Tierra de dinos y cóndores

En el noroeste de San Luis, a 116 km de la capital provincial y cerca del límite con Mendoza, el Parque Nacional Sierra de las Quijadas atrae a unos 30.000 visitantes al año con su deslumbrante combinación de farallones rojizos, cerros y senderos para disfrutar del paisaje, de la flora y fauna.





Parque Nacional Sierra de las Quijadas

Bienvenidos. El Parque Nacional Sierra de las Quijadas está en el noroeste de la provincia de San Luis, cerca del límite con Mendoza, a 116 km de la capital. Además de las serranías de las Quijadas, protege parte de las lagunas de Guanacache y la llanura de inundación del río Desaguadero. Sus límites están dados por ese río y las rutas Nacionales 147 y 20. Abarca una superficie de 73.533,46 hectáreas.

La Chica. Están protegidos algunos endemismos regionales como la “Chica” (Ramorinoa girolae), que es una planta leguminosa sin hojas, del centro oeste argentino, que produce frutos con semillas comestibles de alto contenido proteico. Tradicionalmente se las han utilizado tostadas, reemplazando al café. Esta planta es la que se observa en el logo que representa al Parque.

Centro de interpretación. El Parque recibe unos 30.000 visitantes al año. En el centro de interpretación se enseñan las riquezas biológicas, arqueológicas y paleontológicas del área. Además ofrece una serie de visitas guiadas por baquianos de la zona que enriquecen enormemente los recorridos. También hay un camping de equipamiento modesto y un sector con mesadas.

Senderos. Además de los que conducen a los sitios que permiten admirar el paisaje, el Parque cuenta con senderos de interpretación de flora y fauna. Algunos son más extensos y es posible observar guanacos, maras y diversas aves características del monte y el bosque chaqueño, así como acceder a la base de los escarpados farallones (se requiere ir equipados con agua, comida y acompañados de un guía).

Cerros. El Portillo (1.200 msnm) y El Mogote (1.100 msnm) son las mayores elevaciones. Se hallan en el famoso Potrero de la Aguada, extensa hoyada de 4.000 hectáreas que se ubica en el centro norte de la sierra, encerrada por escarpados paredones rojizos de 150 a 300 metros de altura. Éste es el sector más visitado por el turismo y admirado por su belleza.

Vuelo imponente. Hay gran variedad de fauna. Entre los mamíferos, son frecuentes: gato montés, gato moro, zorro gris chico, pecarí de collar, conejo del palo, guanaco, mara, zorrino común, cuis y vizcacha. Entre los reptiles, la tortuga terrestre es la más codiciada en los avistamientos. Para los amantes de las aves, el Parque protege más de 150 especies. Entre ellas se destacan el cóndor (foto) y la imponente águila coronada.

Farallones rojizos. Sierra de las Quijadas presenta estratos de 120 millones de años, de la era de los dinosaurios. La más antigua está en la zona del Potrero de la Aguada, donde las rocas forman los impactantes farallones rojizos. De estos sitios se han extraído raíces y troncos petrificados. En otros niveles de arenas se han descubierto huellas de dinos, que pueden ser observadas al transitar por los senderos. También se hallaron numerosos fósiles de Pterodáusto, un pterodactilo (reptil alado) que hoy está siendo estudiado.

La ranita de cuatro ojos. Aquí las precipitaciones son escasas y concentradas a finales de la primavera y el verano, época en la que se llenan de vida los rojos y tortuosos cerros del Parque. Con el agua salen y se escuchan numerosos anfibios, como esta ranita de cuatro ojos que yace oculta bajo tierra el resto del año.

Sofía Quiroga y Hernán Povedano

Sofía Quiroga y Hernán Povedano


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