Una reparación histórica para la Universidad del Comahue



Néstor Fernández*


La casa de estudios suoeriores que está en el corazón de Vaca Muerta, que aparentemente representa el futuro, el faro de desarrollo tecnológico del país, ha perdido peso en el total presupuestario.


Claramente todo el sistema científico-tecnológico ha sido maltratado en los últimos años, con presupuestos a la baja. En la región la principal institución de este sistema es la Universidad Nacional del Comahue. Dentro de esta estructura tan maltratada, sin una política de Estado que lo impulse, nuestra universidad ha tenido además un trato discriminatorio.

Los presupuestos a la baja en términos reales en general, tampoco han tenido una distribución en forma igualitaria entre las universidades. Venimos en los dos últimos años ocupando el triste tercer peor lugar con respecto al incremento nominal, año a año.

En el último periodo, mientras el incremento nominal de todo el sistema fue del orden del 32%, el nuestro, en el Presupuesto 2019 respecto al 2018, fue solo del 22%, mientras que la inflación fue más del 50 %, por lo que hemos perdido un 30% en términos reales.

No hay una política activa para el desarrollo científico, y mucho menos para el desarrollo científico-tecnológico en lugares que estén alejados de los centros decisores del país, como es el caso de nuestra universidad, ubicada en el norte de la Patagonia. Hoy por hoy, por otros aspectos que tienen que ver con la vida económica del país, nuestra universidad debería tener un lugar de privilegio.

Mientras se escucha al presidente de la Nación, Mauricio Macri, hablar permanentemente de Vaca Muerta, nuestra institución, que está en el corazón del yacimiento, va perdiendo participación relativa dentro del sistema, año tras año, desde el inicio de la gestión del actual gobierno.

Hay algunos datos duros que son interesantes: cuando asumió la presidencia de Macri, en el Presupuesto 2016, aprobado en el 2015, dentro de los recursos que se destinaron a las universidades públicas, la del Comahue representaba el 2,34%. Luego de tres años a la baja, nuestra participación en el presupuesto 2019 es de 2,08%.

La universidad que está en el corazón de Vaca Muerta, que aparentemente representa el futuro, el faro de desarrollo tecnológico del país, ha perdido peso en el total presupuestario.

No obstante eso, la Universidad ha tenido una inercia de crecimiento y ha desarrollado diferentes institutos. Ya en la anterior gestión se habían generado institutos de bipertenencia con el Conicet y hoy se ven resultados: estamos dentro de las universidades de mayor prestigio, tanto en ránkings nacionales como internacionales. Fruto del esfuerzo personal de investigadores, docentes, alumnos, no docentes y de la gestión .

En el Presupuesto 2016, dentro de los recursos destinados a las universidades públicas, la UNC participaba en el 2,34%. Luego de tres años a la baja, la participación es de 2,08%.

No hemos bajado las persianas porque hemos contado con aportes extraordinarios de organismos como la provincia de Río Negro y, en mayor medida, la de Neuquén; el aumento de un par de puntos en el canon dentro del acuerdo que tenemos con el banco que paga los sueldos. Todos son extraordinarios y no tienen nada que ver con las políticas de asignación de recursos nacionales, cuando la universidad debería ser atendida desde el Tesoro Nacional. Actualmente solo podremos llegar a fin de año simplemente manteniendo… salarios, sin poder hacer frente a ningún tipo de emergencia, pagando apenas los servicios y sosteniendo los salarios, no mucho más que eso.

La creación de conocimientos es eterna, en cambio los recursos naturales se terminan. Orientada a ese modelo, la generación de energía es fundamental para sostenerlo, y nosotros somos la universidad de Vaca Muerta.

Dentro de esa lógica, hemos presentado a la Secretaría de Políticas Universitarias una serie de estudios mostrando cuál había sido la evolución y cómo era la situación de la universidad, que no ha sido atendida.

También hemos acudido a los diferentes espacios políticos y principalmente a aquel mejor posicionado en la disputa de poder, hemos argumentado y hemos presentado un proyecto donde se plantea que es necesaria una Reparación Histórica.

Planteamos esta Reparación Histórica para la Universidad Nacional del Comahue, más allá de que todo el presupuesto universitario está en ruinas. Significaría ponerla nuevamente en carrera en términos presupuestarios, como para dejar de hacer malabares. Esta reparación no es representativa dentro del volumen del Presupuesto Nacional, es un reconocimiento que podría definirse a partir de una definición política, que no haría mella en el presupuesto.

Tenemos expectativas de que esta reparación permita mejorar nuestra situación a partir de marzo. A la sociedad le va a llevar muchos años revertir el deterioro social, y van a ser complejos. Romper un jarrón te lleva una milésima de segundo, volver a armarlo, mucho tiempo.

Si nosotros cambiamos la lógica de la especulación financiera, de un modelo que excluye gente, que lo único que ve como positivo es la explotación primaria, por un modelo totalmente diferente, sí, vamos a salir, pero va a llevar bastante tiempo.


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