Genocidios

16 sep 2017 - 00:00
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Los genocidios dejan marcas en el pueblo que lo sufre y en la humanidad. Si un pueblo sufre el intento de exterminio, torturas, asesinatos, mutilaciones y violaciones tendrá consecuencias. Si a ese pueblo se lo somete a la esclavitud, se lo saca de su territorio, si le imponen campos de concentración, no será inocuo.

Muchos de los integrantes de esos pueblos para sobrevivir ocultarán su cultura, su cosmovisión, su lenguaje, su identidad.

En este territorio ocurrió un genocidio. Se impuso una cultura dominante, y quienes no respondían a ella negaron sus raíces para sobrevivir. Para ilustrar esta negación, recordemos que según un estudio de la UBA el 56% de los argentinos tiene antepasados indígenas, pero muy pocos son conscientes de eso.

Según la Convención para la Prevención y la Sanción del Crimen de Genocidio adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se entiende por genocidio la matanza, lesión grave o el sometimiento con la intención de destruir a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.

Según el Dr. Raúl Zaffaroni, “el genocidio indígena actual está invisibilizado por una cuestión de clase y etnia. El genocidio de los pueblos originarios no lo practicó sólo el colonizador, se viene practicando desde la emancipación, con múltiples tratados que se violaron con jefes indígenas, que el Estado no respetó; todo eso amerita un reclamo de reparación interna. Nadie puede revertir lo que sucedió. Lo que podemos modificar en el plano interno es la propagación de ese genocidio, se puede y se debe compensar hoy a quienes están sufriendo las consecuencias del genocidio pasado. Ese es un reclamo legítimo y es necesaria una reparación”.

Sin embargo, cuando pensamos la realidad lo hacemos a partir de discursos hegemónicos racistas que nos atraviesan y que reproducen medios de comunicación que ocupan posiciones dominantes. Racistas porque colocan a determinados sectores sociales en un lugar idealizado y otros en un lugar sub-humanos.

Recordemos que el mapa de la discriminación elaborado por el Inadi sostiene que entre los 14 grupos de personas más discriminados los pueblos indígenas ocupan el octavo lugar. Asimismo, aunque sólo el 49% de los encuestados percibía que los pueblos indígenas eran objeto de discriminación, el 77% de las personas indígenas encuestadas indicaron que habían experimentado ese trato.

Más allá de los discursos racistas dominantes que nos atraviesan, los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación, a la autonomía, al autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales.

En la actualidad hacen falta políticas públicas que generen una reparación ante el genocidio cometido contra los pueblos indígenas. En nuestro país la invisibilización y la discriminación se sustentan en el discurso hegemónico que muchas veces reproducimos y naturalizamos en nuestra sociedad. Cuestionar esas miradas es un paso necesario para avanzar en el fortalecimiento de las víctimas. Lo complejo es que muchas veces los dominados seguimos pensando desde las categorías y discursos que crearon los que nos dominan, negando nuestras raíces y reproduciendo la subordinación cultural.

*Licenciado en Comunicación Social UNLZ y docente de la UNRN

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