Objetivo Lanín: cómo prepararse para ascender

Un plan regular y disciplinado permite estar en condiciones en ocho meses para hacer cumbre en el icónico volcán neuquino. Pero no todo es físico, la fortaleza mental juega un papel clave. Qué recomiendan entrenadores y guías para llegar en el mejor estado.

22 jul 2017 - 00:00

Son las nueve de la mañana y el termómetro marca 8 grados bajo cero. La fila de personas serpentea por las bardas de Paso Córdoba. Es domingo y el grupo es heterogéneo en edades y condiciones físicas, pero todos tienen un objetivo. Y el Lanín ocupa la mayoría de las mentes.

Subir sus 3.776 metros puede parecer una exigencia extrema, pero el entrenamiento planificado a lo largo de varios meses permitió que muchas personas puedan hacer cumbre y guarden en sus memorias las increíbles vistas que obsequia el volcán neuquino.

En Roca el grupo de entrenamiento de Tras La Senda prepara personas para subir el Lanín. Comienzan a trabajar en febrero y terminan en octubre, justo antes de intentar llegar a la cumbre en la apertura de la temporada de ascensos. Son ocho meses en los que salen a entrenar todos los domingos a la mañana mientras el clima lo permita.

“No podés ir al Lanín sin entrenar”, asegura Mariana Cívicos, una de las encargadas del grupo de Roca, junto a Gustavo Monteseirin.

“Nosotros les decimos: hay que ser constantes con el entrenamiento y ser responsable cuando tomo la decisión de ir al Lanín. Por el grupo”, remarca Mariana. La unidad y honestidad de los miembros del grupo serán puntos a trabajar, ya que llegará un momento en que se definirá quién está en condiciones de atacar la cumbre y quién no. Y la honestidad de los que no se sientan en condiciones será clave para no boicotear las posibilidades del resto de llegar a lo más alto.

“El entrenamiento es anual. Empezamos en febrero con el periodo de resistencia. Son caminatas largas en distancia y tiempo. Sin nada de peso sobre las espaldas. Sólo con la mochila en la que se lleva agua y comida o ropa para la caminata”, cuenta la entrenadora. Y agrega: “Apuntamos a trabajar con gente a la que queremos sacar de la zona de confort”.

Con el correr del tiempo las personas que empiezan a entrenar en las bardas se dan cuenta de que es necesario profundizar el acondicionamiento físico en la semana yendo al gimnasio o con un entrenador personal.

Mariana explica que trabajan la resistencia durante tres o cuatro meses. “Vamos aumentando el tiempo y no se sube a la barda alta. Se trabaja en la barda intermedia de Paso Córdoba. No se hacen subidas. La idea es que se acostumbren a caminar durante bastante tiempo”.

Resistir muchas horas caminando es la piedra angular para subir el Lanín. “Generalmente se necesita más resistencia que fuerza. Resistencia aeróbica: que significa que vos puedas caminar 15 horas el día de la cumbre. Se arranca la jornada a las dos de la mañana y se termina a las siete de la tarde”, describe Diego Duran, guía de montaña, que realiza alrededor de 20 ascensos con grupos por temporada a la cumbre del volcán.

Tras el primer periodo de resistencia, comienza la etapa de fuerza durante junio, julio y mediados de agosto. “Ahí sí, vamos específicamente a algunas subidas, como por ejemplo la de Las Vacas, y nos quedamos trabajando en ese lugar”, dice Cívicos.

“Empezamos subiendo una o dos veces, después tres. Después hacemos series de dos o tres. Vamos cambiando el lugar de entrenamiento para no aburrirnos”, agrega.

Duran hace una radiografía del macizo patagónico. “Es una montaña que tiene su dificultad en lo físico y en el clima. Técnicamente no es difícil porque podés caminar y no se escala. No se usa cuerda ni se usan arnés. Se utilizan grampones, piqueta y casco, pero no es técnicamente difícil. Tiene pendiente de 28 grados y 30 grados como máximo”.

A principios de agosto los aspirantes a subir el Lanín empezarán a trabajar con la mochila y un poco más de peso. En vez de un litro de agua le cargarán dos y medio y de a poco irán aumentado el volumen de lo que llevan.

El entrenamiento servirá luego para llevar la mochila con la que se sube al Lanín, que pesa entre ocho y doce kilos, dependiendo de lo que se ponga adentro. “Lo más pesado de la mochila es la bolsa de dormir y las comidas que tenés que llevar, la piqueta y el casco”, precisa Monteseirin.

No hay requisitos de edad o peso para intentar subir, aclara Mariana. “Nosotros les pedimos que llenen una ficha personal . Si no tienen un certificado médico del momento le pedimos que se lo hagan. Y más los que están apuntando al Lanín, que se les pide que vayan al cardiólogo y se hagan una ergometría”, agrega.

El ascenso al Lanín dura dos días, y el segundo es muy intenso, con 15 o 16 horas de trekking.

Gustavo hace una salvedad importante: “La cima se la pone cada uno. En realidad la cima está abajo, cuando terminás de bajar. No sirve de nada llegar arriba y que después te tengan que bajar en helicóptero. Lo importante es que vayas a la montaña y la disfrutes”.

En la tercera etapa de entrenamiento se conjugan fuerza y resistencia. Se sigue trabajando con la mochila pero también se sube, se baja y se vuelve a subir la barda alta. Se trabaja la fuerza en la espalda.

Llega octubre y una semana antes de intentar el ascenso se descansa para guardar todas las ganas y la energía para ese momento que todos describen como único.

“Ahora quiero ir y quedarme una
noche en el refugio a mirar las estrellas. Quiero ir a pasar
la noche
y poder disfrutarla”.
Mirta Bordo, subió en el 2013 al Lanín.
Cuánto cuesta subir
Equipamiento:
• Bolsa: 5.000 pesos
• Campera: 5.000 pesos
• Mochila: 4.000 y 5.000 pesos
• Se exige comprar calzado de montaña para entrenar.
Guiada: 6.500 a 7.000 pesos
Total: entre 20.000 y 30.000 pesos comprando todo el equipamiento necesario (que servirá por muchos años)
Si se alquila la ropa y parte de los equipos, el costo baja a unos 10.000 pesos por persona con la guiada incluida.
Roca

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