Un solo decreto, cuatro tipos de becarios
El decreto 115/05 que creó el sistema conocido como “becas” en el Ministerio de Desarrollo Social de Río Negro comprende cuatro tipos bien diferenciados de pagos: • El primer grupo es el de los trabajadores “en negro” o precarizados. Son operadores de Hogares de Ancianos, Caina y otros programas estatales. En su mayoría, profesionales o técnicos, que prestan servicios y, en lugar de salario y cobertura social, cobran una “beca”. El reclamo de que se regularizara su situación motivó la toma pacífica de Desarrollo Social en Roca durante varios meses, durante la última gestión del radical Miguel Saiz. Al asumir el FpV, y siendo ministro de Desarrollo Social Jorge Vallazza, se traspasó como contratos de locación de servicios a 140 personas. En ese momento quedaban otros 380 en esa situación. El actual ministro, Paillalef, pasó a 104 más a contratos. Pero la incorporación de nuevo personal con igual sistema de becas mantendría la cifra por encima de 300 personas. • Un segundo grupo está compuesto por los verdaderos “becarios”. Son empleados públicos o personas ajenas al Estado que cobran una suma mensual mientras reciben una capacitación en temas relacionados con problemáticas de grupos con derechos vulnerados (niñez en riesgo, violencia de género, etc.), y cumplen con una especie de pasantía por la que perciben esa beca. Es un incentivo para que el personal de planta se capacite y para incluir a estudiantes brindándoles capacitación que los acerque a la opción de ser luego contratados legalmente. • El tercer grupo son los becados que reciben una “ayuda social” por desocupación o conflicto social. A ellos se refirieron el ministro Paillalef y el gobernador Weretilneck cuando buscaron justificar los pagos en atención a problemas sociales. Este grupo debería ser subsidiado de otra forma, ya que ese fin no está contemplado en el decreto 115/05. En lugar de ello, se les otorga una “beca” porque el trámite que prevé el decreto es muy sencillo. Cada mes se hace el listado de los beneficiarios y se dispone el pago. Por eso mismo, existe el riesgo de que, bajo la apariencia de atención a problemas sociales, se termine pagando a punteros, militantes políticos o “ñoquis”. • Por último, se pagan como becas adicionales salariales no oficializados, a empleados que coordinan programas del ministerio.
El decreto 115/05 que creó el sistema conocido como “becas” en el Ministerio de Desarrollo Social de Río Negro comprende cuatro tipos bien diferenciados de pagos: • El primer grupo es el de los trabajadores “en negro” o precarizados. Son operadores de Hogares de Ancianos, Caina y otros programas estatales. En su mayoría, profesionales o técnicos, que prestan servicios y, en lugar de salario y cobertura social, cobran una “beca”. El reclamo de que se regularizara su situación motivó la toma pacífica de Desarrollo Social en Roca durante varios meses, durante la última gestión del radical Miguel Saiz. Al asumir el FpV, y siendo ministro de Desarrollo Social Jorge Vallazza, se traspasó como contratos de locación de servicios a 140 personas. En ese momento quedaban otros 380 en esa situación. El actual ministro, Paillalef, pasó a 104 más a contratos. Pero la incorporación de nuevo personal con igual sistema de becas mantendría la cifra por encima de 300 personas. • Un segundo grupo está compuesto por los verdaderos “becarios”. Son empleados públicos o personas ajenas al Estado que cobran una suma mensual mientras reciben una capacitación en temas relacionados con problemáticas de grupos con derechos vulnerados (niñez en riesgo, violencia de género, etc.), y cumplen con una especie de pasantía por la que perciben esa beca. Es un incentivo para que el personal de planta se capacite y para incluir a estudiantes brindándoles capacitación que los acerque a la opción de ser luego contratados legalmente. • El tercer grupo son los becados que reciben una “ayuda social” por desocupación o conflicto social. A ellos se refirieron el ministro Paillalef y el gobernador Weretilneck cuando buscaron justificar los pagos en atención a problemas sociales. Este grupo debería ser subsidiado de otra forma, ya que ese fin no está contemplado en el decreto 115/05. En lugar de ello, se les otorga una “beca” porque el trámite que prevé el decreto es muy sencillo. Cada mes se hace el listado de los beneficiarios y se dispone el pago. Por eso mismo, existe el riesgo de que, bajo la apariencia de atención a problemas sociales, se termine pagando a punteros, militantes políticos o “ñoquis”. • Por último, se pagan como becas adicionales salariales no oficializados, a empleados que coordinan programas del ministerio.
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