Pablo Levinton, el youtuber de «Un topo por el mundo, trae a Cipolletti su espectáculo «Historias nunca contadas»

En un formato único y cercano, Pablo Levinton se anima a compartir historias inéditas, confesiones y anécdotas detrás de su vida y su canal de YouTube, con más de 400.000 seguidores en Youtube y 138.000 en Instagram.

Por Paula Gingins

A través de una charla íntima en formato living, el público conocerá este sábado, a las 21, en el Centro Social y Cultural Israelita (Yrigoyen 162, Cipolletti), el lado más personal Pablo Levinton, un creador que convirtió su pasión por viajar en un fenómeno que inspira a miles de personas. Las entradas están a la venta en Atrapalo

“Historias Nunca Contadas” es más que un espectáculo; es una experiencia íntima en la que descubrirás el lado desconocido de uno de los creadores de contenido más auténticos de YouTube. Serás testigo de los momentos más impactantes y las decisiones más difíciles que marcaron su camino y su visita a 44 países. Aunque en Cuba, Palestina, Egipto (durante la primavera Arabe de Mubarak) no hizo videos.  

Desde anécdotas nunca reveladas hasta los desafíos de mantener el humor y la creatividad en un mundo de constantes cambios, además de hablar sobre la monetización y la forma de financiar su estilo de vida. Este encuentro promete risas, reflexiones y una buena dosis de inspiración. 

Pablo Levinton, el Topo de Escalada, abordando un tren en Vietnam.

En diálogo con Diario RÍO NEGRO, Pablo Levinton, contó que será una noche especial “para sus seguidores, curiosos y todos aquellos que quieran entender lo que significa vivir viajando, en dónde además podrás participar preguntándole lo que quieras”. 

El youtuber nació y creció en Remedios de Escalada, estudió Economía en la UBA, trabajó como economista y es profesor de la Universidad Nacional de Lanús: desde 2020, dicta las cátedras Teorías recientes de la economía política y Economía clásica. 

Estudió una segunda maestría en China, sobre Economía aplicada, pero no la terminó. Es un trotamundos, tiene una formación multilingüe: habla inglés a la perfección, domina el chino mandarín, el yiddish y hasta “chapotea” algunas frases en ruso. En YouTube se llama «Un Topo por el Mundo» y su video más viral, que llegó a 2,1 millón de vistas, se trata de él hablando con total fluidez chino mandarín con supermercadistas chinos de Capital Federal.  

Protagoniza otro video en el que muestra un pueblo judío oculto de Nueva York y uno en el que viajó en el Transiberiano, la red ferroviaria más larga del mundo que a lo largo de sus 9.288 kilómetros conecta la Rusia europea con sus provincias asiáticas. 

En gran cantidad de sus videos está viajando en trenes. Tiene un vínculo especial con ferrocarril como buen escaladense y argentino: «Uno de los más gratos recuerdos de la infancia fue con mis abuelos cuando viajábamos a Mar del Plata en tren. Generalmente íbamos en el Pullman, pero he tenido la suerte también de haber viajado en el mítico El Marplatense (el tren de lujo que llevó al jet set y que hoy está olvidado en un galpón, justamente, de Escalada)», contó. 
Pasó por China, Rusia, Bélgica, Ucrania, Estados Unidos, Kazajistán y la lista sigue. 

Pablo Levinton, de viaje por el mundo.

 
Se adentró en los campos de la provincia de Santa Fe para conocer a los últimos gauchos judíos, personas que se caracterizan por mantener las tradiciones gauchescas de campo, y a su vez, sostener las costumbres judías heredadas de los ancestros. 

Los viajes los paga con la monetización que generan sus videos en YouTube. Aunque este dinero no alcanza para generar un excedente o mucho menos. Los viajes los hace lo más gasoleros posibles: no va a lugares de lujo ni compra cosas ostentosas. Al mismo tiempo usa una aplicación para viajeros por la que se queda en casas particulares por un muy bajo costo. 

P: ¿Por qué transformarte en «El Topo»?  

R: “El Topo” en realidad era mi apodo mucho antes de que existiera el canal. Siempre fui una persona muy curiosa, de meterme en lugares raros, de investigar cómo vive la gente en distintos lugares. Las aventuras que hoy muestro en YouTube ya las vivía antes, solo que en un momento decidí empezar a documentarlas y compartirlas. El canal no inventó al Topo: simplemente lo hizo visible. 

P: ¿Fue complicado el camino hasta obtener tantos seguidores?  

R: Sí, fue bastante complicado, sobre todo al principio. Desde que empecé en 2017 hasta diciembre de 2019 apenas había llegado a los primeros 1.000 suscriptores, que es el mínimo para poder monetizar en YouTube. Fueron años de subir videos sin saber si alguien realmente los iba a ver. Pero también fue una etapa importante para aprender a grabar, editar y entender qué historias le interesan a la gente. Con el tiempo algunos videos empezaron a explotar y el canal empezó a crecer mucho más rápido. 

P: ¿Cuál es la diferencia entre el público virtual y el del escenario?  

R: La principal diferencia está en el intercambio directo. En el escenario puedo ver las caras del público, sus reacciones y sentir inmediatamente cómo reciben lo que cuento. También es muy interesante que puedan hacer preguntas en vivo y que se genere un diálogo. Es una experiencia mucho más humana: de alguna manera es romper con el mundo digital y volver a encontrarnos en el mundo real. 

P: ¿Cómo funciona la interacción con las personas en cada caso?  

R: Es una relación muy fraternal, casi de amistad. Muchas veces son personas que yo no conozco personalmente, pero que sienten que me conocen mucho porque me siguen desde hace años. Eso genera algo muy particular: se rompe un poco la barrera de las redes sociales y el vínculo pasa a ser mucho más humano y cercano. 

P: ¿Cómo obtuviste los recursos para viajar tanto? 

R: Cada viaje trato de que sea autosustentable. Suelo manejar presupuestos bastante económicos y generar ingresos de distintas maneras vinculadas con el propio contenido. Con el tiempo el canal también empezó a ayudar a financiar los viajes. Muchas de estas cosas, además, las cuento con más detalle en el teatro. 

P: ¿Cuál es tu historia con los trenes?  

R: Soy de Remedios de Escalada, un lugar muy marcado por la cultura ferroviaria del conurbano bonaerense. Ahí el espíritu del tren está muy presente. Desde muy chico me fascinaron los trenes: viajaba siempre que podía y hasta jugaba con trenes de ferromodelismo. De alguna manera, esa pasión que empezó en la infancia después terminó apareciendo también en mis viajes y en el canal. 

P: ¿Cuál es tu expectativa respecto del público de la zona?  

R: Mi expectativa es que podamos pasar un buen momento y compartir historias de viaje. Siempre es interesante conocer al público de cada lugar, porque cada ciudad tiene su propia energía y su forma de reaccionar. Me gusta que el encuentro sea un intercambio, no solo venir a contar mis experiencias sino también escuchar al público y generar un diálogo. 

P: Hasta acá: ¿Cuál es el lugar en el mundo que más te sorprendió y por qué motivo? 

R: Uno de los lugares que más me sorprendió fue la isla de Annobón, en África. Hace un tiempo apareció en las noticias porque supuestamente querían ser territorio argentino, algo que en realidad no es tan así, pero la historia generó mucha curiosidad. Lo que más me impactó fue la situación en la que vive la gente: es una isla muy aislada, con casi nada de internet, muy poca electricidad y muchas dificultades para conseguir alimentos. Además, hay bastante abuso por parte de las autoridades nacionales. Es un lugar que te hace tomar dimensión de realidades muy distintas a las que estamos acostumbrados. 

P: ¿Cuál es tu desafío respecto de la docencia y de la economía en general?  

R: Mi desafío es poder transmitir ideas de una manera clara y accesible. Muchas veces la economía se explica de forma muy técnica y termina quedando lejos de la vida cotidiana de las personas. A mí me interesa poder acercarla, mostrar cómo influye en la realidad de cada país que visito y cómo impacta en la vida de la gente. En ese sentido, tanto en la docencia como en mis viajes intento observar y explicar el mundo de una manera comprensible. 

P: ¿Con qué aspectos nos podemos encontrar en el show «todo lo que no podés decir en You Tube»?  

R: En el show cuento muchas historias de viaje que por distintos motivos no terminan apareciendo en YouTube. Son anécdotas más personales, situaciones curiosas o momentos que en la plataforma quizás no tienen lugar. También hablo de lo que pasa detrás de cámara: cómo se organizan los viajes, cosas que me sucedieron en distintos países y experiencias que son difíciles de contar en un video. Es una forma más directa y sin filtro de compartir esas historias con el público. 

También el público tiene la oportunidad de preguntarme lo que quiera y tener una charla íntima conmigo. 

P: ¿Por qué elegís visitar el Alto Valle? 

R: Dicen que si tomás el agua del río Limay, volvés al Alto Valle, eso fue lo que hice en mi última visita, así que creo que el Alto Valle me eligió a mí. Esta va a ser mi cuarta experiencia en la zona y esperamos poder regresar seguido, porque me fascina. 

P: ¿Alguna anécdota en particular que puedas adelantar?  

R: El año pasado estuve en Cipolletti y me pasó algo muy particular. Yo había llegado con el Tren Solidario desde Buenos Aires y, cuando llegamos, con un amigo nos quedamos varados porque nos cancelaron el alojamiento y no había lugar en ningún lado en toda la zona. En ese momento una pareja de seguidores que nos había ido a recibir a la estación nos invitó a quedarnos en su casa. Terminamos pasando varios días juntos, como si nos conociéramos de toda la vida, y en un momento me propusieron algo inesperado: que fuera el maestro de ceremonias en su casamiento. Así fue como terminé casando a una pareja que conocí gracias al canal. 


A través de una charla íntima en formato living, el público conocerá este sábado, a las 21, en el Centro Social y Cultural Israelita (Yrigoyen 162, Cipolletti), el lado más personal Pablo Levinton, un creador que convirtió su pasión por viajar en un fenómeno que inspira a miles de personas. Las entradas están a la venta en Atrapalo

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