Un viajero francés en la piel de “la Verónica”

El actor y clown Loïc Leblond presenta hoy en La Conrado Cultural el monólogo “Hacia donde va el amor”, un espectáculo que narra la experiencia de una extranjera en la Argentina.

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- Reivindicando el viaje –esos procesos de autodescubrimiento de los que nunca se vuelve tal como se partió–, el francés Loïc Leblond, actor, clown, le imprime a su monólogo “Hacia donde va el amor” todo sobre la vida. Todas las vivencias. Pero, sobre todo, comenta él: “Lo que somos adentro, el amor universal, el amor posesivo, y adonde vamos con todo eso”. Este comediante trotamundos, de 41 años, nacido en el norte de Francia, comenzó su carrera de actor en el Conservatorio de Arte Dramático de Avignon y se especializó en clown terapéutico cuando encontró que esa disciplina, que considera es la aceptación de sí mismo, era lo suyo. A partir de ahí, estrena y enseña en varias partes, por ejemplo, en España, México, Bolivia, Chile, El Bolsón. Incluso fue parte de la Organización no gubernamental “Caravana arco iris por la paz”, con la que recorrió varios países de Latinoamérica ofreciendo talleres y espectáculos de teatro y clown. Ahora, mientras vive en la Patagonia argentina, anda por los escenarios llevando su monólogo “Hacia donde…”, basado en el sentido absurdo de la vida. La visión de una extranjera Con humor, irreverencia, ribetes poéticos, y formato de cabaret, Loïc transita varias situaciones de una extranjera que vive en Argentina a través de un personaje que optó en llamar “la Verónica”. “Es un poco todo lo que vivo, lo que hacemos para sobrevivir, todo eso aparece ahí, a través de un personaje que es una locura y usa tacones”, dice el actor del espectáculo que se estrenó anoche en La Conrado Cultural y se repetirá hoy, a las 22, en la misma sala. Al tiempo que desnuda a esta cronista algo de su personaje (con gestos, con la voz) cuenta que en el show intenta provocar al espectador desde una realidad fantástica generada por el travestismo teatralizado y por el discurso existencialista y delirante de una mujer de más de cuarenta. En ese juego que propone “la Verónica”, Loïc es consciente de que mueve ciertas fibras del público, por lo que también deja lugar a la improvisación porque, dice, “es eso lo que me nutre también”. El espectáculo, que ya tiene tres años, se vio en los escenarios de El Bolsón, pasó por Viedma, y ahora se aventura a una gira que posiblemente lo lleve a Rosario, Tucumán y otras ciudades de nuestro país. Entretanto, Loïc trabaja con sus personajes a través de su propio método: “Me grabo, me escucho y lo que más me gusta lo voy escribiendo”, dice. Su experiencia como clown, además de lo artístico, atraviesa lo social y terapéutico. En Chile, por ejemplo, trabajó con personas con adicciones, también lo hizo con el espectáculo “Así va la vida” en centros de salud para discapacitados y centros psiquiátricos en Francia y América.

El show provoca al espectador desde una realidad fantástica con un discurso existencialista y delirante.

Gabriel Oyarzo


NEUQUÉN (AN).- Reivindicando el viaje –esos procesos de autodescubrimiento de los que nunca se vuelve tal como se partió–, el francés Loïc Leblond, actor, clown, le imprime a su monólogo “Hacia donde va el amor” todo sobre la vida. Todas las vivencias. Pero, sobre todo, comenta él: “Lo que somos adentro, el amor universal, el amor posesivo, y adonde vamos con todo eso”. Este comediante trotamundos, de 41 años, nacido en el norte de Francia, comenzó su carrera de actor en el Conservatorio de Arte Dramático de Avignon y se especializó en clown terapéutico cuando encontró que esa disciplina, que considera es la aceptación de sí mismo, era lo suyo. A partir de ahí, estrena y enseña en varias partes, por ejemplo, en España, México, Bolivia, Chile, El Bolsón. Incluso fue parte de la Organización no gubernamental “Caravana arco iris por la paz”, con la que recorrió varios países de Latinoamérica ofreciendo talleres y espectáculos de teatro y clown. Ahora, mientras vive en la Patagonia argentina, anda por los escenarios llevando su monólogo “Hacia donde…”, basado en el sentido absurdo de la vida. La visión de una extranjera Con humor, irreverencia, ribetes poéticos, y formato de cabaret, Loïc transita varias situaciones de una extranjera que vive en Argentina a través de un personaje que optó en llamar “la Verónica”. “Es un poco todo lo que vivo, lo que hacemos para sobrevivir, todo eso aparece ahí, a través de un personaje que es una locura y usa tacones”, dice el actor del espectáculo que se estrenó anoche en La Conrado Cultural y se repetirá hoy, a las 22, en la misma sala. Al tiempo que desnuda a esta cronista algo de su personaje (con gestos, con la voz) cuenta que en el show intenta provocar al espectador desde una realidad fantástica generada por el travestismo teatralizado y por el discurso existencialista y delirante de una mujer de más de cuarenta. En ese juego que propone “la Verónica”, Loïc es consciente de que mueve ciertas fibras del público, por lo que también deja lugar a la improvisación porque, dice, “es eso lo que me nutre también”. El espectáculo, que ya tiene tres años, se vio en los escenarios de El Bolsón, pasó por Viedma, y ahora se aventura a una gira que posiblemente lo lleve a Rosario, Tucumán y otras ciudades de nuestro país. Entretanto, Loïc trabaja con sus personajes a través de su propio método: “Me grabo, me escucho y lo que más me gusta lo voy escribiendo”, dice. Su experiencia como clown, además de lo artístico, atraviesa lo social y terapéutico. En Chile, por ejemplo, trabajó con personas con adicciones, también lo hizo con el espectáculo “Así va la vida” en centros de salud para discapacitados y centros psiquiátricos en Francia y América.

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