Tras el escrache comerciante negó malos tratos y denunció al gremio de Comercio
Se trata de la joyería Daniels, ubicada en el centro cipoleño. A principio de semana el gremio dio a conocer el reclamo.
Tras el escrache que mantuvo el gremio de Empleados de Comercio sobre la vereda de la joyería Daniels, en reclamo por el supuesto pago de horas en negro a una empleada que, finalmente fue despedida. Uno de los propietarios de la empresa aseguró que tal situación no fue tal, y radicó una denuncia policial contra el secretario gremial, Luis Torres, y contra el gremio.
Mauro Lillo, hijo de la propietaria de la conocida joyería cipoleña sostuvo que recibió malos tratos desde el gremio y que además, el secretario gremial, Luis Torres “hizo el escrache por un tema personal y no para defender a la empleada que despedimos”.
El comerciante reconoció que la mujer fue despedida “sin causa, porque me bajaron muchísimo las ventas” y que “tenia un recibo de sueldo por media jornada pero por un acuerdo personal que tuvimos, trabajaba jornada completa”, explicó. “Yo no tenía pensado contratarla, porque ella era empleada de un comercio que vendí, pero como la conocía y es una excelente persona decidimos contratarla bajo ese acuerdo”, expresó.
En ese sentido alegó que ya habían alcanzado un acuerdo, mitad en negro y mitad en blanco para liquidar el despido a la exempleada, pero que a razón de la intervención del gremio, Torres le aseguró que no habría tal arreglo y que irían directamente a una mediación, según sostuvo Lillo. “Torres me dijo que ella quería 82 mil pesos, lo cual estaba lejos de lo que habíamos acordado”, afirmó y agregó que su intención era “no tener quilombos y arreglar todo ahora, pronto y listo”.
En virtud del escrache, el comerciante levantó una exposición policial, la cual “pronto va a pasar a ser carta documento, pero todo eso lo está manejando mi abogado”, enfatizó.
Finalmente el arreglo que había pactado con la mujer quedó en la nada, ya que la exempleada decidió darle curso a la mediación y a que se resuelva todo por vía legal. Según sostuvo Lillo, esto se debió a que “la mujer de uno de mis empleados la agredió mediante un comentario sobre una de las notas que salió publicada sobre el escrache”, destacó. “De esta forma yo no arreglo nada”, le habría dicho la mujer en el ultimo contacto que mantuvieron. Luego de eso no pudo volver a contactarla. “No se si cambió de teléfono, pero no la pude ubicar nunca más”, se lamentó.
Además, el empresario desmintió haber despedido a muchos empleados y resaltó que no poseen “ningún juicio laboral en 32 años de actividad”.
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