Mayra Arena: “No quiero naturalizar la pobreza ni la condición de mendigar”

La joven que participó del “Yo Pienso” habló con “Río Negro” de su vida, sus sueños, y su empuje para convertirse en una estudiante de Ciencias Políticas.

12 oct 2018 - 11:34

Tiene 26 años y creció en la indigencia. Hoy, Mayra Arena, la joven bahiense que transformó en viral su charla “¿Qué tienen los pobres en la cabeza?”, es estudiante de Ciencias Políticas.

Desde los 13 años Mayra sabía que dejaría de ser mendiga como su “condición de clase” se lo marcaba.

Tamboén podés ver: Lo que dijo Mayra en el “Yo Pienso” del diario “Río Negro”

Curiosa por naturaleza y alumna aplicada en el colegio, hoy es una “laburante más”, que está buscando siempre más.

Luego de que los organizadores de TEDX la encontraran en redes sociales, sus relatos sobre la pobreza se hicieron famosos, pero ella no quiere naturalizar la pobreza ni la condición de mendigar.

“La realidad es que cuando uno pide de chico no es duro. Y con esto no quiero naturalizar la pobreza ni la condición de mendigar sino que simplemente uno la acepta porque es la única vida que conoce y aprende a lidiar con ella. Lo bueno de ser pibe es que no sabes lo que sufrís. Pero cuando sos grande (yo a los 12 o 13 años me di cuenta que no quería pedir nunca más), ahí si te das cuenta todo lo que pasaste. De lo injusto que es todo”, afirma Arena.

Ella no se olvida de sus orígenes y menciona a Villa Caracol y al cuartito que compartía con su mamá y hermana en el Bajo Rondeau de Bahia Blanca con todo el cariño. Esa fue “la cocina” de lo que ella es hoy.

“A los 13 años comencé a sentirme incómoda de mi situación y cuando fui mamá, a los 14 años, dije que no quería que a mi hijo le tocara vivir lo mismo que yo viví. Por eso comencé a buscar trabajo en todos lados y nadie me daba. Tuve que mentir, hacerme pasar por más grande, y fue así que conseguí mi primer trabajo cuidando adultos mayores a los que recuerdo con mucho cariño”, agrega Mayra quien hasta la fecha continúa cuidando abuelos durante la noche, mientras que de día trabaja como depiladora y estudia a distancia Ciencias Políticas.

“Yo en realidad quiero sacar el mito del ´pobre feliz´, de aquellos que nos adjudican ese sentimiento porque podemos tomar leche o tener zapatillas, o porque es simpático cuando nos ven divertirnos jugando con la payana en la calle de tierra. Uno es feliz como puede porque uno nunca extraña lo que nunca tuvo y uno no puede saber qué le falta porque nunca lo tuvo. Pero cuando crecemos, estamos destinados a no naturalizar la pobreza de ninguna manera y a intentar cambiarla”, dice Mayra quien además vive con su hermana menor que tiene la edad de su hijo y a la que cría también.

¿Hay alguna receta para salir de la pobreza? Para Mayra no.

Sin embargo, ella alienta a las personas en condición de pobreza e indigencia que nunca bajen los brazos, que toquen todas las puertas y aunque en muchas les digan que No, que no dejen de hacerlo. Porque algún día una se abrirá y las cosas podrán cambiar. “Yo me debo mucho a las oportunidades que me dieron. Siempre tuve la cara muy dura para pedir laburo. Uno siempre tiene el autoestima baja pero algún día da con alguien”, y resalta que siempre tuvo dos trabajos, uno de día y uno de noche.

¿Cuál es el sueño de Mayra?

“Me gustaría que Argentina esté donde tiene que estar: para mí está entre los primeros países del mundo en todo, no puedo creer que nos vaya como nos va. Es terrible que uno de cada dos pibes nazca en la pobreza y como dije en el YO PIENSO, nacer en la pobreza no te determina pero condiciona tu calidad de vida. Eso es brutal. No tenemos una movilidad social que garantice la ascendencia. Por lo contrario es estática y el que nace en un lugar es probable que muera en ese mismo lugar”.

Mayra cuenta que dejó de ser mucama cama adentro gracias a haber aprendido el oficio de depiladora y haber tenido la oportunidad de cuidar adultos mayores. “Aprender un oficio es importante porque te da independencia, pero creo que yo dejé de considerarme pobre cuando pude ingresar a la Educación Superior ya que es una herramienta muy poderosa que hace que nunca más esté en riesgo de vulnerabilidad. Gracias a la educación superior ya no soy más pobre”, agrega Arena y cuenta que una vez que termine la carrera de Ciencias Políticas se pondrá a hacer un posgrado y/o doctorado en ciencias Económicas porque le gustaría diseñar políticas públicas para Argentina que transformen los problemas desde la raíz y que no sean soluciones “bache”. “Soy muy nacionalista, quiero que mi país sea el mejor”, finaliza.

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