1989, el año en que
“Durante años, músicos, público y periodistas habían coincidido en algo: el rock tiene que ver con el aspecto social de la política, pero no con la actividad partidaria. Por eso, cuando en 1989 varios músicos, incluidos nada menos que Charly García y Luis Alberto Spinetta, participaron de una serie de recitales de apoyo al candidato a presidente por la gobernante Unión Cívica Radical, Eduardo Angeloz, la frase –o el mito que encerraba la frase– se hizo añicos.
En los 25 años del rock en Argentina, nunca como esta vez los músicos habían tomado partido por una figura política. Existían algunos pocos antecedentes, como los actos de festejo de la victoria del peronista Héctor Cámpora, en 1973, en los que participaron Billy Bond y la Pesada del Rock & Roll. En otras oportunidades, Litto Nebbia o el grupo Aquelarre habían manifestado sus simpatías por el peronismo setentista, pero hasta los roqueros de letras más politizadas se habían caracterizado por estar al margen de la partidocracia.
En octubre de 1983, a menos de cinco días de las elecciones nacionales, varios cantantes como Charly García o Alejandro Lerner firmaron en diversos matutinos una solicitada a favor del candidato Alfonsín, pero no fueron más lejos de allí. Sin embargo, ¿cuáles fueron las razones para que se llegara a semejante toma de decisión en 1989? Desde algunos sectores peronistas y de izquierda se acusó a los músicos de participar en la veintena de conciertos en favor de Angeloz por razones económicas, hecho que pareció comprobarse en los casos de Los Ratones Paranoicos y ManRay, cuyos integrantes admitieron que “también hubiéramos tocado para Menem”.
Otros observadores sostuvieron que, con este apoyo, no hacía más que revelar su temor al peronismo. O, mejor dicho, a ciertos sectores del justicialismo cercanos al lopezreguismo de 1974/75 (…) “Nemen es el enemigo”, decía Charly García quince años después, mientras que el empresario Daniel Grinbank admitía que “si Antonio Cafiero hubiera sido el candidato peronista quizás yo no habría organizado esta gira por Angeloz”. (De “Rockología”, de Eduardo Berti, Bea Ediciones, 1994, págs. 79-80).
“Nadie niega que muchos músicos, de golpe ‘proselitistas’, hayan jugado al juego por simples razones de inversión y negocio (…) Pero de ahí a que el músico de rocanrol se meta de cabeza y cuello en lo que un esquema político representa para el país, hay mucho camino (…) Si los que participaron en el ‘Angeloz-tour 89’ tenían los huevos suficientes como para gritar por Angeloz, ¿por qué no se negaron a recibir el cachet? Y si solo era por plata, ¿por qué no se callaron la boca? (…) Cómo es el juego del rock dentro de la democracia? Intereses personales frente a intereses populares ¿De qué lado están? Del de ellos”. (De “La Historia del Palo”, de Gloria Guerrero, Ediciones de las Urraca, 1994, pág. 255)
Comentarios