Las batallas poéticas que se libran en el Centro Cívico de Bariloche toman alcance nacional

La ciudad cordillerana se prepara para la primera final nacional de freestyle.

«El freestyle es poesía«. Así lo definió Candela Becerra, una joven barilochense que incursionó en la actividad cuatro años atrás y hace tan solo dos, comenzó a organizar la competencia «Raperos de Barrio», un domingo por mes en el Centro Cívico de la ciudad cordillerana. Este domingo la ciudad se prepara para la primera final nacional con la participación de los mejores competidores y los máximos exponentes del país, como Issy, Zonda y La Prima.

El freestyle es conocido como el arte de improvisar con rap. O como una batalla poética. «Una batalla de argumentos, un debate con poesía cantada. Conlleva rítmica y tiene complejidad«, resumió Candela, de 19 años, al tiempo que insistió: «La batalla del freestyle se basa en aquel que tiene el argumento más fuerte. Se gana la batalla cuando se gana el argumento».

¿Cómo se define el ganador y el perdedor? Candela aseguró que «siempre entran en juego las apreciaciones personales«: «Lo cierto es que no hay una mirada objetiva de cómo se gana o se pierde, en cierto punto es subjetivo. La organización selecciona un mínimo de tres personas que votan y se encargan de tomar decisiones».

Muchas veces, contó, el jurado considera que si el participante se traba, pierde la batalla. Otros, en cambio, creen que «trabarse es parte del freestyle».

Los encuentros en Bariloche arrancaron dos años atrás. Foto: gentileza

Al consultarle si el freestyle se considera una actividad deportiva o cultural, la muchacha prefirió definirla como «una actividad sociocultural». «Sin embargo -añadió-, creo que desde la participación es una disciplina deportiva. Ser competidor conlleva disciplina y un entrenamiento». Y el desafío es potenciar la calidad de la improvisación.

Allá por los años 80, los jóvenes comenzaron a rapear en las fiestas del Bronx, en Nueva York, como parte de la cultura del hip-hop. Con la improvisación, nacieron las primeras batallas de rap en las calles y parques. Años más tarde, el freestyle ingresó a países hispanoparlantes como México, Argentina y España.

Los encuentros en Bariloche arrancaron dos años atrás. Foto: gentileza

«El Quinto Escalón» fue el movimiento que se originó en Buenos Aires. Arrancó como una competencia de batallas de rap en el Parque Rivadavia en Capital Federal en 2012 y finalizó en 2017 con un evento en el Microestadio Malvinas Argentinas. Este encuentro se realizaba los domingos de por medio, con entrada libre y gratuita. Con el paso del tiempo, se convirtió en la cuna de una nueva ola de artistas emergentes en Argentina. «Fue un boom antes y después para las batallas de freestyle», dijo.

Candela se sumó al movimiento del freestyle, a través de un amiga que rapeaba. Con solo 16 años, se animó a participar en un torneo nacional en Trelew. Y desde hace dos años, organiza los encuentros de Raperos de Barrio, donde suelen congregarse unos 40 competidores -desde los 13 a los 35 años- y más de 60 espectadores que acercan para disfrutar de las batallas.

«Las batallas son espontáneas. Confiamos en que el freestyle es libre, espontáneo y lo cierto es que, en el momento, salen grandes cosas. Quien arranca plantea algún tema y el que responde puede verse en condiciones de contestar sobre ese mismo tema o puede esquivarlo. Al ser espontáneo y con tanta libertad puede suceder cualquier cosa. Hay truquitos, estrategias. Pero la idea es que sea instantáneo», dijo.

Los encuentros en Bariloche arrancaron dos años atrás. Foto: gentileza

La duración de cada batalla es «relativa». Por lo general, durante la primera no sobrepasan los 3 minutos, pero han tenido finales que alcanzaron los 20 minutos.

¿Qué siente en cada batalla? Para Candela es «una mezcla de adrenalina, felicidad y nervios. Te lleva mucha energía. La primera idea que se me viene a la cabeza la suelto. Nada de lo que se dice se piensa. En mi caso, me dejo llevar, me tiro al vacío. Se trata de dar un golpe argumentativo», describió y agregó: «A veces, das más fuerte; otras más suave y el impacto no es tan fuerte».

«¿Una especie de boxeo argumentativo?», se le preguntó. «Algo así, con mucha técnica detrás del rap. No es solo golpear y ya. El freestyle es algo simple, pero improvisar, rimar y el encuadre de palabras es muy complejo. Hay personas que rapean de una manera sencilla, usando las mismas terminaciones, la rima en las últimas vocales. Y hay competidores que prefieren las multisilábicas, de alta complejidad en la poesía», puntualizó apasionada esta joven que terminó el secundario el año pasado y hoy «está abocada 100% al freestyle».

«Hoy el foco está puesto en el nacional. Puede participar cualquier persona de cualquier edad, sin importar su condición física ni género. Nos miramos todos de igual a igual. Hay premios por 300 mil pesos, más trofeos y medallas. Y mi futuro lo veo acá, como gestora, organizadora y artista«, concluyó.

Los encuentros en Bariloche arrancaron dos años atrás. Foto: gentileza

"El freestyle es poesía". Así lo definió Candela Becerra, una joven barilochense que incursionó en la actividad cuatro años atrás y hace tan solo dos, comenzó a organizar la competencia "Raperos de Barrio", un domingo por mes en el Centro Cívico de la ciudad cordillerana. Este domingo la ciudad se prepara para la primera final nacional con la participación de los mejores competidores y los máximos exponentes del país, como Issy, Zonda y La Prima.

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