Un equipo de Passarella hecho al estilo Bielsa

Logra buenos resultados, aunque su nivel no llegue a deslumbrar. Hacia adentro, el grupo muestra perfiles que son de antigua data. La marcha en las Eliminatorias ya descuenta un idéntico final.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES (Télam).- La victoria obtenida por el seleccionado argentino sobre el uruguayo de Daniel Passarella, auténtico forjador del conjunto hoy dirigido por Marcelo Bielsa, no solamente cerró un ciclo exitoso del equipo nacional en la primera rueda de Eliminatorias sudamericanas, sino que también mostró el encaje justo entre el plantel albiceleste y su nuevo técnico.

«Passarella fue el que armó este grupo», admitió Bielsa con inusual desprendimiento la semana anterior a esta edición del clásico rioplatense. Y como a «reconocimiento de partes, relevo de pruebas», solamente hace falta confrontar las características de los protagonistas para completar un círculo casi perfecto.

Aquel equipo de Passarella terminó ganando con comodidad las eliminatorias para Francia «98 y este de Bielsa va por el mismo camino.

Pero no pasa tanto por los fríos números ni por la vinculación entre ciclos la verdadera fisonomía del seleccionado argentino actual, sino por las características comunes a jugadores y entrenador.

Este plantel argentino es muy poco amigo de las declaraciones, y de hecho algunos de sus integrantes (Juan Sebastián Verón) no habla con la prensa local. Vale recordar como ejemplo el episodio registrado en la concentración francesa de L»etrat, durante el mundial francés, cuando el plantel tuvo un serio enfrentamiento con la prensa argentina por la difusión de algunas informaciones que comprometían a algunos de sus miembros.

De entonces data el «silenzio stampa» de la «Brujita», quien precisamente en aquella oportunidad se vio involucrado en un caso de doping tras un control interno realizado por AFA antes del mundial.

En ese momento, los futbolistas que estaban en esa población de Saint Etienne, a la sazón prácticamente los mismos que integran el plantel ahora, decidieron «comunicarse» con los periodistas argentinos solamente mediante la metodología de la conferencia de prensa. Coincidentemente, este es el mismo sistema que emplea Bielsa cuando está obligado a responder a la requisitoria periodística. Nada de reportajes «exclusivos» ni cosa que se le parezca.

«Lo hago para no establecer órdenes de prioridades y que algunos se sientan privilegiados y otros postergados», justificó con criteriosa mesura el «Loco».

A partir de estas posturas, en la que las partes parecen desenvolverse con absoluta comodidad, el equipo juega, gana, consecuentemente elude la crítica y pervive en el bajo perfil.

La gestión de Passarella fue muy criticada por su inclinación a los entrenamientos secretos (la costumbre de colocar las ya famosas lonas verdes rodeando los campos de prácticas se extendió ahora a Uruguay), pero el hermetismo de Bielsa es aún mayor, aunque no utilice elementos concretos para impedir la observación de los periodistas.

Bielsa «desaparece» después de cada partido y nadie conoce su paradero hasta que el trabajo lo devuelve a la consideración pública.

La conformación de los equipos suele brindarla minutos antes de cada cotejo y su lenguaje por momentos bastante «rebuscado» termina por cambiarles el sentido a algunas preguntas concretas.

Pero por esa misma personalidad y su escasísima exposición pública, quizás calculadamente o quizás no, Bielsa no entra en la consideración del aficionado argentino, ni para denostarlo ni para adularlo.

O sea que el rosarino interpreta al revés el concepto básico del «show business»: «lo importante es que no hablen, ni bien ni mal, pero que no hablen», seguramente pensará Bielsa.

Y así Argentina llegó al final de la primera rueda de Eliminatorias Con un presente exitoso, un futuro promisorio y un juego sin cotillón pero sumamente efectivo, sumando 22 puntos sobre 27 posibles. Y todo esto porque el pasado inmediato también le jugó a favor. Casi, casi, como para que el «Loco» tenga que darle las gracias al «Kaiser» por haberle «calentado la pava», para que él «disfrute el mate».


BUENOS AIRES (Télam).- La victoria obtenida por el seleccionado argentino sobre el uruguayo de Daniel Passarella, auténtico forjador del conjunto hoy dirigido por Marcelo Bielsa, no solamente cerró un ciclo exitoso del equipo nacional en la primera rueda de Eliminatorias sudamericanas, sino que también mostró el encaje justo entre el plantel albiceleste y su nuevo técnico.

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