Sordos ruidos

Aunque los contendientes no lo reconozcan, la interna emepenista promete ser de nuevo muy áspera.



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NEUQUÉN

Héctor mauriño vasco@rionegro.com.ar

La interna del MPN para autoridades partidarias entra en su etapa decisiva. El lanzamiento hace exactamente una semana de la candidatura de Pereyra es un punto de no retorno en el enfrentamiento declarado entre los dos sectores hegemónicos del partido de gobierno. Al candidatearse, el petrolero quebró un pacto tácito con Sapag que consistía en excluirse ambos de la contienda. Un acuerdo que surgió luego de que el gobernador cediera en su aspiración de conducir el partido ante la amenaza de desafiarlo por parte del petrolero. Ahora Pereyra dobla la apuesta, va por todo. Acaso lo ha decidido así porque dentro de su propio espacio sobraban los aspirantes y no quiso provocar una temprana fractura. O tal vez porque está persuadido de que en el camino a la gobernación todas las batallas son eliminatorias y, si quiere llegar, debe ganarlas todas. Sólo él sabe por qué lo hizo, pero lo hizo y eso ya es irreversible: o se impone el 24 de agosto próximo y sale fortalecido, o sus posibilidades para el 2015 quedarán recortadas. Falta ver todavía qué hará Sapag en respuesta al desafío del petrolero. En su estilo de ajedrecista, el gobernador había movido algunas piezas a la espera de la jugada del contrario, pero ahora deberá definirse claramente. Ocurre que esta elección es una guerra de aparatos y Sapag deberá decidir hasta dónde va. Pereyra va a emplear todo lo que tiene y, como ya hizo sin rubor en la elección anterior, tirará al asador los cuantiosos recursos del gremio petrolero y tal vez también los que le proporcionen algunas empresas del sector. Sapag, a su turno, puede poner todo el peso del aparato del Estado en la contienda o brindar a la lista Azul un apoyo limitado. Levantar los brazos de Gutiérrez y Figueroa o declararse prescindente. Hasta ahora su apoyo a la lista Azul ha sido claro, pero no tanto a la fórmula integrada por su ministro y el intendente de Chos Malal. En los próximos días este panorama se irá a aclarando. El cronograma electoral se disparará después del 10 y las listas que ya están lanzadas comenzarán intensificar su actividad esta semana y la próxima en coincidencia con la finalización del Mundial que, claro está, “roba” mucha tribuna a la política. Por lo pronto, la Azul ya recorre la provincia haciendo campaña y prepara un lanzamiento formal –“una verdadera demostración de fuerza”, dicen los interesados– para el 17 en el club Independiente. Un encuentro en el que piensan “poner” 3.000 simpatizantes. El escenario no es tampoco casual, es el mismo que eligió Pereyra para la PASO de agosto pasado y el sector sapagista se propone dar varias vueltas a la provincia con propuestas que apuntan a movilizar a los afiliados –sumidos en una modorra de años–, en especial a la mujer y a la juventud. También apunta a encuadrar a referentes históricos del partido con la clara intención de aparecer como el “auténtico” MPN. Pereyra, en tanto, todavía no tiene compañero de fórmula, pero se sabe de fuentes cercanas a él que “será una mujer”. El “Caballo” apunta a una referente del interior y “no a Lucila Crexell”, con quien de todos modos –advierten los consultados– sigue guardando “buena relación”. Cuando se consulta a los de la Azul y Blanca acerca de si volverá a tirarles a sus compañeros de partido con los botines como hizo en la elección pasada, dan una respuesta que lejos de tranquilizar inquieta: “Una cosa son los agravios y otra distinta las verdades”. Y disparan un ejemplo dedicado al candidato azul: “Es un ministro de Economía que endeudó a la Provincia en 10.000 millones de pesos”. El pereyrismo, en fin, piensa largar el fin de semana posterior al Mundial y habla de una campaña “limpia”, “sin afiches, ni pintadas; con propuestas y contenido”. Su jefe piensa presentarse como “garantía en la defensa de los recursos naturales de la provincia”, un tema en el que, asegura, sus contrincantes “están condicionados por el gobierno nacional”. Ya se ve, aunque no lo reconozcan, la interna será otra vez sangrienta. Mientras esto ocurre, en la oposición al partido provincial se insinúan algunos tibios realineamientos. Por un lado se profundiza el distanciamiento entre Quiroga y Rioseco. Luego de que el intendente capitalino pusiera como principal escollo para una alianza sus diferencias ideológicas con lo que da en llamar populismo. En este contexto, “Pechi” ha sumado por estos días a Daniel Baum, ahora distanciado del sapagismo y cercano a Massa. Algo que no parece demasiado alejado del populismo. Pero cualquiera que conozca al intendente de Neuquén sabe que si algo lo distingue es su capacidad para contar porotos, motivo por el cual su actitud de hoy, más que dirigida a sumar aliados de peso, parece responder al hecho que por ahora se limita a observar los acontecimientos a la espera de su momento oportuno. Rioseco, en cambio, ya sabe que una eventual alianza con el quiroguismo se dará al final, será trabajosa y sobre todo cara. Esta semana el intendente de Cutral Co se vio con dirigentes radicales que no están en buenas migas con Quiroga (ellos se preocupan de aclarar que no son “antinada”) y que apuestan como él a una coalición amplia que incluya al PJ, Une, un sector del socialismo y el Frente Grande. Precisamente el presidente del Frente Grande, el diputado provincial Raúl Podestá, sale hoy a señalar que “toda la dirigencia de la oposición (se incluye en ella) tiene tareas pendientes”. Y advierte sobre la necesidad de que ésta demuestre a la gente que es “capaz de enfrentar al MPN y conducir los intereses de la provincia”. En el PJ kirchnerista, en tanto, diagnostican que Pereyra “no pasa como candidato” y han comenzado a barajar la posibilidad de que el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, sea el candidato que nuclee a toda la oposición, incluido un sector del MPN. Se verá.


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