Valor de la seguridad jurídica
Análisis
Fue en una intervención en el Senado, en abril del año pasado, con motivo de la expropiación de YPF, cuando el viceministro de Economía Axel Kicillof pronunció aquella famosa frase en la que calificaba a la “seguridad jurídica” de “palabras horribles” provenientes de la comunidad de negocios, que no debieran inquietar demasiado a los hombres de gobierno. Ahora es el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, quien asegura estar trabajando “para que Mendoza haga cumplir la seguridad jurídica de todos los mendocinos” al tiempo que acusa a la empresa minera brasileña Vale de haber “violentado la seguridad jurídica, las leyes de la Argentina y de Mendoza” al no respetar los términos del contrato de concesión. Con independencia de estas notorias contradicciones conceptuales entre altos funcionarios del Estado, lo cierto que cuando un Gobierno no respeta los contratos, cambia las reglas de juego, abusa del poder, intimida a las empresas, genera hechos consumados en violación de las normas existentes, el resultado inevitable es la retracción de las inversiones privadas. Esto es algo sabido en todos los países del mundo, pero aquí en Argentina, los más altos responsables de la economía, al parecer, todavía se preguntan si son galgos o son podencos.
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