La locura al volante ya se instaló en las calles del oeste de Neuquén

La llegada del nuevo edificio municipal adelantó los problemas. Se potenció el flujo vehicular y se redujeron los espacios para estacionar en la vía pública.

04 nov 2017 - 00:00
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La ciudad que tiene un parque automotor de 110.000 autos recibe cerca de 117.200 vehículos diariamente provenientes de Plottier, Centenario y Cipolletti, según el Observatorio de Movilidad Sustentable.

Esta saturación de rodados provoca inconvenientes serios en el tránsito que no son exclusivos del microcentro. En el oeste neuquino la realidad es similar, acrecentándose por calles angostas y falta de estacionamiento.

En el sector de los barrio Melipal, San Lorenzo Sur y Norte , Unión de Mayo y Canal V, desde hace aproximadamente 10 años que se viene registrando un cambio significativo en la circulación, tanto en arterias troncales como en calles internas. Los vecinos fueron acomodándose y acostumbrándose como pudieron, pero ahora suman otra preocupación más: el nuevo edificio de la municipalidad.

Creen que sumará más complicaciones al tránsito de las que actualmente hay. Las obras de la nueva municipalidad están ubicadas arriba de la actual delegación comunal en el cruce de Godoy y Novella, precisamente las calles que los vecinos señalan como conflictivas.

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Godoy ya quedó chica para la cantidad de vehículos que la transitan. Semáforos no sincronizados provocan largas filas en las esquinas. Ingresar por una calle perpendicular a esta troncal es un desafío que requiere paciencia y habilidad.

El desarrollo comercial y de servicios de esta calle permiten a los vecinos quedarse en el oeste y evitar el centro para trámites o compras. Pero también satura las veredas angostas y las calles poco mantenidas.

Al norte, al final de Godoy se levanta el nuevo municipio, que ya amenaza con incrementar el caos. Su construcción tiene fecha de finalización a fines de 2018, para cuando está planificada la mudanza del personal que actualmente desarrolla sus actividades en el edificio frente al monumento del General San Martín.

Al mismo tiempo para septiembre del año que viene el municipio planea terminar con las obras del Metrobus. De momento ésta es la única propuesta concreta para contrarrestar el fenómeno del tránsito de rodados particulares.

En las horas pico viajar desde el oeste neuquino al centro de la ciudad demanda aproximadamente 40 minutos, casi el mismo tiempo que se tarda en viajar de Neuquén hasta Allen por ruta 22.

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“Río Negro” dialogó con los vecinos del oeste de la ciudad. Jorge Jelvez, un vecino del barrio San Lorenzo, expresó que “hoy es un lío a la mañana salir de acá del oeste, no me quiero imaginar lo que va a pasar cuando terminen la nueva municipalidad, que si bien es interesante la idea que esté en el núcleo poblacional, creo hay otras prioridades”.

El movimiento de autos arranca a las 7, pero el desborde se ve desde las 7:30 en adelante, cuando ya queda muy poco tiempo para que los chicos lleguen al colegio y los papás a su trabajo. Un vecino del barrio Melipal en el oeste neuquino, Nahuel Joffré relató cómo es la historia que repite como autómata todas las mañanas. “Acá en el oeste las calles que son más complicadas a la mañana son Godoy y Novella”. Y agregó que la diferencia entre llegar temprano o tarde a destino, es de apenas 5 o 10 minutos. “Si salís a las 7:20 de la mañana llegas 10 minutos antes a destino. Pero si salís a las 7:30 o después, en el mejor escenario llegas 10 minutos tarde”, concluyó.

El delgado margen de error que hay se debe al gran caudal de autos que tienen como destino el centro neuquino. Y se agrava aún más cuando los vecinos de Centenario se encuentran con los que vienen de la calle Novella, en la rotonda que está a la salida de la Ruta Provincial 7. Lugar donde las reglas quedan de lado y gana el más valiente.

Dónde estacionar

Lo único que no llegó al oeste neuquino es el estacionamiento medido. Pero también es una trastorno conseguir un lugar donde dejar el auto y sobre todo lograr salir del estacionamiento cuando los vehículos que circulan por las calles troncales no están dispuestos a ceder unos segundos para habilitar el paso.

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Entonces son inevitables los roces y las discusiones. En las calles internas de los barrios, tan despojadas de parque automotor antes, ahora repiten una postal de largas filas de rodados. Y acá tampoco se respetan las normas de tránsito. La doble fila, el estacionamiento en lugares no permitidos y la ocupación de terrenos baldíos sin cercar son una constante que para los vecinos ya es familiar.

En Godoy al 4.100 finaliza la calle Antártida Argentina. Allí un semáforo intenta ordenar el flujo vehicular. Pero en horas picos con tantos autos estacionados, más los que circulan de norte a sur y viceversa y los peatones desorientados que cruzan dubitativos por no saber desde que lugar les se pondrá en marcha un rodado, esta intersección se convierte en un verdadero dolor de cabeza. En su cruce con Belgrano, el problema es un semáforo de poco tiempo que deja detrás largas filas de conductores impacientes porque ya van tres cambios de luces sin poder avanzar.

Cuando salir del barrio
no es tarea fácil

Cuando finalmente se logra salir del oeste neuquino empieza otro mundo de conflictos repetidos.

Desde temprano empiezan las batallas, se disputa quién pasa primero, o quién vio el lugar para estacionar antes. Son horas donde el amarillo del semáforo parece significar acelere, en vez de precaución.

Todos los automovilistas que ingresan a la ciudad por las distintas arterias, que no utilizan cocheras, saben a dónde van a ingresar, un terreno que por momentos vale todo.

Un vecino del oeste, Nahuel Joffré contó que cuando se sale de Novella “agarras el caudal de gente que viene por la ruta, si vas tarde no podés cruzar nunca, no te podés meter de la cantidad de gente que hay. Pero todo el lío de autos no termina ahí. Una vez que te metes vas como en paquete hasta Avenida Argentina”.

“No se sí el Metrobus va a solucionar los problemas que hay para llegar al centro. Quizás habría que acompañarlo con el tren”,
opinó sobre los carriles exclusivos, Nahuel Joffre, vecino de Melipal.
En horarios centrales ir desde el oeste al centro demanda alrededor de 40 minutos, el mismo tiempo que se tarda desde Neuquén hasta Allen por Ruta 22.
“Cada uno conduce
según su personalidad”

“Cada uno conduce según su personalidad. Las sociedades conducen como viven” es la conclusión final de un estudio que realizó la ONG Bien Argentino en la que intentó determinar por qué “no se respetan las leyes de tránsito.

Sandra Torres, presidenta del la organización dedicada a la prevención y educación vial y con 20 años de carrera en el Tribunal de Faltas de la ciudad de Neuquén explica en su informe que una de las causas originales que la “peligrosidad del conductor actual se debe a que la ciudad tiene un alto porcentaje de gente con stress o neurosis. Siendo esto algo que ha pasado a formar parte de nuestro estilo de vida”.

Torres explica que el sistema vial requiere de muchas normas y que se produce un desfase entre leyes, autos, personas y fluidez. Una marcha lenta, un semáforo que tarda mucho, una caravana, un piquete van acrecentando el nerviosismo.

Acá se presenta una situación cotidiana. El estudio ejemplifica; el personaje A al volante realiza sin darse cuenta una maniobra que obliga a que B frene su vehículo. Seguramente B sentirá que A lo agredió intencionalmente y que esa cuestión no puede quedar así por lo que B responderá de igual forma.

En las conclusión finales, Torres asegura que “el tránsito no genera conductas agresivas, sino que es una vía de escape a otros problemas humanos. El vehículo no transforma sino que cada uno conduce según su personalidad: mal educado, egoísta, orgulloso. El volante es una extensión de nuestra personalidad. Las sociedades conducen como viven. Una de las características de nuestra personalidad es la competitividad y en el volante esa competitividad se traslada a ser el primero, el más rápido, el que llega antes”.

En este punto, comienza a aparece la educación vial, concientización y valores humanos que según Torres deberían existir en cada uno de los partícipes de la vía pública y del tránsito: respeto, tolerancia y solidaridad.

“El hecho de prescindir del uso del automóvil y de querer efectuar todos nuestros trámites y estacionarnos en la puerta de los lugares a los que acudimos, sumado a la falta de solidaridad que existe en el momento de evaluar si con nuestra conducta perjudicamos a los demás usuarios de la vía, sin dudas da como resultante un tránsito caótico y un sinnúmero de contravenciones, imposibles de controlar por un batallón de inspectores. Es el momento de detenerse y pensar que todo depende de nuestras acciones”, concluye Torres.

El caos en números
117.200
vehículos ingresan diariamente a la ciudad de Neuquén provenientes de Plottier, Centenario y Cipolletti.
7:30
es el horario en que empieza a palpitarse el caso vehicular en la capital. El mediodía también es complicado.
Neuquén

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