Un zapatazo a la medianoche

San Lorenzo derrotó agónicamente a Boca con gol de González. Abbondanzieri, figura.

Redacción

Por Redacción

Cuando casi nadie lo creía, Adrián González quebró la heroica resistencia de Abbondanzieri y le dio el agónico triunfo a San Lorenzo por 1 a 0 ante Boca.

Tal vez por la cantidad de suplentes, quizás por la necesidad de mostrarse o de que la Sudamericana no tiene el prestigio de la Libertadores ni se vive como el torneo local, lo cierto es que los dos equipos, en el primer tiempo, ofrecieron un vertiginoso duelo, lleno de matices y situaciones.

En la primera media hora se sucedieron las situaciones una tras otra. Lo tuvo Herrera pero achicó Abbondanzieri. La pelota tocó el travesaño y lo tuvo Walter García, pero el mismo «Pato» pareció volverse invencible y dos veces despejó con las manos.

El arco parecía embrujado y Abbondanzieri un gigante. Le tapó una mano a mano a Lavezzi, pero el joven delantero tomó el rebote y de cabeza dejó flotando la pelota en al aire. Llegó Herrera y cabeceó casi en la línea, pero otra vez el travesaño evadió el gol del local.

Sin tanta frecuencia y vistosidad, Boca también había tenido lo suyo, con la amenaza latente de Palermo por los aires y las intenciones de Car

dozo por los pies.

Ya en el segundo, aluvión local aquietó su potencia. El partido se hizo más fraccionado, con más disputa en la mitad de la cancha, sin el nervioso pulso del arranque.

El partido comenzó a jugarse más cerca de los dominios de Ramírez. Por esos distritos, Carreño se debatía con fiereza contra los defensores de San Lorenzo. Per-día casi siempre, pero dejaba sus huesos en cada pelota. Cardozo, siempre, era el acaparador de ca-da ataque de Boca, jugando por momentos con una sabiduría que parecía refutar su documento.

El partido, eso sí, se hizo más ordinario. Los jugadores mostraban más los dientes y los músculos que sus gambetas. También se hizo más parejo, oscilando los dominadores, ninguno de ellos apabullante.

Romagnoli intentaba siempre, aunque , como lo que parece ser su manía, abusaba del traslado, defecto que se potenció cuando Herrera fue expulsado -junto a Vargas-, y sus interlocutores quedaron reducidos a lo mínimo.

El tiempo pasaba y aquella velocidad del primer tiempo era un recuerdo lejano, de otro partido. El fuego se había apagado por completo, como si el combustible sólo hubiera durado cuarenta y cinco minutos.

Todo se hizo más lento, más repetitivo. Hasta que llegó la sorpresa del final, el regalo que no esperaba nadie: el tremendo zapatazo de González y el delirio en todo el Nuevo Gasómetro.


Cuando casi nadie lo creía, Adrián González quebró la heroica resistencia de Abbondanzieri y le dio el agónico triunfo a San Lorenzo por 1 a 0 ante Boca.

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