Vendedores ambulantes se resisten en Bariloche
No quieren dejar la calle, tal como lo demanda la municipalidad. Se los puede ver tanto en el centro como en la calle Onelli. Los comerciantes le exigen a la comuna que tome medidas.
BARILOCHE (AB).- Al margen de los microemprendedores y los artesanos, subsiste en Bariloche una docena de vendedores ambulantes que no encajan en ninguna norma municipal y se resisten a abandonar la calle.
Comenzaron con la venta ambulante, pero ahora tienen puestos que arman y desarman cada día y provocan las quejas del comercio estable.
En su mayoría tienen puestos fijos sobre la calle Onelli, pero hay otros que son itinerantes y aprovechan cualquier acto, manifestación o fiesta, para vender lo más conveniente para la ocasión. Es el caso del vendedor de garrapiñadas y golosinas que el día del paro nacional instaló su parrilla de choripanes en el Centro Cívico y fue desairado por los manifestantes, que prefirieron realizar la concentración final en otros sitios.
En Onelli y 25 de Mayo, junto a la iglesia del Santo Cristo, los hay que venden posters, medias, lencería y camisetas deportivas. Pero pueden cambiar de rubro en cualquier momento o agregar otros artículos. Cumplen a rajatablas un horario comercial, y no los asusta la lluvia ni el frío a pesar de la precariedad de sus escaparates.
Hace mucho que la municipalidad quiere echarlos del lugar, pero los vendedores proponen soluciones alternativas a la expulsión. Argumentan que el cerco de la iglesia avanza sobre la línea municipal y ocupa un metro y medio de vereda. Piden que se retire el cerco a sus límites para que ellos puedan seguir ocupando ese espacio de manera estable. Ofrecen pagar alquiler e impuestos y contribuir con las obras de la iglesia, pero no quieren perder sus fuentes de ingresos. Casi todos pasaron los 40 y uno tiene una pierna rígida como producto de un accidente. Afirman que nadie les da trabajo y que allí se ganan la vida en forma honrada, para mantener a su familia y educar a sus hijos. Las condiciones de trabajo no son óptimas, pero con sus ingresos duplican un salario medio. Justifican su insistencia afirmando que «a nosotros nunca nos van a ver pidiendo un subsidio ni una caja de leche en Acción Social, y nadie nos puede quitar el derecho a trabajar».
El vendedor ambulante tiene una antigua tradición en el país, y en forma especial en la Línea Sur. Significaron un factor de progreso cuando acercaban sus mercaderías a los desolados parajes o a barrios o pobladores aislados. «Se justificaba la actividad por la ausencia de comercios, pero ahora los hay de sobra y además pretenden un lugar fijo», replican en Inspección General, donde los funcionarios escuchan las presiones de los comerciantes establecidos y sus cámaras empresariales.
Están al sur de la calle 25 de Mayo porque ese límite lo fijó hace años el municipio para que los vendedores no llegaran hasta el centro. Todavía respetan ese límite casi todos, pero con una interpretación especial de la ordenanza.
BARILOCHE (AB).- Al margen de los microemprendedores y los artesanos, subsiste en Bariloche una docena de vendedores ambulantes que no encajan en ninguna norma municipal y se resisten a abandonar la calle.
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