Vendedores de frutas y verduras sacan provecho a la lentitud de la obra en Ruta22

Los puestos de fruta y verdura están cada vez más cerca de las obras de ampliación en el Alto Valle Oeste. Camioneros, petroleros y trabajadores de chacras, los principales clientes.

El rugir de los camiones que transitan por la Ruta 22 se entrelaza con una pregunta arrojada al viento. “¿Y cuánto sale el kilo de peras?”. La vendedora que supo levantar su puesto de ventas a la vera de la cinta asfáltica, Elizabeth Sánchez, responde amablemente mientras su hija Luján coloca en bolsas el resto del pedido. Son muchas las personas deciden hacer una pausa para comprar frutas y verduras en el puesto que está a metros del futuro puente elevado. Tanto Elizabeth como sus compañeros de trabajo encontraron en los carteles la forma de atraer a la gente que transita por el Alto Valle.

Las ofertas descansan a la luz del sol sobre los barriles que están asentados en la Ruta 22. Están allí para alertar a los conductores sobre la obra iniciada pero también resultan provechosos para informar sobre los productos que se venden a la vera del camino. Los comerciantes aseguran que gracias a esa obra las ventas han crecido pero también entienden que en algún momento esto va a llegar a su fin. “Un productor nos ofrece mudarnos a su chacra, que también está sobre la ruta”, asegura más de un comerciante.

Así como Elizabeth y su hija Luján son muchos los que decidieron colocar un lugar de ventas para generar un ingreso económico en sus hogares. La ganancia diaria, explica, es repartida entre ella y su socio, que fue el impulsor de la idea.

Elizabeth explicó que son oriundas de Allen, que hace cuatro meses están allí y agregó que esa actividad económica es lo que sostiene su hogar. Es cabeza de familia, a lo largo de su vida se desempeñó como trabajadora doméstica pero en un momento decidió encarar su propio negocio, un propuesta bien recibido por la gente que vive en los alrededores como también por las personas que circulan por la Ruta 22.

“Acá compra la gente que está de paso, los chicos petroleros y la gente que vive en zona de chacras que no puede ir todos los días al centro (…) los trabajadores vienen a buscar sus frutas y verduras porque paran para almorzar”, explicó la mujer.

Sin dudas, ellas lograron encontrar en los carteles la estrategia de venta. De esta forma logran promover sus productos (todos cultivados en las chacras de la zona). Allí colocan las ofertas, y gracias a esto, las ventas crecen. “Hay días que es impresionante. Paran hasta cinco o seis autos de la gente que va de paso”, asegura.

A su vez, Elizabeth remarcó que el ida y vuelta con los clientes que frecuenta ese lugar genera un vínculo de confianza.

“Te hacés de conocidos, los camioneros te cuentan que van de regreso a sus hogares, que esperan agarrar otra carga para volver su provincia. Los chicos petroleros también comentan sobre la problemática que genera ese trabajo en las chacras del Valle”, manifestó.

Más allá del auge del negocio que se mantiene producto del retraso de la obras en la Ruta 22, tanto Elizabeth como su compañero de trabajo saben que una vez que finalice la obra, esto va a llegar a su fin.

Es por eso que de manera anticipada están planificando trasladarse de lugar.

“Tenemos una propuesta de un chacarero de Cipolletti, que también está a la vera de la ruta. Nos ofreció cedernos el lugar para vender nuestros productos y también su producción”, explicó con alivio.

De Mendoza al Alto Valle

“Cuando finalice la obra no nos va a quedar margen para quedarnos, pero un chacarero de Cipolletti nos ofreció trasladarnos”.

Elizabeth Sánchez piensa irse a un lugar que también está a la vera de la ruta.

“Soy de Buenos Aires y traslado arena para Vaca Muerta. Paré para comprar nueces, castañas, ciruelas y manzanas”

Marcelo Ricobelli, transportista de la industria petrolera.

“Somos de Bahía Blanca y paramos para comprar frutas y verduras para el viaje. Vinimos a visitar a un hermano que vive en Neuquén”

Guillermina, en un alto del viaje de regreso hacia la ciudad bonaerense.

Datos

El camión de Víctor Navarrete está repleto de bolsas de verduras. Junto a otra persona venden cebollas, papas y zapallos a la vera de la Ruta 22. Es el cuarto año que se instalan allí y hasta el momento disfrutan de las buenas ventas que genera los trabajos en la cinta asfáltica. Una vez que finalice la obra, explica el hombre, piensan trasladarse a una chacra.
“Somos oriundos de Mendoza y venimos acá para vender frutas y verduras de estación. Colocamos carteles porque ayuda mucho para las ventas. La gente ve las ofertas y para y si los precios no están puestos te retan”, explicó Víctor.
Mientras ve el movimiento de vehículos asegura que de no ser por las obras, la gente no frenaría para comprar. “Pasarían de largo y muy rápido”, remarcó.
Por el momento piensan quedarse en el mismo lugar, sin embargo adelante que piensan trasladarse a una chacra de la zona una vez que finalicen las obras en la Ruta 22.
“Cuando finalice la obra no nos va a quedar margen para quedarnos, pero un chacarero de Cipolletti nos ofreció trasladarnos”.
“Soy de Buenos Aires y traslado arena para Vaca Muerta. Paré para comprar nueces, castañas, ciruelas y manzanas”
“Somos de Bahía Blanca y paramos para comprar frutas y verduras para el viaje. Vinimos a visitar a un hermano que vive en Neuquén”

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