Una bella declaración de amor al cine

Ariel Rotter muestra sensibilidad y una visión original en "Sólo por hoy"

Ariel Rotter llegó tarde a la entrevista. La lluvia que desde hace más de una semana acentúa el malhumor porteño, influyó en parte, pero básicamente lo demoró una entrevista para conseguir trabajo.

Suena rara la situación en quien acaba de estrenar una ópera prima, cuya publicidad puede verse en los principales canales de aire y su afiche luce en muchas avenidas de la Capital. Pero así ocurre hoy en la Argentina.

«Estoy tratando que no me corten la luz, el gas y el teléfono, a la vez. Ando buscando laburo, que pinte algo. Hace poco otro periodista me consultaba si con «Sólo por hoy» superamos la etapa que se cuenta en ella, del que quiere pero no puede, ustedes pudieron rodar la película, me decía… Estábamos con Ailí (Chen, su mujer y actriz principal del filme) y ella contestó «¡no, seguimos en la misma!: Ariel se muere por trabajar en un proyecto nuevo y sin embargo está preocupado por cómo hacer para que no corten la luz en casa».

«Yo gané una pequeña beca de la Fundación Antorchas pero hasta que no cobre la primera cuota, estoy sin un mango. No contamos algo del pasado. Si es cierto que el guión tiene ya dos años y medio y seguramente hoy no lo filmaría por todo lo que he cambiado en ese tiempo. Soy absolutamente existencialista. Salvo «Sólo por hoy», en todo lo que filmé antes buscaba un sentido de la vida».

– Tus personajes también lo buscan.

-«Aunque para disimularlo contribuye la historia de amor entre Morón (Federico Esquerro) y Ailí. Hagas lo que hagas, no podés dejar de intentar el amor. Bueno, entre todos los despelotes que los protagonistas viven, los únicos que parecen tener una luz esperanzadora son los más sensibles».

«Los deseos de Morón de hacer cine o de Ailí que quiere pintar, quedan en segundo plano cuando descubren que se necesitan uno al otro. Realmente no se sabe qué pasará con ambos, no se trata de una relación de atracción irresistible, sino de una sumatoria de restas; se juntan para estar menos solos.

– Se tienen en cuenta, simplemente…

-«Y Equis (Mariano Martínez), un tipo pibe seguro de lo que quiere, sueña con hallar el amor en París y no se da cuenta que lo dejó pasar en una parada de colectivo. Mientras tanto también está solo. Me gusta mucho, mucho la historia de Morón y Ailí. El cásting de Federico duró mucho tiempo porque su papel es muy autobiográfico».

«Me costaba definirlo y en la producción me lo señalaron como que hablaba de mi responsabilidad, y le dije a Manuel Antín (director de la Universidad del Cine) que no quería actores capaces de interpretar un rol, sino personas que en su naturaleza tengan elementos del personaje. Y sucedió… Con Damián Dreisik lo logré también. Lo fui a ver para hacer a Morón y como me comentó que el rol que más le había gustado era Toro, quedó como tal».

En el comienzo de «Sólo por hoy», filme sensible, abierto, sin especulaciones, la cámara sigue a Ailí Chen conduciendo una moto y se mueve rozando el fuera de cuadro o se va de foco. Seguramente las tomas podrían haberse repetido, en otros casos Ariel tomó esa decisión, pero quedaron.

«Es para avisarle a la gente que no espere que esté lindo. Estéticamente la peli me copa, la imperfección es una de sus virtudes que te acerca a las personas de manera casi natural. Está toda rodada cámara en mano, nunca usamos trípode aunque a veces lo parezca, porque los pequeños movimientos, esa respiración del cameraman hace a su estética. Me había propuesto desde el principio que cada plano debía latir».

En varios pasajes, Rotter usó el negro como tenso y expectante silencio de imágenes y optó por silenciar a sus personajes. «Los silencios son mucho más descriptivos, explica, que mil palabras».

«Por decisión mía, lo venía probando en cortometrajes, no me gusta predeterminar la filmación: ahora hacemos un plano general, luego uno cortito y sigue un traveling atrás hasta ver no sé qué… Por lo tanto, no realicé un story board (especie de historieta que cuadro por cuadro va contado la historia, la posición de cámara y actores, las secuencias). Elegimos para cada escena una palabra, una frase que describiera conceptualmente para qué está en la película».

«Por ejemplo, cuando Morón va a ver al padre para manguearle unos pesos, la premisa es incomodidad y todo lo que allí suceda gira a favor de ella. En otras, intimidad fue la premisa. Climáticamente «Sólo por hoy» me gusta mucho, otras cosas no tanto y algunas no pude eludirlas».

«Hay un par fuera de tono y en cada proyección, me reprocho no haber tenido la lucidez de reconocer qué más que aportar, distraen. Tampoco la tengo clara para saber qué está bien y qué no, digo todo esto desde mi subjetividad. No sé qué pasará en la gente. Algunas cosas que hice, son signos claros de inmadurez».

«A favor siento que las escenas que descomprimen, que dan un respiro y una sonrisa, una alegría al espectador, tienen la virtud de permitirle después enroscarse en la tensión de otras».

En este aspecto la obra de Rotter tiene un balance armónico, como la música bien construida que envuelve sin que el oyente detecte el juego de tensiones y distensiones.

«Ahora están saliendo notas y reportajes por el estreno y los que escriben se enroscan en expresiones técnicas y la película para mí, puntualiza Ariel, es rica en pequeños detalles, en sutilezas».

«Sólo por hoy», responde Rotter, tiene un muy elaborado trabajo técnico; es la primera película argentina hecha con un (celuloide) positivo de alto contraste. Lo trajimos de México y es un material que permite bien el forzado, que realza los colores. Más allá de todo eso, la película es una declaración de amor a mi mujer. Lo siento así… Pienso que se puede contar algo, pero desde el conocimiento».

«Me gusta ver también otro tipo de cine, pero no me siento capaz de abordarlo. No puedo filmar lo que sea, sin haberlo vivido, sentido, sin estar conectado».

Soledades y deseos

La ópera prima de Ariel Rotter y tercer largo –después de «Moebius» y «Mala Epoca»- producido por la Universidad del Cine, se proyectó antes de su estreno nacional con gran repercusión de público y crítica en la Sección Panorama del 51° Festival Internacional de Cine de Berlín, en el Festival Internacional de Rotterdam y fue elegida para inaugurar el III Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente.

En Toulouse obtuvo el Premio del Público y el Primer Premio del Jurado Joven en la 9 Edición del Focus op het Zuiden, en la ciudad belga de Turnhout, que consiste en el apoyo financiero para exhibirla comercialmente en los Países Bajos. También fue invitada a más de 15 festivales y muestras internacionales en Sydney, Munich, Karlovy Vary, Varsovia y la «Latin Beat» en el Lincoln Center de Nueva York.

Sus protagónicos están cubiertos por la actriz debutante Ailí Chen; Mariano Martínez, el mismo de «Gasoleros», «Campeones» y «El faro» de Eduardo Mignogna; Sergio Boris, que en el Sportivo Teatral -en coproducción con el Teatro San Martín- dirige «La bohemia», obra de la cual es autor, y participó en las películas «¿Sabés nadar?», «El astillero» y «Animalada»; Damián Dreisik actor teatral que integró el dúo Los Melli, actuó en televisión en «Delicatessen» y «Son o se hacen» y en cine en «Rapado», «¿Sabés nadar?», «Sol de otoño» y «Leopoldo Arregui, la noticia del día»; y Federico Esquerro, el hijo del Rulo en «Mundo grúa» de Pablo Trapero.

La película «Sólo por hoy» cuenta la historia de cinco jóvenes que comparten una modesta vivienda en Buenos Aires, las situaciones cotidianas que allí se desarrollan, estructuradas como un rompecabezas de fragmentos de la vida de cada uno, durante cinco días de la semana; gente que quiere ser, que está por, con talento para, y termina usando su tiempo en otra cosa, quizás porque de algo hay que vivir o porque siempre hay una excusa para posponer los deseos.

Eduardo Rouillet


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