Villa Catedral, el barrio de Bariloche que altera su ritmo con 15.000 turistas diarios

Es un paraíso solitario en verano, pero se convierte en una mini ciudad en invierno. Este año detectan una afluencia de personas constante desde abril. El municipio tiene los servicios básicos y hay quejas por algunos que faltan.





De un paraíso solitario en verano, con 150 habitantes permanentes, Villa Catedral se convierte en invierno en el punto de recepción de unos 15.000 turistas por día, que sumados a los miles de trabajadores de la montaña, hacen de este pequeño barrio, al pie del centro de esquí más grande de Sudamérica, una mini ciudad pensada para el turismo.

Villa Catedral es un barrio de Bariloche. Tiene 29 kilómetros cuadrados de superficie, un puñado de calles delimitadas y entre 185 y 200 habilitaciones comerciales emitidas esta temporada, entre comercios de todos los rubros, restaurantes, hoteles, complejos de cabañas, escuelas de esquí y rentals de equipos.

Todo se circunscribe al turismo, aunque viven residentes permanentes, pero siempre hay quejas por servicios que faltan para recibir el aluvión de visitantes que esta temporada prometen marcar un nuevo récord, como es el caso de los baños públicos y el caos del tránsito.

Los días pico de turismo circulan por la base del centro de esquí entre 12.000 y 15.000 personas. Una de estas jornadas de afluencia masiva fue el domingo, el primero de las vacaciones, cuando al caer la tarde habían contabilizado que salieron 3.000 vehículos particulares que colapsaron las dos playas de estacionamiento, sumado a los transfers, colectivos, remises y taxis.

Hay más gente que antes y antes de lo habitual. Años atrás sabíamos que en vacaciones de invierno de Buenos Aires era el aluvión, ahora registramos que desde abril, cuando ocurrió la primera gran nevada que el cerro abrió pistas, no deja de llegar gente. El movimiento no paró”, dijo a RÍO NEGRO Julio López, el delegado municipal de Cerro Catedral.

Otro indicio de que la llegada de turistas es cada vez mayor lo reflejan las filas de personas que esperan por una mesa afuera de los restaurantes de la base de la montaña y la congestión que se suele evidenciar en las calles peatonales más próximas al acceso a los medios de elevación.

Los esquiadores que llegan en auto particular pujan por un espacio en la playa de estacionamiento más cercana a la plaza Amancay, donde sale la telesilla del mismo nombre, y en temporada se hacen escasas las frecuencias del colectivo de la línea 55 que llega al pie de la montaña con pasajeros abarrotados a toda hora.

En las calles internas de Villa Catedral hay montañas de nieve acumuladas tras el paso de las máquinas. Foto: Chino Leiva

Para los repartidores que abastecen a los comercios y restaurantes, llegar al Catedral también es una odisea y para la descarga de la mercadería, los que no cuentan con motos de nieve para el acarreo, readaptaron los pallets con tablas de snowboard o esquíes en la parte inferior para deslizarlos con una cuerda.

El municipio tiene una estructura importante en el cerro. López coordina desde hace años las tareas que se acrecientan en temporada con jornadas laborales full time, de lunes a domingos, sin descanso, de 7 a 20. Actualmente hay 32 empleados en diversas tareas, 8 inspectores de tránsito y 5 que fiscalizan los comercios. Y no alcanzan.

“Hay que reforzar el personal de servicios, necesitamos más gente porque nunca imaginamos la cantidad de gente que iba a llegar y con ellos se genera también más basura”, dijo López que tiene a cargo también la recolección de residuos, con un tractor con acoplado que recorre la base y las calles internas a partir de las 17, camiones compactadores que la retiran del barrio y también contenedores automatizados ubicados en tres sectores, que se vacían cada mañana.

La delegación ahora está abocada al despeje de calles, pero la tarea es ardua por la cantidad de nieve que se acumuló y la extensión de los días de nevadas. “El problema es que son calles angostas, se forman muchos montículos a los costados cuando despejamos y vamos a tener que traer un camión con retroexcavadora para retirarla”, afirmó López que también tiene a su cargo el barrio Villa Los Coihues, que sufrió en los últimos días con las nevadas una postergación respecto del destino de la maquinaria para el despeje de calles, que están mayoritariamente en el Catedral.

La limpieza de la ruta de acceso a Villa Catedral está a cargo de la concesionaria del centro de esquí. Foto: Chino Leiva

La falta de baños públicos, un problema recurrente


El fin de semana pasado se puso en evidencia el drama de la falta de baños públicos en la base del cerro Catedral cuando un problema en una cañería de agua dejó fuera de servicio los sanitarios del complejo Plaza Amancay, que se utilizan libremente, pero pertenecen a un edificio privado concesionado.

Con miles de personas circulando, solo hay sanitarios en Plaza Amancay, en la boletería de Séxtuple y en el interior del shopping Terrazas, a cargo de los privados y solo habilitados en los horarios en los que estos espacios están abiertos.

Esta falencia no es de ahora. Julio López, el delegado municipal, indicó a este diario que “por normativa los comercios deben disponer del uso del baño ante una emergencia”, independientemente si se trata de clientes o no. Para los propietarios no es lineal esa premisa y como privados aseguran que pueden hacer uso del derecho de admisión y reclaman que el municipio cuente con estas estructuras públicas ante la demanda que se genera.


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