quienes reconoce especialmente. “Fueron los principales artífices, guiándome constantemente con el ejemplo y enseñándome a ser la persona que soy”, dice.
Las ganas de emprender continúan intactas, pero hoy el factor tiempo pesa de forma determinante. El deporte, los viajes y los afectos ocupan un lugar prioritario: “No quiero pagar un costo por ambición”, sintetiza.
Respecto a sus hijos (Uma, Sofía y Bautista), busca que el emprendimiento no se transforme en una imposición familiar y que cada uno elija libremente su camino profesional. La tenacidad que lo definió desde sus inicios sigue presente, pero redefinida bajo una premisa clara: seguir soñando no siempre significa expandirse, sino también preservar aquello que le da valor a la vida.
Fernando “Mono” Soria es uno de los fundadores de Terra, la cadena de gimnasios nacida en Neuquén capital en 2001, y creador de Hoka, un espacio en la ciudad que superó sus propias expectativas. Antes de emprender, fue un joven que se animó a ir contra los mandatos y también contra los prejuicios de una época en la que salir a correr por la barda era casi una rareza. No fue un camino lineal, pero sí persistente: siempre supo qué lo hacía feliz, aunque tardara en encontrar la manera de convertirlo en su forma de vida.
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