«No está loco quien pelea», la película que cuenta la historia de El Brote de Bariloche

El documental “No está loco quien pelea”, coproducido entre el IUPA y la Asociación Civil El Brote, de Bariloche, estrenará hoy por Canal Encuentro. Relata la historia del grupo de teatro formado por pacientes de salud mental que desde hace 24 años guía Gabriela Otero.





La película “No está loco quien pelea”, un documental coproducido entre el IUPA y la Asociación Civil El Brote (Bariloche) con el aporte del gobierno provincial, llega a la pantalla nacional de la mano del Canal Encuentro.


Este film trata sobre la historia del grupo de teatro de la Asoociación El Brote, proyecto que comenzó hace 24 años de la mano de Gabriela Otero y que está integrado por pacientes de salud mental; y se proyectará en el marco del “Ciclo No Ficción”, donde tendrá dos emisiones: esta noche y el próximo 12 de abril, en ambas oportunidades a partir de las 22.

Si bien esta coproducción ya fue estrenada en octubre del año pasado (más precisamente el 10, en el Día de la Salud Mental) en emisoras públicas provinciales y canales universitarios, no había llegado por el momento a la TV nacional.

“Gabriela se embarca en la tarea de crear un grupo con pacientes de salud mental del hospital barilochense, con la intención de generar un teatro con identidad propia. Las realidades de sus compañeras y compañeros la involucran, transitando creativamente con ellos los márgenes de la locura y la pobreza. Juntos afrontan las dificultades propias de su condición en un contexto social que lo hace mas complejo, pero la voluntad de crear y ser parte del grupo transforma sus vidas”, reza la sinopsis de la película, que tiene una duración de 86 minutos.

“Conozco al grupo casi desde su nacimiento, he estado siempre de alguna manera vinculado al grupo, sobre todo al trabajo que hacía Gabriela. Una vez un maestro de teatro, Coco Martínez, a quien está dedicado el documental; dijo ‘tenemos que hacer una película’. Empezamos, pasó tiempo, y luego retomamos el proyecto con Gabriela. Lo fuimos trabajando con tiempo, algo que es fundamental para generar un vínculo de confianza con los entrevistados”, relató Néstor Ruggeri, uno de los directores.

El proceso de rodaje se extendió a lo largo de un año, mientras que la postproducción se realizó durante casi todo el 2020.


Luis Correa, el otro director, sumó que “fue un trabajo muy intenso, interesante. Esto en realidad se viene trabajando desde 2014 o 2015, cuando Néstor realizó un proceso de acercamiento a la propuesta teatral de la Asociación Civil El Brote, buscando una mirada para narrar la historia. A fines de 2018 se decide hacer esta coproducción con el IUPA, y fue un trabajo muy fluido, porque esto nos permitió conformar un equipo técnico para el rodaje con estudiantes y profesores de la institución”.

Lara Decuzzi, productora ejecutiva y parte del equipo del IUPA, explicó que “la idea era acompañar el recorrido y la trayectoria del grupo, que tiene más de 20 años. Siempre nos interesa poner en valor cómo el arte se vincula con la comunidad a través de sus artistas populares, cómo acompaña a los pacientes de salud mental y demás. Eso nos llamó la atención y nos dio un empujoncito para acompañar”.

Al mismo tiempo, Decuzzi deslizó que “en el proceso fue fundamental la participación y el acompañamiento de Gabriela. No hubiera sido posible que Néstor y Luis realicen el abordaje de los personajes si no se ganaban la confianza. Con cualquier personaje de un documental necesitás hacer de cuenta que la cámara no está. El proceso de rodaje llevó un año. La idea era hacerse parte del grupo porque si no iba a ser imposible tener esos testimonios”.

En los tres casos, los directores y la productora señalaron a Gabriela Otero, fundadora de El Brote, como una parte clave para lograr el vínculo. Ella aseguró que “esto lo venimos trabajando hace siete años, no solo buscando lo que queríamos contar, porque es mucho lo que tenés para contar en 24 años de recorrido. Queríamos desarrollarlo en lo artístico, pero también había que trabajar con la búsqueda de financiamiento, algo que ocurre tras la coproducción con el IUPA y los apoyos de la legislatura y el gobierno rionegrino”. Sobre esto, Otero remarcó que fue clave la intervención de la Secretaría de Cultura y Secretaría de Gobierno de Río Negro.

El equipo técnico logró un gran nivel de acercamiento a los participantes de El Brote.


Ahora que todo está sobre ruedas es hora de festejar, pero el proceso de creación llevó su tiempo y tuvo sus dificultades.

“El rodaje llevó un año y la postproducción otro año más, porque fue en modalidad home office. Nos subimos al desafío sabiendo que podía fallar, pero estuvo bueno. Fue desgastante porque estábamos todos en lugares distintos, había que mandarse las escenas, marcar las correcciones… Cuando más o menos vimos el corte final arrancó el otro desafío, que es el estreno. Ahí dijimos ‘¿cómo las estrenamos si todas las salas están cerradas? De ahí surgió nuestra idea para estrenarlo multipantalla en todos los canales provinciales de la Patagonia. A ellos les servía generar contenido y a nosotros difusión. Para lo sufrida y remada que fue la película, estamos muy contentos porque tuvo mucha repercusión”, afirmó Decuzzi.

Para el cierre, tanto Otero como Decuzzi hicieron un apartado para hablar de El Brote.

La directora explicó que “nuestro grupo tiene como característica fundamental ser un Grupo de Teatro, cuyos actores son personas que vienen de los márgenes de la pobreza y la locura, y que a través del trabajo de muchos años desarrollaron un lenguaje artístico potente y singular. La tarea de El Brote es pionera, no solo en el país sino también hacia afuera. Nuestros actores, pese a su condición de vulnerabilidad, han formado parte y sostenido un proyecto de formación y producción artística de calidad que ha merecido reconocimientos dentro y fuera del país. También es un modelo de gestión, porque El Brote siempre desarrolló una intensa tarea comunitaria. El año pasado debimos modificarlo utilizando mucho los recursos audiovisuales, y eso fue un crecimiento por el contexto que nos rodeaba. Era una inquietud que veníamos desarrollando a partir de algunas producciones, pero nunca con esta envergadura. Esto no es una obra de teatro filmada: es un largometraje, un documental de autor”.


Lara, por su parte, cerró con que “lo que tiene de alucinante El Brote es que es el trabajo de los chicos. No es un taller. Administran las salas, cobran las funciones… Si antes de la pandemia y en condiciones ‘normales’ es difícil vivir del teatro, imaginate si además sos de un sector vulnerable. El trabajo de Gabriela en estos años fue enorme. Es muy conmovedor poder acompañarla”.


La sensación de estrenar en Encuentro



Para Ruggeri, “es muy grato tener una difusión así, a nivel nacional. Es una pantalla que considero de gran calidad, y está bueno que esto ocurra. Hay mucha producción y muy buenas, y estar dentro del grupo que es emitido por esa pantalla está buenísimo”.

Por su parte, la productora Decuzzi relató que “me contacté con la gente de Canal Encuentro porque desde el cambio de gestión se abrió mucho contenido a nivel federal. Veníamos de cuatro años donde para las producciones federales era difícil tener pantalla, y ahora recuperamos un lugar importante”.


“Es una alegría enorme. Por un lado por la posibilidad de entrar a una pantalla federal con llegada a todo el país; y por el otro, que esa pantalla sea además pública y del Estado, que es algo importante. Seguimos muy de cerca el proceso del Canal Encuentro desde sus orígenes, y nos parece uno de los canales más importantes que hay, por lo que es un orgullo”, explicó Correa.


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