Puerto Madryn registra una floración de medusas: por qué cada vez son más frecuentes

Todos los años se registra un incremento poblacional en las costas de Chubut y Santa Cruz a partir de la primavera y el verano, pero este año es más notable. Los cuidados que hay que tomar.

La costa de Puerto Madryn registra una floración de medusas de la especie Chrysaora plocamia.
El doctor en Biología, Pedro Barón, investigador principal del Conicet en el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (Cesimar), confirmó que todos los años, a partir de la primavera y durante el verano, se registra un incremento poblacional de esta especie conocida como «ortiga de mar sudamericana» o «medusa boca de bandera» en las costas del golfo Nuevo. Pero este año es “aún más marcado que el anterior”.

“Lo que sucede es que ahora la tecnología del dron permite ver las medusas en magnitud y se observa una cantidad increíble de animales especialmente en la superficie. También se puede ver un parche nebuloso de medusas a más profundidad”, recalcó.

Aunque hay medusas en todas las playas del golfo Nuevo, este año se observan muchas varadas en la zona de balnearios frente a Puerto Madryn y en el norte del muelle Almirante Storni. Sin embargo, explicó que es difícil estimar la cantidad de estos animales marinos en tanto la situación es dinámica: las que se ven en la costa terminan siendo arrastradas, muchas veces, por la corriente.

Hoy los investigadores ponen el foco en la frecuencia con que aparecen estas «aguavivas» y por eso, llevaron adelante una recopilación de datos desde los años 90, a través de artículos periodísticos. Las floraciones corresponden a los veranos de 1997-1998, 2001-2001 y 2005-2006. “En el año 2000 la playa estaba cubierta de medusas. No podías caminar sin andar esquivándolas. Después, tuvimos un salto hasta 2017 y desde entonces, hubo cinco floraciones. La frecuencia es mayor y son fenómenos importantes”, dijo.

Las medusas que se encuentran en la costa. Foto: gentileza

Muestreos

Barón aseguró que se realizan muestreos para estimar las medidas y el peso de las medusas. Algunas presentan “un diámetro de campana de 45 centímetros, aunque hay reportes de hasta 60 centímetros. De todos modos, el animal tiene tentáculos que pueden alcanzar hasta los dos metros y filamentos más largos. Por eso, se ven grandes e imponentes”.

Estas aguavivas pican porque tienen filamentos con toxinas que los usan para atontar y adormecer a las presas. Producen un escozor, pero no quemaduras severas. Barón aclaró que no generan el ardor que produce la especie de Monte Hermoso.

Barón confirmó que la distribución de la especie es amplia. En Río Negro, por ejemplo, esta especie es común en el golfo San Matías. De hecho, el año pasado, hubo una floración en la zona de Las Grutas. “Hacia el norte han sido reportadas hasta Uruguay. En la costa bonaerense son muy comunes y, hacia el sur llegan hasta el Golfo San Jorge en Chubut y Santa Cruz. En Perú también están muy estudiadas”, dijo.

Explicó que el animal tiene un ciclo de vida endos fases: una de pólipo (los organismos se pegan al fondo de las rocas) y la de medusa. Barón detalló que “producen gametas -esperma y óvulos- sobre el final del verano y generan unas larvas llamadas plánulas. Esa larva se fija en fondo y genera la fase de pólipo que vive durante el invierno. Forman unas larvitas con formas de estrellitas de aproximadamente dos y diez milímetros de diámetro que, luego, se transforman en medusas. En el verano ya son notables”.

¿A qué se deben las floraciones? Barón argumentó que en el momento en que se producen las larvas, “hay una buena abundancia de alimento en el mar”. De acuerdo a las condiciones climáticas del día, hay mayor o menor acumulación. “Con abundancia de plancton sobreviven, crecen bien y rápido. Encontramos gran cantidad en la línea que deja la marea con algas y cangrejos. Caminamos la costa, las recogemos, las pesamos y las medimos”, subrayó.

A veces, las medusas se apilan en la costa; otras veces se dispersan mar adentro. Si bien son animales que viven en alta mar, pueden ser arrastrados por el viento hacia la costa y luego de un tiempo de exposición al sol durante las mareas bajas, terminan secándose y muriendo.

En octubre, Barón fue encontrando medusas de esta especie que medían entre 13 y 45 milímetros, junto a otras especies de hasta 2 milímetros. Al mes siguiente, los animales ya eran más grandes y se veían en mayores cantidades. “Incluso, había una densidad importante en el agua y llegan a apilarse en la costa. En las muestras recolectadas en la costa hallamos ejemplares de hasta 45 centímetros de diámetro que pesan 4 kilos”, dijo.


Recomendaciones ante una picadura:

-Salir del agua y retirar los filamentos con un objeto (no con la mano).
-Enjuagar con agua de mar y aplicar frío (o vinagre diluido). No conviene rascarse.
-Consultar a un médico de ser posible
-Pueden emplearse cremas con hidrocortisona, como Hipoglós o Demacort, para aliviar la inflamación.



La costa de Puerto Madryn registra una floración de medusas de la especie Chrysaora plocamia.
El doctor en Biología, Pedro Barón, investigador principal del Conicet en el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (Cesimar), confirmó que todos los años, a partir de la primavera y durante el verano, se registra un incremento poblacional de esta especie conocida como "ortiga de mar sudamericana" o "medusa boca de bandera" en las costas del golfo Nuevo. Pero este año es “aún más marcado que el anterior”.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora