Una víctima más de Chávez



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PILAR RAHOLA (*)

Es otra de esas noticias que, si llegan de Venezuela, ni ocupan ni preocupan demasiado. Lo bueno –o lo malo– que tienen estos regímenes autocráticos, especialmente si sus presidentes protagonizan lenguaraces payasadas, es que nos acostumbramos al esperpento. Sin embargo, Hugo Chávez va esculpiendo, golpe a golpe, la piedra de su dictadura encubierta y, por el camino de dominar todos los resortes de la democracia, está desmontando minuciosamente la democracia. Es un silencioso y planificado golpe de Estado contra el Estado de derecho. Pero desde dentro, como si fuera un virus que va infectando los órganos vitales hasta dominar completamente el cuerpo. Más que un simulacro de dictadura comunista, Chávez reinventa el caciquismo sudamericano de tan larga tradición, cuyas raíces se asientan en las dos patas, a derecha e izquierda. La última víctima de su depredadora acción contra las libertades ha sido Guillermo Zuloaga, el presidente de la cadena Globovisión, cuyo intento de hacer un periodismo profesional, alejado del gobierno y crítico con sus desmanes, le ha valido todo tipo de atropellos. En los últimos años Globovisión ha sufrido más de 40 procesos judiciales, su presidente ha sido detenido, acusado, difamado y ahora reside en EE. UU., donde está ultimando su asilo político. No le queda otra si quiere sobrevivir... El régimen lo considera enemigo público porque representa aquello que más odia todo dictador: la libertad informativa. Por supuesto, la poderosa maquinaria de propaganda de la autocracia venezolana se ha puesto en marcha y Zuloaga ha pasado de ser un empresario de la comunicación emprendedor y valiente a ser una especie de monstruo, reo de cualquier cargo. El asilo político es sin duda la única salida que le queda. Una víctima más de Chávez, el sátrapa más peligroso que hoy por hoy existe en Latinoamérica, amigo de la brutal dictadura iraní, a la que apoya y da cobertura en su penetración en el continente americano, y aliado de todos los dictadorzuelos que pululan por el planeta, norcoreano incluido. Pero de todos, el peor crimen de Chávez es haber gobernado un país que ha ingresado más de 990.000 millones de dólares gracias al petróleo, haber tenido la mejor oportunidad para engrandecer Venezuela en 50 años de historia y haber dilapidado dicha oportunidad y la enorme riqueza de su país. Hoy es un país roto, quebrado en su economía y sus sueños, con una inseguridad insufrible y una miseria vergonzosa. Que Zuloaga sea su última víctima no sorprende a nadie, porque la primera víctima del chavismo es su pueblo, que sufre hambre en uno de los países más ricos del continente. “Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos”, dijo Simón Bolívar. Hoy el gran libertador se referiría a Hugo Chávez, el hombre que, por manipular su memoria, hasta manosea su cadáver. (*) Escritora española


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