Surcar los glaciares en bicicleta, todo un desafío

Dos aventureros concretaron la misión en el Tronador. Una forma natural de ingresar a los paisajes.

SAN CARLOS DE BARILOCHE- Amanecía en el Tronador. Antes de que el sol ilumine las cumbres del monte más alto del Parque Nacional dos intrépidos ciclistas emprendieron el descenso desde el Pico de la Motte (2.600 metros) en dirección al refugio Otto Meiling (2.050). Para ello debieron transitar la cuenca superior del glaciar Alerce, cuya nieve y hielo, en la temprana mañana, se encontraba en óptimo estado.

Ambos ciclistas habían pernoctado en el refugio y subieron hasta el Pico de la Motte con sus mountain bike al hombro, a las seis de la mañana. «El descenso fue fantástico, disfrutamos a pleno con la bajada», coincidieron Diego Demousselle (43) y Atilio Frasson (58) dos apasionados por el mountain bike que no dudaron en desafiar el hielo cordillerano.

A mediados de diciembre Diego y Atilio programaron unas vacaciones en la montaña.

Amigos del turismo de aventura optaron por dejar las mochilas de trekking guardadas y cargar las alforjas sobre las bici. Con ellas recorrerían senderos y picadas por la cordillera patagónica.

Diego reside en Córdoba y suele participar en el campeonato argentino de mountain bike, categoría máster. El año pasado finalizó en el séptimo lugar del ránking nacional. «Viajé dos veces a Bariloche y participé en las competencias del cerro Catedral», recuerda. Por su parte Atilio es un experimentado remero bonaerense, quien suele participar en el campeonato mundial máster y también en el tetratlón de Chapelco. Ambos se mantienen entrenados durante todo el año.

Las travesías en bicicleta comenzaron en las sierras cordobesas. En primer término recorrieron los senderos que unen Santa Rosa de Calamuchita con el Champaquí, el cerro más alto de Córdoba. Descendieron desde su cima en bicicleta, sorteando con éxito el sinuoso sendero que baja de la antecumbre. Después de Navidad emprendieron el viaje hacia la Patagonia.

Desde Bariloche subieron a los refugios Emilio Frey y López. En el primero de ellos eligieron la picada que sube desde villa Catedral, bordea a la distancia el lago Gutiérrez y luego asciende por el valle de Van Titter. Durante el ascenso el 80 por ciento del sendero permite ser transitado con comodidad. La bajada se emprende en dirección al lago Gutiérrez, por la picada que desciende al camping. Aquí se puede pedalear durante todo el recorrido.

Más fácil aún es la excursión al refugio López, pues hay un camino vehicular que asciende hasta sus inmediaciones. Se sube por él, en pronunciada pendiente, a lo largo de unos 10 kilómetros.

Ya entrenados ambos ciclistas emprendieron el ascenso al refugio Otto Meiling, en el monte Tronador. «Desde Pampa Linda tomamos el camino para jeep que sube al refugio. Debimos vadear el arroyo Castaño Overo y luego ascendimos hasta el filo. En tres lugares el camino se encuentra cortado, por un gran alud originado en el deshielo ocurrido en agosto del 97, por lo cual debimos cargar las bicicletas al hombro y sortear los profundos zanjones. Luego pedaleamos hasta el final de la vegetación. A partir de allí hubo que portar las bicis en los tramos de roca», explicaron.

Pernoctaron en el refugio y al día siguiente emprendieron el atípico paseo por los glaciares de la montaña.

Imprescindible: precaución y estado físico

Visitar los refugios de montaña en mountain bike requiere de ciertas precauciones y un buen estado físico; lo último se consigue con entrenamiento.

Entre las primeras vale recordar que siempre se debe llevar el equipo adecuado, en especial casco, guantes, anteojos protectores e indumentaria apropiada. Asimismo se debe saber reparar una eventual rotura en la bici y llevar las herramientas y repuestos habituales.

En las picadas de montaña no se usan alforjas. El equipo mínimo se lleva en una pequeña mochila.

Hay que ser conciente de que en todos los casos, quien practica un deporte que conlleva ciertos riesgos, lo hace bajo su propia responsabilidad. Por ello se hace cargo de sus accidentes. Si un ciclista utiliza senderos y picadas de montaña, construidos para el trekking, debe respetar y dar prioridad a los peatones.

En Europa y los Estados Unidos una eventual colisión entre una mountain bike y un peatón, responsabiliza generalmente al ciclista. Asimismo se debe respetar a la gente que transita a caballo y no asustar a los animales.

Para hacer excursiones en mountain bike por los alrededores de esta ciudad existe una magnífica guía, con excelentes relatos y mapas: «Bariloche en Mountain Bike», escrita por cuatro «veteranos biónicos», se adquiere en todas las librerías de la ciudad.


SAN CARLOS DE BARILOCHE- Amanecía en el Tronador. Antes de que el sol ilumine las cumbres del monte más alto del Parque Nacional dos intrépidos ciclistas emprendieron el descenso desde el Pico de la Motte (2.600 metros) en dirección al refugio Otto Meiling (2.050). Para ello debieron transitar la cuenca superior del glaciar Alerce, cuya nieve y hielo, en la temprana mañana, se encontraba en óptimo estado.

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