Uno de los pilares del primer Bariloche
"Cuando el cansancio de los siglos y de los vuelos impulsaba al ave fénix a buscar el reposo de su nido, dicen que se recostaba en él, blandamente, para morir. Mas su muerte era tan sólo una deliciosa transfiguración.
HISTORIA
Entre los perfumes y las ramas de canela que entretejían las plumas no tardaba en renacer una nueva ave tan faustamente longeva y deslumbrante como la anteriormente fenecida». (Padre Pascual Paesa SDB. Del libro «Patiru Domingo, la cruz en el ocaso mapuche», Rosario, 1964).
La referencia bibliográfica retrotrae a la acción de los sacerdotes salesianos en la región. El infatigable misionero Domingo Milanesio visitó el Nahuel Huapi el 9 de abril de 1894. Ese día, «con gran alegría pudimos saludar las orillas espléndidas del Rey de los Lagos de la Patagonia, el Nahuel Huapi», dejó escrito.
Ya el 24 de diciembre de 1888 Patiru Domingo había bautizado a Ceferino, hijo del cacique Manuel Namuncurá.
El misionero que siguió sus pasos fue el padre Zacarías Genghini. «La primera vez que visité a Bariloche fue en 1901. En aquel entonces no había sino cuatro casas: la alemana que llevaba el título de San Carlos, la Comisaría, un gran galpón con varios departamentos y unos ranchitos donde vivían tres familias indígenas». Escribía también: «el 3 de febrero de 1906 salí de Junín acompañado por un joven que me servía de baqueano y un catequista rumbo a Bariloche, para ver lo que se había decidido en la construcción de una capilla en ese pueblo, que si bien es cierto que recién tiene sus comienzos, no lo es menos que esté llamado a un gran porvenir».
Ese año el crecimiento de San Carlos exigía una capilla. El padre Zacarías describe en sus memorias: «el día 2 de marzo llegaba a Bariloche y el 4 se dio principio a una misión. Durante 8 días administré sin interrupción el bautismo y la confirmación y un reducido número de personas se acercó a los Santos Sacramentos. El 18 bendije el cementerio y el 19 se reunieron los vecinos y formaron dos comisiones pro templo». Las presidieron Luis Horn, el capitán Víctor Brunetta y Carlos Roeschman (vices), y Ubaldina de Alanís
(presidenta) y Albina de Giovanelli.
El gobernador Eugenio Tello prometió además su cooperación.
El 18 de enero de 1907, tras un año de trámites, es concedido un solar en la manzana 36.
La empresa constructora de Primo Capraro había comenzado a cortar la madera y presentaba su cuenta de pagos. La construcción fue posible merced a un adelanto de dinero realizado por la Compañía Chile Argentina con la única condición de devolverlo a medida que fueran cobrándose las suscripciones particulares. El 27 de enero de 1907 fue bendecida la piedra fundamental y terminada su construcción el 25 de agosto del mismo año.
«Gracias a Dios el nuevo templo está terminado. Los deseos de los vecinos están cumplidos. No es la Catedral de Milán ni la de París, ni mucho menos; pero sí, es una bonita capilla, fruto de la buena voluntad y sacrificio de los laboriosos vecinos de San Carlos», informaba el sacerdote.
De su bendición e inauguración -en fecha estimada por el padre Clemente Dumrauf como el domingo 17 de abril de 1908- participó el benemérito padre Domingo Milanesio, refiere el historiador Juan Martín Biedma en Crónica Histórica del lago Nahuel Huapi.
Agrega que «concluida la ceremonia religiosa hubo una alegre fiesta popular en la que fue especialmente homenajeado don Luis Horn, impulsor de la obra. La capillita estaba dedicada a San Carlos, posteriormente a La Inmaculada Concepción de María.
La parroquia fue creada en 1935 siendo designado párroco el padre Francisco Vidal.
Declarado Monumento Histórico Municipal en 1973, el edificio fue trasladado completo, a la antigua usanza, a la calle Ada María Elflein (a cien metros de su emplazamiento original), debido a la construcción del gimnasio del Colegio Don Bosco. Durante las tareas falleció uno de los operarios.
Íntegramente revestida en tejuelas de alerce con un artístico campanario, contenía junto al altar los restos del padre Zacarías Genghini trasladados al cumplirse el centenario de la llegada de los sacerdotes salesianos al país.
El 30 de agosto de 2014 pasará a integrar un capítulo de la historia de la ciudad y sus habitantes. El edificio sucumbió a la fuerza arrasadora del fuego y la comunidad derramó lágrimas ante las cenizas.
Teresita Méndez
HISTORIA
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