“Sin rencor”, dijo taxista apuñalado

Jorge Méndez recibió varios puntazos de un joven de Lamarque que lo dejaron al borde de la muerte a inicios de noviembre. Ya recuperado, dice que hablaría con su atacante y agradeció al policía Rodrigo Masso porque “le salvó la vida”.

02 dic 2016 - 00:00
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A principios de noviembre, Jorge Méndez –de 49 años– fue herido de gravedad con un arma blanca por un joven de Lamarque, que no quiso abonar el viaje que realizó junto a un amigo desde Choele Choel hasta un barrio de esa localidad.

Méndez estuvo al borde de la muerte dado que una de las puñaladas la recibió en el pecho, en el costado derecho, y estuvo muy cerca de perforarle un pulmón. Estuvo 12 días internado, en estado reservado, y su mejora fue casi milagrosa.

En diálogo con este medio, agradeció a quienes lo ayudaron, especialmente a un policía, y sostuvo que hablaría con el joven que lo agredió.

Con respecto a quienes lo atacaron dijo: “no tengo rencor. Eran muy jóvenes. Y creo que se pueden arrepentir de la situación. Al ser jóvenes hay que darles un oportunidad. Yo quiero que se inserten en la sociedad y si tuviera la oportunidad de hablar con ellos, lo haría”.

Relatando los hechos sostuvo: “yo llevé dos muchachos. Los tomé en la terminal. Ellos me dijeron que no tenían plata, pero al yo ser padre, pensé que podría ser mi hijo el que estaba en esa situación así que los lleve. Cuando llegamos uno se fue, y otro se quedó en el auto esperando como que el otro había ido a buscar la plata. La situación se fue tornando difícil, así que le dije que iba a llamar a la policía y el muchacho se enojó. Mientras yo marcaba para llamar a la policía me pegó el primer puntazo en un costado y salió corriendo. Instintivamente lo salgo corriendo y lo detengo, y me muerde en el brazo. Lo largo. Y cuando lo largo me pega la puñalada, que fue la que me tuvo al filo de la muerte”.

Méndez continuó y dijo que “después, lo vuelvo a agarrar con los dos brazos, caemos y en el piso me empiezo a sentir sin fuerzas por lo que me levanto y me voy para el auto. Aviso a la base, paro el motor y apago las luces. Golpeo en dos puertas, en dos casas, pero nadie me atiende y comienzo a desvanecerme, hasta que siento ruido y me encuentro con el policía Rodrigo Masso, realmente fue quien me salvó la vida”.

A Méndez se lo nota tranquilo, aún cuando las cicatrices las llevará para siempre. Las físicas y las que están en la memoria. De hecho, aún tiene una enorme, de más de 20 puntos que le recorre el pecho.

Por último, el trabajador agradeció a la gente del hospital de Choele Choel por las atenciones brindadas.

“Son jóvenes, hay que darles una oportunidad. Quiero que se inserten en la sociedad, y si tuviera que hablar con ellos lo haría”,
dijo ayer el taxista Jorge Méndez en una charla con “Río Negro”.
Choele Choel
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