Un embrollo laberíntico
En el Oriente Medio, una región en que las alianzas suelen depender de intereses bien concretos y por lo tanto a menudo cambian con rapidez desconcertante, distinguir entre enemigos y amigos nunca ha sido fácil, pero últimamente el panorama se ha complicado hasta tal punto que ni siquiera los protagonistas más destacados parecen entender muy bien lo que está ocurriendo. Aunque, a pesar del acuerdo nuclear que acaba de firmar con Estados Unidos y otras potencias, el régimen teocrático iraní insiste en que no ha abandonado su deseo de aniquilar por los medios que fueren al “ente sionista”, Israel, y continuar la guerra santa contra “el gran satanás” estadounidense, el presidente norteamericano Barack Obama ha alarmado a los amigos tradicionales de su país en la región, en especial a los israelíes y árabes sauditas, al brindar la impresión de querer congraciarse con los ayatolás por creer que podrían ayudarlo a pacificar Irak. Sin embargo, la República Islámica de Irán no es el único país relativamente poderoso del Oriente Medio que ha adoptado una postura que es decididamente ambigua. Aún más preocupantes, si cabe, han sido las maniobras sinuosas que ha emprendido el gobierno islamista de Turquía, un país miembro de la OTAN cuyos dirigentes actuales claramente se sienten tentados a aprovechar el caos que se ha apoderado de buena parte del mundo musulmán para intentar recuperar la influencia que los turcos perdieron al hundirse, hace casi un siglo, el Imperio Otomano. Para satisfacción del Pentágono, Turquía por fin ha decidido colaborar con la coalición que está procurando debilitar a los fanáticos sanguinarios del Estado Islámico bombardeando sus posiciones. Sin embargo, los turcos también han reanudado los ataques militares contra los kurdos que, desde hace un año, han encabezado los esfuerzos terrestres por derrotar a los yihadistas que ocupan zonas extensas de Siria e Irak y amenazan a todos los países vecinos. A juicio del régimen cada vez más autoritario del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, un islamista habitualmente considerado como un “moderado”, los kurdos son aún más peligrosos que los extremistas de EI que todos los días perpetran atrocidades, asesinando a mansalva a yazidíes, cristianos, chiitas y otros que a su juicio son “infieles” o “herejes”. Asimismo, Erdogan no ha tratado de ocultar su deseo de terminar con la dictadura del sirio Bashar al Assad, empresa en que ha contado con la ayuda de los yihadistas, razón por la que esperó hasta que sus aliados coyunturales comenzaran a atentar contra blancos en Turquía, rompiendo así el pacto tácito que, en opinión de muchos, ha contribuido a fortalecer a EI, antes de ordenar a la fuerza aérea de su país atacar algunos reductos de la agrupación en la zona fronteriza. La voluntad de Erdogan de dar prioridad a la lucha contra los kurdos se debe al temor a que termine independizándose la región autónoma que gobiernan en el norte de Irak y que lo mismo suceda en los distritos mayormente kurdos de Siria, lo que serviría para estimular el movimiento separatista en Turquía misma. Gracias a las batallas que han librado contra los milicianos de EI en Irak y Siria, los kurdos han conseguido la simpatía de muchos europeos y norteamericanos influyentes, mientras que el gobierno turco se ha visto desprestigiado por su presunta complicidad con terroristas que se enorgullecen de su brutalidad extrema. Una consecuencia de esta situación es que los gobiernos occidentales se ven presionados para distanciarse de Ankara y prestar más atención a los reclamos de los separatistas kurdos, los que pueden señalar que durante décadas han sido víctimas de campañas de persecución étnica que son incompatibles con la nada realista aspiración turca de formar parte un día de la Unión Europea. Por razones estratégicas, Obama y sus homólogos europeos han sido reacios a enfrentarse con Erdogan, aun cuando les haya motivado mucha inquietud el aventurismo, a un tiempo nacionalista e islamista, que ha sido la característica más notable de su gestión, pero el que los kurdos ya cuenten con el respaldo de una proporción sustancial de la opinión pública en los países occidentales podría obligarlos a adoptar una actitud menos tolerante frente a los esfuerzos, con toda seguridad vanos de Turquía, por mantenerlos sojuzgados.
Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Editor responsable: Guillermo Berto Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA Jueves 30 de julio de 2015
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