Una impresora 3D neuquina impulsa un ambicioso proyecto
Jóvenes trabajan en el desarrollo de una impresora tridimensional con el foco puesto en las personas. Idean un modelo de negocio basado en ofrecer soluciones para mejorar la experiencia del usuario.
Nacidos y Creativos
¿Te imaginás comprar un electrodoméstico, una herramienta o insumo desde una tienda on-line y tener la planta de fabricación en tu propia casa? La impresión tridimensional promete un futuro que parece sacado de una película de ciencia ficción: seleccionar el producto, hacer un par de clics y en pocos minutos ver ese deseo materializado capa a capa. Los más intrépidos hablan del fin de la fábrica o de una nueva revolución industrial.
Aunque parezca lejano, en la región ya hay gente que trabaja en la manufactura aditiva, mejor conocida como impresión 3D.
En Neuquén, un grupo de jóvenes emprendedores desarrollaron una impresora 3D desde cero y ahora trabajan en un ambicioso modelo de negocio.
La Cacto I es el último de tres prototipos de impresora 3D y demandó 2 años de trabajo. También es punta de lanza de este emprendimiento. Su desarrollador fue Matías Cervera, un ingeniero electrónico de 25 años, que entró al mundo de la manufactura aditiva gracias al pedido de un conocido. “Una persona me pidió que le haga una, y ahí empecé a meterme en tema”, relató el creador de la máquina.
Con la experiencia acumulada de dos años de trabajo y tres prototipos desarrollados, Cervera participó de Neuquén Innova, la muestra de inventores, innovadores y emprendedores que organiza el gobierno provincial. Allí conoció al diseñador multimedia Nicolás Arias (30) y al licenciado en computación Maximiliano Arias (26), dedicados a imprimir con esta técnica. El equipo para el desarrollo del emprendimiento ahora estaba completo.
“En el encuentro le hicimos miles de preguntas. Matías llevaba dos años de desarrollo de la máquina, pero no de impresión. Entonces empezamos a cruzar información y surgieron temas de un lado y del otro que no habíamos considerado por separado. Aparecieron problemas surgidos de otro tipo de experiencia”, señaló Nicolás Arias. A partir de la conformación del equipo, los roles se fueron repartiendo casi naturalmente. Las tres piezas fundamentales para el proyecto por fin se encajaron.

La idea detrás de Cacto es ambiciosa. “Queremos ofrecer la impresora, y un montón de soluciones que se complementan con la impresión”, explicó Maximiliano Arias. La idea es orientar al usuario/profesional para que pueda utilizar la herramienta. La capacitación y la apertura de mercados serán una pieza clave.
“Nos encontramos con que cuando le mostramos la impresión 3D a cualquier persona de distintas áreas, enseguida le encuentran una aplicación. Este es uno de los valores de está tecnología. Lo que nosotros tenemos que hacer como empresa, es acercar la impresión a las personas”.
Para los emprendedores, actualmente existe una distancia muy grande entre el usuario final y la tecnología. “Hay muchísimas cosas para mejorar, que no hacen otros, para achicar esa brecha. La gente entiende que es muy complejo usar estos equipos, pero no se trata de capacidad técnica del usuario, es un tema de desconocimiento”, señalaron.

Pero ¿qué barreras hay que superar para ser usuario de una impresora 3D? No hay una respuesta única. Para los expertos se puede ir desde aprender a usarla desde cero, hasta hacer cosas muy complejas.
“Nuestra idea es brindar otras soluciones para que la experiencia del usuario sea mucho más amplia. Incluso, para quienes no sepan modelar, vamos a hacer una red de contactos de gente que sí lo hace”, comentaron. “Queremos establecer una especie de tienda, donde se pueda subir los modelos y otra persona los pueda descargar. La idea también es abrir el negocio a quien diseña, utilizando la plataforma para la venta de su trabajo”, agregaron los emprendedores de Cacto.

Pero el rasgo distintivo de este proyecto de negocio no vendrá sólo por la máquina, sino por el software soporte, que según los desarrolladores, brindará facilidad de uso y generará negocios a quienes lo adquieran.
Si el emprendimiento prospera, la Cacto I concentrará un potencial mercado en la Patagonia. Pese a que está pensada para el uso no industrial, esta impresora podría crear nuevas aplicaciones que van desde las actividades profesionales hasta el arte. Las implicaciones de esta tecnología en la región son impredecibles, pero el juego ya está abierto.

Buscando inversores
Como todo desarrollo que pretende hacerse masivo, es necesario conseguir un socio financiero que maneje el mercado. “Esa es la pieza faltante. Nuestra necesidad es de tiempo, porque la tecnología inevitablemente se hace obsoleta. Nos queremos subir ahora a la ola, antes de que la tecnología evolucione demasiado”, explicaron los desarrolladores de Cacto.
“Tenemos la posibilidad de competir con cualquier empresa en el mundo en este rubro, pero queremos contar con los recursos para poder desarrollar nuestra máquina”, añadieron.
El trazo de los jóvenes emprendedores comienza en Neuquén. La idea es fortalecerse en la provincia para luego pegar el salto al resto país.
“Vemos a la Patagonia con bastante potencial, hay muchos usuarios, muchos profesionales y empresas. Esta centralización que tiene el país hace que nosotros tengamos un mercado que se encuentra algo aislado. Acá tenemos chances”, señalaron.
“Todo nuestro tiempo libre se lo dedicamos al proyecto. Si nos hubiéramos dedicado de manera exclusiva, el tiempo de desarrollo de la máquina se hubiese acotado a 6 meses. Esto es a puro pulmón”, explicaron los emprendedores.
El objetivo final del proyecto Cacto es poder vivir exclusivamente de él.
“Queremos tener la capacidad de poder desarrollar nuestro modelo, tener la oportunidad de trabajar al 100% con esto. Cumplir con nuestros trabajos, nuestra rutina cotidiana y la impresora es un sacrificio muy grande”, finalizaron.

Extrusor 100% neuquino
Las impresoras 3D poseen una pieza clave denominada extrusor. Se trata de un pequeño cabezal capaz de derretir el material para que luego la máquina lo vaya apilando capa a capa.
“Es una pieza fundamental que diseñamos nosotros. Es el 50% del desarrollo”, explicó Matías Cervera.
El diseño de esa pieza por parte de los emprendedores neuquinos debió superar una serie de desafíos: que no se tape, tener el espesor correcto, y el plástico no debe quedar pegado cuando se enfría. “Hay muchos factores que controlar”, señalaron.
Por otra parte, el diseño y desarrollo de la Cacto debió superar una serie de obstáculos técnicos, en su mayoría causados por la falta de insumos para su desarrollo. Esta circunstancia motivó a Cervera a buscar soluciones alternativas y fabricar sus propios componentes. “Diseñar algo lindo y caro lo hace cualquiera. El problema es hacer algo funcional, y conseguir los insumos. El primer obstáculo fue ese. Cada parte de la impresora debió ser pensado en función de los insumos y las formas de producción que tenemos acá. Por ejemplo, las curvas de la máquina, dependen de las plegadoras de chapa capaces de hacerlas”, explicó el especialista.
Otra de las dificultades fue idear el movimiento del cabezal. “Por falta de insumos tuvimos que resolverlo de manera alternativa, pero esto generó una nueva serie de nuevos problemas que nadie resolvió, y eso hace que cueste el triple. De todas formas, si seguís insistiendo, llegás”, comentó Matías.

El futuro en 5 puntos
Los impulsores del proyecto Cacto avizoran el futuro de la impresión 3D y cómo modificará el mapa de la industria mundial:
1) A futuro la impresora 3D va a reemplazar muchísimos sistemas productivos.
2) Las empresas no van a producir en serie, sino que se van a enfocar en el diseño y en las plataformas para que el usuario las descargue.
3) Se podrá imprimir una mercancía en diez segundos, con determinadas características y a pleno color.
4) Cada industria encontrará una aplicación para esta tecnología.
5) La aplicación de nuevos materiales en la impresión ampliará aún más sus horizontes.
Andrés Stefani
andres@rionegro.com.ar
Andrés Stefani
Matías Cervera, Maximiliano y Nicolás Arias están enfocados en un objetivo común: facilitar el acceso del usuario a la impresión tridimensional.
La Cacto posee un novedoso sistema de movimiento del cabezal.
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