¿Y dónde está el ketchup, infieles?

El humor egipcio es milenario y muy creativo. Una forma de soportar los malos tiempos.

Ya en tiempos de los faraones las bromas contribuían al buen humor a lo largo del Nilo tal como demuestran las despectivas representaciones de los reyes y otras caricaturas.

Los antiguos egipcios incluso tenían un dios para la alegría de la vida: «Bes», un genio medio enano, medio león.

«Seguramente tenemos tanto humor porque nos va tan mal. Después de todo, un refrán árabe dice que la miseria nos hará reír», explica el periodista Hisham de El Cairo.

El sociólogo egipcio Essam Fawzi cree que la risa refuerza el sentimiento de comunidad de sus compatriotas. «También les ayuda -dijo- a vivir con las muchas contradicciones de esta sociedad», que las hay y muchas en Egipto, donde conviven la pobreza más mísera con la riqueza opulenta o el fundamentalismo islámico con el estilo de vida occidental. Por esa razón, la gente pobre que no se puede permitir viajar en vacaciones cuenta que las ha pasado en una «isla de algodón» (refiriéndose a su cama).

Si un cliente de un taxi se queja porque tiene una cucaracha en el asiento de atrás, el taxista tranquilamente le responde: «En realidad soy yo quien debería estar enfadado, pues ese bruto es un 'polizón' que ni siquiera paga».

La falta de dinero, que impide que mucha gente joven se case, fue recientemente uno de los temas del famoso autor de caricaturas Sharif Arafa, con una imagen en la que se ve a un hombre que le pregunta a su futuro suegro: «¿Qué pasaría si sólo pago la mitad de la dote por la novia y a cambio sólo viene a mi casa jueves y viernes (el fin de semana musulmán)?»

 

Hablando de sexo

 

Aparte de los apreciados chistes políticos y sobre los «saidis», los habitantes del Alto Egipto (en el sur), que en la cultura de la risa egipcia vienen a ser como la gente de Lepe en España o los chistes de «gallegos» que se cuentan en Latinoamércia, las bromas que ahora más se escuchan en el Nilo son las que tienen que ver con el sexo.

Los egipcios se ríen sobre lo que ellos consideran una moral relajada en temas sexuales de los libaneses.

«Un egipcio le pregunta a una libanesa: '¿Hablas de sexo con tu marido?' Y ella le responde: 'Sólo si cuando lo hace me llama'».

Una nueva tendencia, que está relacionada con el creciente conservadurismo en el Islam, son los chistes sobre las autoridades religiosas.

«Un religioso islámico le pregunta a un sacerdote egipcio: '¿Cómo te has podido permitir ese Mercedes nuevo?' A lo que el cura le responde: 'Pongo un cajón para recoger las limosnas en la iglesia y todo lo que cae dentro es para dios, pero lo que cae fuera es para mí'. Poco tiempo después, el cura ve al religioso islámico con un helicóptero y le pregunta: '¿Cómo lo has hecho?' Y aquél le responde: 'Dejo que los fieles lancen sus monedas a un cajón. Lo que se queda en el aire es para Dios y lo que cae dentro, para mí'».

 

El chiste político

 

Con el presidente Gamal Abdel Nasser, el servicio secreto incluso tenía un departamento que se encargaba de los comentarios humorísticos críticos con el gobierno.

Entre tanto, los chistes políticos han perdido en agudeza ya que existe una relativa libertad de expresión y únicamente es tabú bromear sobre el presidente Hosni Mubarak.

La caricaturas sobre el gobierno, sin embargo, se encuentran en todas partes.

A los egipcios también les gusta hacer comentarios jocosos sobre el nada apreciado gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush.

Durante el bombardeo estadounidense de Afganistán, cuando la aviación lanzaba bombas y simultáneamente paquetes de comida sobre el país asiático, el diario de El Cairo próximo al gobierno «Al Akhbar» publicó una viñeta en la que se veía a un escuálido y barbudo talibán sentado en una colina con una hamburguesa en la mano y que con mirada furioso mira al cielo y grita: «Y ¿dónde está el ketchup, hijos de perra infieles?»


Ya en tiempos de los faraones las bromas contribuían al buen humor a lo largo del Nilo tal como demuestran las despectivas representaciones de los reyes y otras caricaturas.

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