El verdadero o falso de la construcción en seco

Mucho se dice sobre los pros y los contras al compararla con el sistema tradicional, ¿pero qué de todo eso es mito o realidad? Los expertos nos lo cuentan.

10 sep 2017 - 00:00
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Anhelo universal, si los hay, es tener la casa propia. Entonces pensamos en construir o comprar. Pero como no es una inversión menor y queremos que sea para toda la vida, nos surgen tantas dudas como cosas escuchamos por ahí. ¿Ladrillos o paneles? ¿Cuál tipo de edificación es mejor y qué es verdad entre los dimes y diretes de la construcción en seco? Siempre lo mejor es consultar con un especialista. Veamos, punto por punto, qué nos dicen los arquitectos Lucila Pugni Reta y Diego López de Murillas.

• ¿Es más rápida la construcción en seco que la tradicional?

Verdadero. Para Pugni Reta la rapidez “es un factor inigualable, ya que se ejecuta en la tercera o cuarta parte del tiempo que una vivienda tradicional. La planificación del montaje acelera los procesos y los hace más sencillos, incluso algunos pueden ser resueltos en fábrica/taller”.

Claro que “el recurso tiempo a veces va en contra de la parte financiera de la obra”, destaca López de Murillas. Este sistema “te puede bajar el tiempo de construcción hasta un 70%, pero eso implica hacer el desembolso de dinero total en mucho menos tiempo”. El gasto en una construcción tradicional se puede prorratear en los nueve o diez meses que lleve la obra, mientras que el sistema en seco a lo sumo son cuatro meses.

• ¿Es mucho más barato?

Falso. La verdad es que la calidad cuesta dinero y construir bien, ya sea en un sistema u otro, termina saliendo más o menos lo mismo. López de Murillas aclara: “Las aislaciones son caras y la gente las minimiza. Tengo muchísima cantidad de piezas y sacando algunas puedo ahorrar un montón, pero queda una cosa mal hecha. Si le pongo todo lo necesario llego casi a los mismos costos que en la construcción tradicional”.

Por su parte, Pugni Reta señala que, según su experiencia, “pueden costar aproximadamente entre un 5 y 10% menos que la construcción tradicional”, básicamente porque el menor tiempo de ejecución redunda en una significativa diferencia en el presupuesto de mano de obra.

• ¿Las paredes son huecas?

Falso. Explica López de Murillas que este aspecto tiene mucho de cultural. “Los seres humanos damos valor a las cosas que conocemos, pero es un falso valor. Por ejemplo el tocar y que suene sólido o hueco en realidad no define nada”, reflexiona. “Si yo hago una pared de ladrillos de 20 cm de espesor, con un sólo ladrillo resuelvo los 20 cm, porque es sólido. En cambio en la construcción en seco es un panel con cara interior, cara exterior y en el medio las aislaciones e instalaciones”. ¿Esto qué quiere decir? Que no debe ser hueco porque, si falta el relleno –compuesto por lana de vidrio, telgopor, membrana, poliuretano, proyectado de celulosa, etc.–, es de mala calidad.

• ¿Las construcciones en seco son de mala calidad?

Falso. “Hoy ves ofertas de viviendas industriales con precios increíbles pero son malas, entonces la gente asocia la construcción en seco con mala calidad”, dice López de Murillas. Y agrega: “Siempre está la tentación, irremediablemente en busca de un menor costo, de quitar muchas de las aislaciones. Y es lo que se hace muchísimo, por eso la construcción en seco tiene un poco de mala prensa en decir que es algo de mala calidad. Si no la hago bien y le quito cosas, claro que es de mala calidad. Pero no es genérico a todo el sistema. Las barbaridades más grandes están hechas en ladrillo, no en construcción en seco. Edificios que se caen, se rajan, con mala habitabilidad, estéticamente horribles”...

• ¿Se escucha a través de las paredes?

Falso. Las paredes hechas en seco pueden alcanzar más de 70% de aislamiento acústico que las de ladrillos, según datos del Instituto de la Construcción en Seco (Incose). Es que se logra un mayor aislamiento acústico y térmico gracias al sistema de capas. No por nada las salas de grabación y de ensayo utilizan los mismos materiales.

Este sistema no sólo es bueno acústicamente. Dice Pugni Reta: “Por sobre todas las cosas, es eficiente energéticamente debido a la correcta ejecución de las aislaciones y multicapas que componen el muro y que generan un mayor confort debido al rendimiento térmico”.

• ¿Edificar en seco es amigable con el ambiente?

Verdadero. “Tiene bajo impacto ambiental por la poca intervención en el medio natural y, debido a que los desperdicios y residuos son casi nulos, se la considera más ecológica”, explica Pugni Reta. Y lo confirma López de Murillas: “El valor que la construcción en seco puede ofrecer casi con exclusividad como sello propio es el decir que es la que menos contamina, mientras que en el Alto Valle la construcción tradicional es responsable del 40% de la polución”.

¿Se pueden colgar alacenas y cuadros en los muros en seco?

Verdadero. López de Murillas destaca que “podés colgar lo que quieras en las paredes. Si son cosas livianas, vienen tarugos especiales, pero en cosas más pesadas lo tengo que prever para generar la estructura interior donde las pueda fijar. No estoy colgando una alacena de la placa de yeso, la estoy colocando en la estructura interior. Por eso necesito siempre un proyecto de antemano”.

Después de todo esto nos preguntamos: ¿en seco o tradicional? “El unisistema no es solución en ningún caso. Tiene que haber muchos y que den muchas respuestas. Hay que salir del purismo de un sistema. La lógica es que haya muchos sistemas y sean todos compatibles entre sí, para que cada profesional pueda tomar las bondades de uno, la seguridad del otro, etc. Ese es el futuro, hay que romper los miedos”, concluye el arquitecto.

El desarrollo
en el Alto Valle
La construcción en seco ya no es una novedad. Hoy en el Alto Valle se calcula que un 20% de las edificaciones utilizan ese sistema. “Y va aumentar, pero no se va a apoderar del mercado”, señala el arquitecto Diego López de Murillas. “La construcción tradicional no va a terminar porque con muy pocas herramientas y muy poco conocimiento da trabajo a un sector muy grande que no tiene casi otra preparación”, agrega. De todos modos, la proyección es que puede llegar al 30 o 40%.
Las construcciones
en seco vienen en aumento en la región.
En Neuquén, por ejemplo, hay cinco edificios de hasta seis pisos en ejecución.

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