Gusty superó compleja cirugía y va por la recuperación

El niño que fue atropellado en la calle Rolando se sometió a una craneoplastía con injerto óseo que duró casi 4 horas.

13 ene 2017 - 09:18
Comparte esta noticia

“Gusty” salió el miércoles por primera vez de la sala de Pediatría del Hospital Ramón Carrillo. Fue a visitar a sus abuelos en el barrio El Mallín, con autorización de los médicos. Después de casi un mes de internación, Gusty respiró durante unas horas otros aromas y volvió a escuchar el bullicio de una ciudad que casi nunca duerme. Fue una visita corta, pero intensa. “Reconoció a sus abuelos”, contó ayer su padre, Gustavo Alvarado.

El niño fue sometido ayer por la mañana a una nueva cirugía. El jefe de Pediatría, Andrés Little, informó que salió bien de la intervención quirúrgica. Explicó que se trató de una craneoplastía con injerto óseo. Los especialistas volvieron a colocar el pedazo de cráneo, que le habían retirado por la inflación que presentaba su cerebro a raíz del grave traumatismo de cráneo, que sufrió el niño tras ser atropellado.

Duró casi cuatro horas la cirugía, pero todo salió bien”, indicó, tranquilo, el padre a “Río Negro”. Es otro paso más en la recuperación de su hijo. Gustavo y su esposa Ruth Rivera saben que la lucha sigue.

Gusty fue embestido alrededor de las 14 del 13 de diciembre pasado por un Citroen C3, que conducía una mujer. El niño caminaba con su hermana por la calle Rolando en dirección a Fagnano. Allí, Gustavo y su hermana tenían previsto separarse. Gusty se dirigía a la Escuela 273, porque los chicos de sexto les habían preparado un agasajo a los alumnos de séptimo que egresaban. Su hermana, en cambio, tenía que rendir un examen en el Colegio San Esteban.

Unos 60 metros antes, Gusty fue atropellado. Estuvo en terapia intensiva pediátrica y su vida corrió riesgo. Pero salió adelante, junto a sus padres, que están día y noche a su lado. Gustavo y su esposa se turnan para no dejar solo a su hijo. Tienen otros tres hijos que también los necesitan. Por fortuna, sus empleadores los liberaron de sus compromisos laborales para que puedan estar con su hijo.

Por el violento impacto, el niño sufrió un grave traumatismo de cráneo que además provocó un daño neurológico importante. Hasta ese momento Gusty era un niño normal al que le gustaba andar en bicicleta, jugar al fútbol y divertirse con sus amigos. Ahora, se comunica mediante gestos con sus padres. “Tiene que volver a aprender a hablar”, explicó su papá.

Dijo que su hijo no recuerda, por ejemplo, la clave de su celular. Por eso, quieren que el tratamiento sea en un lugar adecuado, porque hay mucho trabajo por hacer. El anhelo es que la obra social autorice la derivación a la Fundación Fleni, de la ciudad de Buenos Aires, para la rehabilitación.

Ruth relató esta semana que le compró a su hijo “juguetes de tres meses hasta dos años”. Gusty tiene que volver a empezar. Cada pequeño avance que muestra el niño fortalece a sus padres que nunca se dieron por vencidos. Tampoco Gusty, que tiene un largo camino por delante.

Los padres están agradecidos con los médicos, enfermeras y todo el personal del hospital “por la atención excelente”.

Lamentan que la mujer que manejaba el Citroen C3 nunca se acercó a preguntar por la salud de su hijo. La mujer está imputada en una causa penal, que avanza lentamente.

DeBariloche

NEWSLETTER

Suscribite a “Noticias del día” Recibí todas las mañanas un correo con toda la información.

DeBariloche