Masa madre: cómo preparar pan artesanal delicioso y saludable en casa
Más que una moda, el retorno a la fermentación natural se consolida como la opción preferida por quienes buscan beneficios digestivos y sabor auténtico. Paso a paso, cómo iniciar tu propio cultivo desde cero utilizando solo agua y harina para crear una masa madre ideal.
El pan de masa madre ha dejado de ser un producto exclusivo de las panaderías de autor para convertirse en un pilar de la cocina hogareña moderna. Según las guías de nutrición y organismos de salud, esta receta con método de fermentación espontánea permite que las levaduras naturales y bacterias lácticas descompongan los antinutrientes del grano, resultando en un producto final de menor índice glucémico y mayor biodisponibilidad de minerales.
En un contexto donde se valora la trazabilidad de los alimentos, entender la ciencia detrás de las recetas de un fermento «vivo» es el primer paso para transformar la calidad del pan diario, eliminando aditivos industriales y levaduras comerciales.
El proceso de iniciación: ¿cómo nace la masa madre?
Para comenzar este «cultivo vivo», no se necesitan ingredientes complejos. La clave reside en la calidad de la materia prima: se recomienda utilizar harina integral o de centeno para el inicio, ya que conservan los microorganismos presentes en la cáscara del cereal.
Al mezclar partes iguales de agua segura y harina, se inicia un proceso de colonización de levaduras silvestres. Según los expertos en bromatología, la temperatura ambiente (idealmente entre 20°C y 24°C) es el factor determinante para que el fermento adquiera la acidez y fuerza necesarias en un lapso de cinco a siete días.
Beneficios nutricionales del pan de masa madre: ¿por qué es mejor que el pan común?
La principal ventaja saludable de la masa madre es la degradación del gluten. Durante el largo proceso de levado, la fitasa (una enzima activada por la acidez de la masa) neutraliza el ácido fítico, un componente que suele dificultar la absorción de nutrientes en panes de fermentación rápida.
Esto convierte a la masa madre en una opción «amigable» para quienes sufren de pesadez digestiva, aunque las autoridades sanitarias recuerdan que, de todas formas, contiene gluten y no es apta para celíacos. El resultado es un pan con una corteza caramelizada y un interior elástico y alveolado.
Conservación y mantenimiento del pan de masa madre: el fermento que dura años
Una vez lograda la masa madre, el desafío para el usuario es mantenerla activa. Si no se hornea a diario, la recomendación técnica es el «letargo» en frío: guardar el frasco en la heladera para ralentizar el metabolismo de las levaduras.
Para volver a utilizarla, basta con «refrescarla» (añadir harina y agua) unas horas antes de la preparación. Este ciclo de vida circular es lo que permite que muchas familias conserven masas madre durante décadas, convirtiendo una simple receta en un patrimonio gastronómico personal.
El pan de masa madre ha dejado de ser un producto exclusivo de las panaderías de autor para convertirse en un pilar de la cocina hogareña moderna. Según las guías de nutrición y organismos de salud, esta receta con método de fermentación espontánea permite que las levaduras naturales y bacterias lácticas descompongan los antinutrientes del grano, resultando en un producto final de menor índice glucémico y mayor biodisponibilidad de minerales.
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