Un medidor de dióxido de carbono hecho en Bariloche busca reducir el riesgo de contagio en las aulas

Es una herramienta valiosa para reducir el riesgo de contagio del coronavirus por inhalación de aerosoles que crearon tres físicos del Centro Atómico. Quieren multiplicar la producción y llevarlos a todas las escuelas de la ciudad, pero se necesitan fondos.





Los medidores de dióxido de carbono (CO2) tomaron relevancia en el último tiempo cuando se comenzó a evidenciar que son una herramienta valiosa para reducir el riesgo de contagio del coronavirus por inhalación de aerosoles, una de las principales vías de transmisión de la enfermedad. Por eso, tres físicos del Centro Atómico Bariloche pensaron cómo desarrollarlo a bajo costo, con la idea de multiplicar los dispositivos y hacer una tarea colaborativa con la sociedad.

Dispositivos como estos fueron instalados en miles de aulas de escuelas de la provincia de Buenos Aires donde el miércoles regresaron las clases presenciales. Allí el Gobierno decidió comprar 33.000 unidades. Previamente, la Universidad de Hurlingham ya había armado 500 medidores, basados en un prototipo propuesto por el físico Jorge Aliaga, que beneficiaron a las escuelas de los municipios de Hurlingham y Morón. Esto generó un incentivo mayor en los físicos Alejandro Kolton, Eduardo Jagla y Pierre Arneodo Larochette que desde enero vienen trabajando en el desarrollo.

Empezamos a escuchar la importancia de los aerosoles en la transmisión del virus y a experimentar con un prototipo de bajo costo, en base a los desarrollos realizados en distintos lugares del mundo”, contó a RÍO NEGRO Kolton, que junto a sus compañeros ya fabricó cinco medidores para instalar en las aulas del Instituto Balseiro, donde los tres son docentes.

El dispositivo no detecta la presencia del SARS-CoV-2, pero cuenta con un sensor que mide el CO2 en el ambiente y esa es una medición indirecta de la cantidad de aerosoles concentrados en un ambiente. Si se supera la barrera de las 800 partículas por millón (equivalente a decir que el 1% del aire que respiramos ya fue respirado), el sensor alerta esta situación y es señal de que se debe ventilar mejor.

El medidor diseñado en Bariloche usa un sensor de CO2 específico de tipo NDIR (infrarojo no dispersivo), una placa Arduino y otros accesorios comunes. Incluye los detalles del hardware, con sus componentes y circuitos, un software usado para controlar, entre otros componentes.

Según indicó Kolton, no se requiere ser ingeniero para construir un medidor de CO2 de bajo costo, solo tener conocimiento básico en tecnología Arduino. Ahora los físicos -motivados por lo ocurrido en la provincia de Buenos Aires- buscan que su desarrollo sea solventado por alguna institución, con la intención de que cada escuela de Bariloche tenga al menos un par de dispositivos. Incluso piensan que podrían colaborar en la producción estudiantes de escuelas técnicas de la ciudad.

El medidor de dióxido de carbono creado por tres físicos del Centro Atómico Bariloche tiene tecnología Arduino. Gentileza

El modelo creado en Bariloche es minimalista y tiene un costo de unos 10.000 pesos, que se podría abaratar si se realiza la compra de materiales al por mayor y con reducción de impuestos. La mayor erogación, casi la mitad, la lleva el sensor que es importado. Por eso para crear estos prototipos iniciales, el Instituto Balseiro solventó los materiales con la idea de utilizar los medidores en sus aulas, cuando comiencen las clases presenciales de sus carreras.

El desarrollo de Bariloche está abierto al público para que cualquier persona interesada, y con un mínimo de conocimiento en tecnología Arduino, pueda acceder al proceso para armarlo y ponerlo en funcionamiento desde cero.

Hay mucha gente haciendo lo mismo en el mundo, nosotros, en base a muchos tutoriales de acceso público, empezamos a experimentar y llegamos a un prototipo práctico, muy portable”.

Alejandro Kolton, integrante del grupo de Teoría de la Materia Condensada del Centro Atómico.


La importancia de ventilar


Los aerosoles son partículas muy pequeñas, que se emiten al exhalar, en las que podría viajar el virus si una persona está contagiada. Esas partículas se difunden rápidamente en el aire y, al ser ultralivianas, permanecen suspendidas durante horas, que al ser inhaladas por una persona susceptible, provocan el contagio. Por eso la importancia de garantizar ambientes con renovación de aire.

La Organización Mundial para la Salud confirmó (tardíamente para muchos) que el mayor riesgo de contagio de coronavirus se da en lugares cerrados y sin ventilación, mientras que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos incluyeron en sus recomendaciones la importancia de ventilar y el uso de medidores de CO2 de bajo costo. También Argentina lanzó la campaña ventilar con recomendaciones.

Tope

800
partículas por millón es el límite de concentración de aerosoles que determina la necesidad de mejorar la ventilación del ambiente.

Las necesidades de ventilación cruzada, continua y distribuida para que disminuya el riesgo de contagio del coronavirus difieren según el volumen, la cantidad de personas en el mismo espacio y la actividad que desarrollen en ese lugar, ya que emitirían más aerosoles quienes por ejemplo realizan una actividad física en un gimnasio que una persona sentada frente a una computadora.

“A veces uno no se da cuenta fácilmente cuál es la forma óptima de ventilar un espacio dado con características propias y con gente adentro, se abren demasiado las ventanas, hace frío y trae otros problemas, o se abre poco. No se necesita exagerar, a veces solo abriendo moderadamente las ventanas o puertas se genera la ventilación cruzada, distribuida y continua necesaria, y de inmediato empieza a bajar el indicador de aerosoles concentrados. Esto lo sabemos bien porque con nuestros aparatitos lo podemos medir”, explicó el físico Kolton, que junto a Jagla integra el grupo de Teoría de la Materia Condensada del Centro Atómico, mientras que Larochette pertenece al grupo de Fisicoquímica de Materiales de la misma institución.

Accedé en este link al documento abierto para crear el medidor de dióxido de carbono.


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