El recorte de fondos deja a la Universidad del Comahue en situación límite

El envío de las mismas partidas presupuestarias de 2023 ya afectan el funcionamiento. El Consejo Interuniversitario Nacional acordó una acción federal para el próximo miércoles.

En los próximos días, al igual que fue sucediendo semanas atrás, habrá marchas y manifestaciones de todo tipo en defensa de la educación pública y sobre todo para luchar y tratar de frenar el ataque a las universidades públicas por parte del gobierno de Javier Milei. “Con la universidad pública no se jode”, es la voz generalizada.

La frase de una docente, en medio de las marchas, marca el pulso de los reclamos: “de la universidad pública egresan los médicos que te van a atender en una urgencia en el hospital público o en los centros de salud, de una universidad pública egresa la mayoría de los docentes que van a formar a tus hijos en su trayectoria escolar, de la abogada o abogado que después es un defensor civil o penal que atiende cuando hay un trámite judicial que realizar”.

En enero de este año las autoridades de la Universidad Nacional de Comahue (UNCo) alertaron que el congelamiento del presupuesto 2024 – en 2023 fue de unos $14.366 millones – pondría en jaque el funcionamiento general de la Casa de Estudios a poco de andar. En enero, aseguró la rectora Beatriz Gentile, Nación envió $120 millones para gastos de funcionamiento cuando las necesidades reales trepaban por encima de los $230 millones.

Lo mismo ocurrió en febrero y marzo. El Consejo Superior de la UNCo había presupuestado para este año unos $43.359 millones, en sintonía con el planteo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que había proyectado una recomposición del 300%, que surgió de contemplar la inflación del año pasado y la que, en enero, se preveía para este año.

En este mes la UNCo pagó $40 millones solo por el consumo de luz y se estima que en mayo, la factura será de $60 millones. Esta semana el vicerrector, Paul Osovnikar, aclaró que si bien aún no entraron en cesación de pagos, el funcionamiento, que incluye servicios, limpieza y gastos de administración, se encuentra al límite. Hoy estamos funcionando con un tercio de lo que necesitamos”, dijo en declaraciones radiales.

La UNCo tiene más una matrícula de 32.000 estudiantes distribuidos en 12 facultades, asentadas en 16 localidades de Río Negro y Neuquén. Unos 1.000 estudiantes reciben becas de estudio. El 93% de sus recursos se destinan al pago de salarios docentes, no docentes y autoridades.


Recortes por el ajuste


Además, en medio de esta crisis e incertidumbre, sobrevuela la enorme preocupación por la cancelación de becas y proyectos de investigación que permitirían a los estudiantes acceder a instancias de experimentación profesional que los pondría frente a un universo de herramientas para mejorar su futuro.
Y por supuesto, la cancelación del envío de fondos desde el Estado nacional para la ejecución de los proyectos de investigación, bloquea la posibilidad de muchos docentes de acceder a doctorados y maestrías y ascender en su carrera profesional.

Producto del ajuste, la mayoría, y hasta se podría decir la totalidad de las casas de altos estudios se vieron obligadas a recortas sus gastos. Es decir, el mismo presupuesto para menos cosas. Se orientan a pagar los servicios de luz y gas y la limpieza de los espacios comunes como pasillos y aulas, pero dejan fuera el mantenimiento de otros sectores y la reparación de todo lo que se va deteriorando en los edificios.
A los estudiantes se les suspendieron las becas para poder acceder a proyectos de investigación que les permite formarse y profesionalizar en un área específica de su carrera universitaria. El acceso a las residencias también entra en el paquete de recortes que impuso el gobierno de Milei.


La posición de los rectores


El miércoles pasado, en una sesión del CIN, todos los rectores y rectoras de las universidades argentinas emitieron un comunicado donde expresan la preocupación por la agobiante situación por la que atraviesan las casas de altos estudios.

Nos preocupa la falta de acuerdos paritarios en desmedro del poder adquisitivo de nuestros trabajadores, por el deterioro del sistema científico, tecnológico y de innovación; las suspensión total de obras de infraestructura científica y universitaria en ejecución; la abrumadora falta de actualización de los gastos de funcionamiento y la no renovación de los sistemas nacionales de becas”, manifestaron en el documento que fue aprobado por unanimidad.

Además convocaron, como hacía décadas no ocurría, a una marcha federal para el próximo 23 de abril en defensa de la educación pública. Gentile, durante su exposición ante los rectores, reveló que en 1970 la población argentina era de 24 millones de habitantes y la matrícula universitaria era de 200.000 estudiantes. En 2013, la población del país era de 42,5 millones de habitantes y la matrícula universitaria era de un 1.500.000 estudiantes. Es decir que en 40 años, la población creció en un 70% y la matrícula universitaria lo hizo en un 750%.

“Ningún país ni ninguna sociedad que se pretenda desarrollada puede mirar esto como un fracaso. Por el contrario, el crecimiento del sistema universitario es lo que hace pensar en la larga duración, justamente las características y beneficios proclives al desarrollo científico de nuestro sistema universitario. Yo no voy a aceptar un diagnóstico decadentista de la historia argentina y menos de la universidad”, planteó la titular de la UNCo.


Profesores preocupados


“El sentir de la mayoría, el estado anímico en general de las y los docentes es preocupante. No estamos dispuestos a vaciar la Universidad, no estamos dispuestos a dejar los espacios áulicos. Vemos, más allá de las diferencias ideológicas, que es necesaria la unidad, que es necesaria la defensa de la universidad pública”, contó a este medio Verónica Contreras, docente de la Licenciatura en Servicio Social.
Micaela Gomiz, secretaria general del gremio docente Adunc, remarcó que la situación de “ahogo presupuestario” lo vienen denunciando desde principio de año y que el 50% de las partidas de funcionamiento se destinan solo al pago de la electricidad.

“Esta semana este cuello de botella llegó a la principal actividad de la Universidad que son las clases, ya había afectado la extensión y la investigación, producto de que el servicio de limpieza se tuvo que reducir”, expresó.


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