Un tornado de energía llegó de la ex Yugoslavia
Kusturica & The No Smoking Orchestra hizo delirar a unas10.000 personas en el Luna Park.
BUENOS AIRES, (Télam).- Un tornado de música, despliegue escénico y diversión llegado desde la ex Yugoslavia, y al que los metereólogos llaman Kusturica & The No Smoking Orchestra, arrasó el jueves el estadio Luna Park de Buenos Aires, mezclando a su paso música rock, espíritu punk, raigambre gitana y sonidos típicos de los Balcanes.
Alrededor de 10 mil personas -entre jóvenes, adultos y unos cuantos ancianos- bailaron y festejaron a los gritos esta suerte de celebración pagana de casi dos horas de duración, a la que el célebre cineasta bosnio y la banda liderada por el cantante Dr. Nelle Karajilic habían convocado.
Se trata de un espectáculo de exuberancia festiva y claras intenciones lúdicas, tan desordenado, caótico y potente como un vendabal, en el que Kusturica y una orquesta de guitarras, bajo, tuba, saxo, batería, percusión y acordeón imponen un ritmo y un movimiento incesantes sobre el escenario.
La agrupación, que ya se había presentado en Buenos Aires en 2001 y volverá a tocar el domingo en Rosario, el jueves 10 en Córdoba y el sábado 12 en Mar del Plata, ofreció desde las 22 temas de «La vida es un milagro», su último disco, que lleva el mismo título que el filme que Kusturica estrenará el 17 de marzo en los cines del país.
Pero además se internó en su propia historia para realizar un recorrido espontáneo por su discografía, con canciones de «Unza Unza time» (2000), «Gato negro gato blanco (1998), «Ja nisam odavle» (1997), «Male price o velikoj ljubavi» (1989), «Pozdrav iz zemlje Safari» (1987), «Dok cekas sabah sa sejtanom» (1985) y «Das ist Walter» (1984).
¿Qué tienen que ver la crudeza del punk, la velocidad de la música gitana y otros sonidos de origen arábico, el folclore balcánico, el ska, la elegancia del jazz, la fuerza del rock y el calor contagioso de la rumba con el spaghetti western y los himnos de carácter épico?
Para encontrar la respuesta hay que aprender leer y hablar en otro idioma, porque la clave de esta mixtura tan contagiosa y efectiva, tan emotiva y poderosa, se llama «unza unza», el término que la propia No Smoking Orchestra inventó para nombrar ese estilo ecléctico de versatilidad musical y ritmo vertiginoso que mejor la define.
«La vida a veces es alegre, pero otras veces es triste», opinó Dr. Nelle antes de anunciar «una canción triste sobre Romeo y Julieta» que lleva el título «Was Romeo Really a Jerk» y que hace mención casi explícita a uno de los ejes dramáticos de la última película de Kusturica.
Otros de los temas del recital, donde la participación de la gente fue un elemento determinante, fueron «Fatal Wounds», «Drang Nach Oesten», «Upside Down», «Meine Stadt», «Vasja», «The Devil Business Class», «Prnjavor», «Wanted Man», «Who Killed the Dj», «Bubamara», «Pitt Bull Terrier», «Evergreen», «Lubenica» y «When life was a Miracle».
Curiosamente, entre las personas que al término del recital salían del Luna Park con una sonrisa de satisfacción que iba de oreja a oreja se encontraba Claudia Villafañe, la ex esposa de Diego Maradona, el crack del fútbol al que Kusturica venera y con quien planea filmar un documental biográfico a partir del 18 de marzo próximo.
Paulo Pécora
BUENOS AIRES, (Télam).- Un tornado de música, despliegue escénico y diversión llegado desde la ex Yugoslavia, y al que los metereólogos llaman Kusturica & The No Smoking Orchestra, arrasó el jueves el estadio Luna Park de Buenos Aires, mezclando a su paso música rock, espíritu punk, raigambre gitana y sonidos típicos de los Balcanes.
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