Ven la estación remodelada y creen que volvió el tren

Pero allí funciona ahora Viviendas Rionegrinas en Cipolletti



La gente intenta sacar pasajes, al ver el edificio arreglado.
CIPOLLETTI (AC).- En la ex estación funciona desde hace unos 15 días Viviendas Rionegrinas, una sociedad del Estado provincial que ayuda con créditos “blandos” para la refacción y construcción de casas.

Pero, cómo habrá sido el influjo del ferrocarril, que al ver las instalaciones prácticamente a nuevo en la avenida Fernández Oro entre España y Miguel Muñoz (con el mismo estilo arquitectónico inglés que caracterizó las bases de toda la línea que unía Buenos Aires con el sur del país) que mucha gente se acerca con la expectativa de que en cualquier momento volverá el tren.

Hace pocos días llegó a la oficina central una señora. Cuando el empleado pensaba que iba a recabar datos sobre un crédito la mujer mostró una encomienda y preguntó a qué hora pasaba “el tren para Zapala”.

Otra persona se acercó a la ventanilla para sacar “un pasaje a Bahía Blanca” y una abuela, con insólito candor, consultó por el tren porque le tenía que pedir “al maquinista” que dejara “un sobre” en una estación determinada. Y hubo más consultas.

Todo nace del cambio, positivo, que tuvo el histórico edificio donde miles de cipoleños tomaban la formación ferroviaria para movilizarse hacia destinos regionales y lejanos.

En función de un convenio entre la municipalidad y la provincia, Viviendas Rionegrina -fusión de Casa Rionegrina y el IPPV- dejó para el Juzgado Penal 21 el edificio de Urquiza y España y recibió la exestación, que se hallaba en deplorable estado.

Y en tres meses cambió todo. En ausencia del responsable, Gustavo Zovich, el subjefe Carlos González mostró ayer a “Río Negro” las restauradas instalaciones.

Se hizo un trabajo que respetó la estructura y el mobiliario original. Los pisos de parqué -el entarimado de madera fina típico del sitio- fueron pulidos por Guido Corvaro, un carpintero experto, y mantenido en los sectores en los que el daño no era irreversible. Igual sucedió con el histórico mostrador.

Una dotación estudiantil del nocturno de la escuela industrial trabajó también en la obra.

En la exestación se están diligenciando todos los préstamos -en materiales, no en dinero- por montos que promedian los 2.000 pesos cada uno, en plazos extendidos. El tema es que muchos no saben aún que en ese edificio que ahora luce como en sus épocas de esplendor funciona Viviendas Rionegrinas. Se asombran, piensan que vuelve el tren, y preguntan o llegan con “una encomienda”.

Para completar su inserción en el área, y atender a una mayor cantidad de vecinos con problemas habitacionales, el organismo provincial espera acceder lo más pronto posible a la casa que ocupaba el jefe de la estación, en la que moran personas calificadas por el municipio como “usurpadores”.

En ese sitio tienen la expectativa de montar una exposición de materiales a fin de que esté a la vista lo que se puede adquirir con los préstamos.

Tienen en proyecto la construcción de un depósito, sobre la calle Tres Arroyos, o en su defecto, convenio mediante, lograr que Ferrosur les ceda un galpón ubicado a unos 300 metros de la exestación. El toque final será dado por la parquización de la emplanada de acceso al remodelado edificio. Pero, no todo está perdido para los que miran la estación con nostalgia. Si alguna vez resucita de las cenizas el malogrado proyecto del “trencito interurbano”, que iba a comunicar Cipolletti con Neuquén, de seguro no faltará algún lugarcito en Viviendas Rionegrinas.


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