Tato Cayón: «Streaming mata teatro»
Actor, dramaturgo y director, aunque no necesariamente en ese orden, transcurre la vida artística de este roquense para quien el teatro será con público en la sala o no será.
P: En diez palabras (más o menos), ¿quién es Tato Cayón?
R: Soy director de teatro, dramaturgo y actor. Veinte años en Buenos Aires y, desde hace dos, de vuelta en Roca.
P: Director, dramaturgo, actor… ¿Cuál es tu lugar en el universo teatral?
R: Voy y vengo en este “universo” Si bien hace ya unos años me dedico a la dirección y la dramaturgia, el actor anda por ahí, apareciendo cada tanto. Digamos que siempre me doy la libertad de elegir en que lugar quiero estar o que rol quiero cumplir dentro del quehacer teatral.
P: ¿Tu primera obra de teatro?
R: Cuando tenia 8 o 9 años escribí una obra para representarla en un centro comunitario del barrio. Yo la dirigía, por supuesto, y las actrices fueron mis primas, mi hermana y una vecina.
Y como actor, “Arena que la vida se llevó”, de Alberto Adellach, con el grupo de teatro Acorralados, que dirigía la maestra Olga Corral, en el año 1995, acá en Roca.
P: ¿Qué te define como teatrista?
R: La pasión y el amor en cada proyecto que encaro, que son el único motor al momento de la creación. Después, uno se encuentra con distintas realidades. Teatro independiente, donde hay que remarla todo el tiempo; teatro mas comercial, donde tenés la suerte de que te paguen por actuar o dirigir, o el teatro dentro de una institución, como me sucede en este momento, que soy director del elenco de teatro de Fundación Cultural Patagonia y puestista del resto de los espectáculos que allí se presentan. En todas ellas, si no hay amor y pasión, el teatro, para mi, pierde en sentido.
P: ¿Qué teatro te define?
R: El teatro que me conmueva, sin dudas. No importa la propuesta, no tengo preferencias con eso, pero si una obra no me conmueve, si cuando termino de verla o de leerla, no me produce nada, seguramente no es el teatro para mi. Subjetividad pura, por supuesto, pero esa es mi vara.
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P: ¿Streamig mata teatro?
R: Mata, sí. No hay punto de comparación. Todo se vuelve mas frío, mas distante. No es lo mismo una obra de teatro por streaming, que un recital, sin lugar a dudas. De todos modos a mi esta modalidad me sirve, trato de sacarle algún provecho. Las miro porque me detengo en otras cuestiones mas técnicas tal vez, la puesta en escena, la iluminación, que tipo de producción tiene, etcétera, cosas que suman una visión más a mi trabajo como director.
P: 2.500 años de teatro, ¿por qué aún sigue funcionando?
R: Funciona y seguirá funcionando porque el teatro es un instante que siempre es único e irrepetible, parece trillada la frase, pero es así. Hay un ida y vuelta entre los actores y el público, un retroalimentarse que genera una energía , un magnetismo que no se explica, que está ahí en ese tiempo que dura la obra. Se vive una realidad, la de ese instante, una realidad paralela dentro de nuestras realidades. Funciona porque es un lugar de encuentro, de vínculos constantes, donde todos podemos ser quien queremos ser, seas espectador o seas actor, no importa, en el teatro “poder ser” es lo que nos mantiene vivos.
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