Un mundo dulcemente perverso

Burton encuentra un libro a su medida en la historia escrita por Roald Dahl, lo que transforma a “Charlie y la fábrica de chocolate” en un festín encantadoramente macabro.

Por Redacción

por: ALEJANDRO LOAIZA

«Nada es imposible» le susurra una de sus abuelas a Charlie Buckett cuando este mastica la desilusión de saber con certeza que no será parte de los elegidos para dar una «vuelta» por la fabulosa fábrica de chocolate de Willy Wonka. Y, aunque él aún lo desconozca, todos sus sueños (y también los del espectador y los de Tim Burton y los de Johnny Depp) se harán realidad.

La fábula encantadora que surgió de la mente del prolífico Roald Dahl, experto escritor de literatura infantil, encuentra su mejor vehículo de realización en las manos de un director como Burton quien está tan repleto de ilusiones y fantasías como sus personajes. Lo que, por ende, nos invita a conocer un poco más de él y a ver su rostro en cada uno de los seres desposeídos que habitan sus periplos cinematográficos en busca de algún tipo de redención. Sus criaturas son siempre los trágicos perdedores, los marginados de la sociedad, aquellos que cargan con alguna cualidad que los transforma en distintivos pero que para los ojos del resto son simples engendros proclives a vivir aislados.

En «Charlie y la fábrica de chocolate» el pequeño protagonista (el encantador Freddie Highmore que logró el papel luego de haber brillado en «Descubriendo el país de nunca jamás» junto a Depp) vive con sus cuatro abuelos y sus padres en una vivienda derruida y ¡torcida! ubicada en el medio de una ciudad típicamente norteamericana. Con muy pocos recursos económicos pero con una gran carga de valores afectivos los Buckett llevan una vida tranquila mientras Charlie ansía conocer más del misterioso dueño de la fábrica de chocolate del pueblo, que es la más importante del mundo. Uno de sus abuelos, que trabajó con Wonka en sus inicios, le relata historias sobre el extraño chocolatero y la forma en que decidió echar a todos los empleados de su palacio de la dulzura (cuando algunos le robaban sus recetas para venderlas a la competencia) para reabrirlo nuevamente años más tarde. Claro que nadie ha vuelto a ver que ingrese ningún trabajador y el mito toma características obsesivas en la mente del niño.

Cuando Wonka decide incluir cinco pases especiales, en sus chocolates diseminados a lo largo del mundo, para invitar a los afortunados a compartir un día con él en su establecimiento, los chicos de todo el planeta (y sus pa

dres) comienzan una carrera precipitada para lograr obtenerlos. Casi por azar (o no tanto) Charlie será el último en acceder a este privilegio y junto con su abuelo entrará al mundo del extraño fabricante de golosinas. Un mundo tan personal como el del propio Burton, que irá desparramando lecciones teñidas de moraleja por el trayecto. Y, con una inocencia más que perversa, confinará a estos chicos y a sus orgullosos progenitores a enfrentar sus propios espejos que les devolverán imágenes nada entrañables.

Si bien los niños responden a los típicos estereotipos utilizados en millones de filmes, el director se las ingenia para arrastrarlos hasta el límite de sus cualidades, pintando sus máscaras con un humor decididamente cruel y provisto de un patetismo que transforma a los ganadores en perdedores instantáneos. Situación que, sin dudas, regodea a Burton y le produce tanto placer que parece exorcizar sus propios demonios del pasado, casi como una venganza fríamente calculada.

El director crea una historia con tantos guiños, detalles y mensajes subliminales que es prácticamente imposible estar atento a todos, lo que dejará la sensación de más. Una nueva vuelta por el cine o su visión en DVD (anunciada para el mes que viene y con la posibilidad de escuchar las canciones de Danny Elfmann en su idioma original ya que en el doblaje pierden parte de su encanto) será necesaria para alcanzar a descifrar el territorio de Willy Wonka. Que no es otro que el espacio de Burton y el de Depp. Parece que Dahl hubiera escrito el cuento original en función de estos «bichos raros» de la cinematografía mundial.

El elenco saca provecho de la característica indudable del realizador para dirigir actores. Los pequeños niños entregan divertidas composiciones de sus exagerados seres y entre los adultos, brillan el abuelo de Charlie (David Kelly), su madre (la ahora esposa de Burton, Helena Bonham-Carter) y en un dentista a su medida, el veterano Christopher Lee, vuelve a darle el gusto al director participando en otra de sus cintas. En e papel protagónico para el que se barajaron los nombres de cotizados expertos en comedia como Steve Martin, Christopher Walken, Nicolas Cage, Robin Williams y hasta Marilyn Manson!, el actor fetiche de Burton sale airoso nuevamente con una caracterización bizarra que parece retratar en su impávida máscara perfecta y sus dentadura de hijo de odontólogo la vida de otro extraño habitante de la fauna de Hollywood, Michael Jackson. Tierno y perverso al mismo tiempo (como si tuvieran la intención de generar una fábula de la existencia del rey del pop), Wonka puede exasperar y asombrar sin siquiera sobresaltarse con sus actitudes. Si uno no viera la cara aniñada de Depp vería el rostro alocado del director y prácticamente parece no existir una pizca de diferencia entre ambos.

Esta no es la primera ocasión en que el realizador se acerca a la obra de Dahl. Ya lo había hecho cuando produjo su segunda incursión en la stop motion de la mano de «Jim y el durazno gigante» (1996) y afirma sobre él: «Lo que me gusta del escritor es que no es condescendiente con los chicos. Es un escritor adulto para niños. Y siempre deja algo para que el lector adivine». Como una extensión de tamaña afirmación, Burton tampoco es condescendiente con su público y, sin importar cómo, siempre deja la puerta entreabierta para acceder a algo más. Una pizca, una miradita, una escapada más a ese planeta tan especial donde nada parece lo que es y en el que aquello tan extraño está mucho más arraigado a nuestra realidad de lo que suponemos en un principio.

Johnny retrata a Burton

En una entrevista concedida años atrás, el actor cuenta cómo fue su experiencia la primera vez que el director lo citó. La reunión tenía como excusa realizar una prueba para el protagónico de «El joven manos de tijera» («Edward Scissorhands», 1990) y estas son las palabras de Depp, transcriptas textualmente de diferentes sitios en la web y que también fueron utilizadas por numerosas publicaciones sobre cine en todo el mundo.

«Volé a Los Angeles y fui directamente al café del Bel Age Hotel donde debía entrevistarme con Tim y su productora, Denise Di Novi. Entré fumando un cigarrillo detrás de otro, buscando nerviosamente el potencial genio dentro de la habitación (no conocía su apariencia) y …¡bang! Lo vi sentado tras una hilera de plantas tomando un café. Un hombre pálido, de aspecto frágil y ojos tristes, con un pelo que expresaba bastante más que la lucha con la almohada de la noche previa. Un peine con piernas hubiera dejado atrás a Jesse Owens con sólo echarle un vistazo a esas mechas. Una mata hacia el este, cuatro ramitos hacia el oeste, un espiral y el resto de ese desgobierno despedido hacia el norte o el sur. Recuerdo que lo primero que pensé fue: «¡Necesita dormir un poco!», pero obviamente no podía decirle eso. Y entonces me golpeó como un martillo de dos toneladas exactamente en el medio de la frente: las manos, la manera en que las revoleaba por el aire, casi incontrolablemente, el golpeteo nervioso sobre la mesa, el hablar afectado y los ojos abiertos de par en par, curiosos, ojos que habían visto casi todo pero que todavía lo devoraban todo. ¡Este hombre hipersensible era 'el joven manos de tijera'!». (AL)

FICHA TECNICA Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the chocolate factory, EE. UU., 2005) Dirección: Tim Burton Elenco: Johnny Depp, Freddie Highmore, Helena Bonham-Carter, Christopher Lee, David Kelly y otros.

Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the chocolate factory, EE. UU., 2005) Dirección: Tim Burton Elenco: Johnny Depp, Freddie Highmore, Helena Bonham-Carter, Christopher Lee, David Kelly y otros.


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